Haces una foto, la miras en el momento y parece perfecta, y luego la vuelves a abrir más tarde y algo no cuadra: los colores están demasiado saturados, la piel se ve sobreprocesada, hay un aspecto artificial que no habías notado al disparar.
La cámara de Samsung reescribe la foto antes de guardarla en la galería, y durante meses culpé al encuadre o a la luz antes de entender que el problema estaba en los ajustes de fábrica.
Con cuatro cambios, prácticamente he dejado de retocar las fotos después de hacerlas.
Desactivar el optimizador de fotos
Es lo primero que toqué. Samsung usa esta función para reconocer qué hay en el encuadre y potenciar color y contraste según la escena, algo que suena bien sobre el papel, pero que en la práctica deja fotos que se alejan de lo que realmente había delante del móvil: platos de comida con un tono naranja exagerado, atardeceres con los rojos disparados y el detalle del cielo perdido.
Y lo complicado es que esos cambios se graban dentro de la foto, no se pueden quitar después como quien retira un filtro. Se desactiva entrando en el engranaje de ajustes de la cámara y buscando Optimizador de foto > Detección de escena.
Subir la resolución para fotos que luego vas a recortar
Por defecto, el modo Foto guarda en 12 MP, aunque el sensor principal sea de 50 o 200 MP, porque así el móvil agrupa píxeles y capta más luz en interiores y de noche.
Pero en exteriores con buena luz, esa resolución extra sí compensa. Merece la pena pasar a 50 MP para paisajes, arquitectura o fotos que sepas que vas a recortar, guardando la preferencia en Ajustes de cámara > Ajustes fijos > Resoluciones de imagen altas, para que no vuelva a 12 MP cada vez que abres la app.
Bajar el nivel de nitidez artificial
Samsung aplica de serie una nitidez bastante agresiva, algo que puede dar sensación de definición, pero que en los retratos deja la piel áspera y el pelo con un contorno poco natural.
Camera Assistant, el módulo de Good Lock, permite bajar ese suavizado a Medio, y la diferencia en los retratos se nota casi de inmediato.
Pasar de JPEG a HEIF
Este cambio no afecta al aspecto de la foto, pero sí a lo que ocupa: HEIF ofrece una calidad similar a JPEG en bastante menos espacio, algo que se nota especialmente cuando disparas en 50 o 200 MP.
Se activa en el engranaje de Ajustes > Formato de foto > Imágenes de alta eficiencia. Si alguna vez necesitas pasar una imagen a JPEG por compatibilidad, la Galería tiene un conversor en dos toques.
Ninguno de estos cuatro ajustes convierte el Galaxy en una cámara manual: el sistema sigue decidiendo exposición, pero para mí la mejora es evidente.
Imágenes | Manuel Naranjo
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