Año 2009. El mundo de los smartphones comenzaba a despertar y entre los modelos más privilegiados de los catálogos de los operadores aparecieron nombres como el iPhone 3GS, la HTC Hero o la icónica BlackBerry 8520. La forma de comunicarnos empezaba a cambiar y las llamadas comenzaron a reducirse tímidamente en pro de una mensajería instantánea que seguía sumando usuarios día tras día.
El lienzo estaba prácticamente en blanco, listo para escribir en él uno de los capítulos de la tecnología que más cambiarían nuestra forma de vivir. Todo lo que tenemos hoy en día en nuestras manos gracias a los smartphones actuales era prácticamente impensable por aquella época.
En este contexto, la familia Sony Xperia trató de ganar la carrera con mucha innovación y buenas ideas. El mejor ejemplo es ese espectacular Sony Ericsson Xperia Pureness con pantalla transparente. El problema fue que no supo interpretar dónde estaban realmente las necesidades del usuario y su afán por acaparar la atención convirtió su brillante futuro en un fracaso tras otro.
El móvil con transparencias. El Sony Ericsson Xperia Pureness aterrizó en el mercado con un exclusivo diseño con pantalla monocromo translúcida de 1,8 pulgadas, 88 MB (sí, MB) de almacenamiento interno y radio FM con el puerto propietario FastPort como conector. No contaba con cámara.
Ya en su momento de lanzamiento el teléfono se quedaba ridículamente atrás en cuanto a especificaciones técnicas, pero Sony Xperia puso todo su foco en la exclusividad de tener en las manos un modelo que nos permitía ver a través de la pantalla.
UN VISTAZO A...
El inesperado giro de guion. Como curiosidad, este Sony Ericsson Xperia Pureness incluía una suscripción de 12 meses al servicio de conserjería Pureness. Disponible 24 horas al día, los 7 días de la semana, permitía al usuario contactar con una especie de asistente personal vía teléfono o correo electrónico y solicitar ventajas VIP en ciertas situaciones, como mejoras en la habitación del hotel, champán gratis, descuentos en entradas de espectáculo y mejores asientos, entre otros.
Qué falló. Hoy en día, este Sony Xperia Pureness tendría mucho más sentido, pero la compañía se equivocó por completo de momento. En plena explosión de internet en el móvil y la fotografía en nuestros teléfonos, la compañía apostó por un modelo especialmente minimalista, sin cámara, con un rango de funciones muy limitado y por 800 euros de la época.
Hoy sería icono y bandera del détox digital, pero en aquel 2009 era inevitable sentir al Sony Xperia Pureness como una vuelta atrás insultantemente cara. Para ponerlo en contexto, el iPhone 3GS costaba 349 euros.
Hoy. Hoy en día, la división de móviles de Sony agoniza, mientras la compañía lo sigue intentando con más pena que gloria. Este mismo 2026 hemos conocido al nuevo Sony Xperia 1 VIII, con añadidos interesantes como el reproductor Walkman o la compatibilidad con PS Remote Play de serie, por un precio a partir de 1.499 euros.
Aunque el esfuerzo continúa, lo cierto es que la cuota de mercado de los móviles de Sony es anecdótica y en su futuro pintan bastos.
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