Hay casas con puntos negros en el WiFi: así puedes mejorar la cobertura cuando incluso estando cerca del router tienes poca señal

Tú y tu tarifa de internet doméstico os las prometíais muy felices, pero luego llegó la realidad del WiFi: caídas de la conexión, tirones y trompicones mientras ejecutas ciertas actividades que requieren de conexión a internet como los servicios de streaming o el juego, puntos negros o simplemente, una cobertura bajísima en ciertas zonas pese a que tu piso no es precisamente Buckingham Palace. Si no te explicas cómo hay tan baja cobertura del WiFi en ciertos puntos de tu hogar, esto es lo que puedes hacer.

Esencialmente hay dos líneas de acción para remediarlo: tratar de optimizar los equipos de conexión de los que disponemos (generalmente el router y todo lo que tenga que ver con su configuración y mejor localización posible) o ir más allá y comprar elementos extra para mejorar la red doméstica.

El router

Hay quien se toma su tiempo (y conocimientos) para configurar su router a fondo. Otras personas lo tienen tal cual lo dejó el instalador. Seas el tipo de persona que seas, conviene invertir un poco de tiempo en estas buenas prácticas para tu router que te ayudarán a maximizar su utilidad y por ende, la cobertura. Pequeños cambios pueden producir cambios significativos sin gastarte un euro.

¿Está en la mejor localización?

Viene el instalador, tira el cable donde le viene mejor, lo monta y se va. Lo que pasó después no te sorprenderá: aproximadamente el 30% de su casa (incluida mi habitación, donde yo trabajo cuando estoy allí) se quedó con una cobertura mínima. Es su historia y seguro que la de otras tantas personas que nos leen.

Es fundamental colocar el router en la mejor localización posible dentro de nuestras posibilidades para maximizar la cobertura y potencia de la señal.

Lo ideal sería colocarlo en una zona céntrica de la casa, de modo que la distancia sea similar a todas ellas y que por ejemplo, no estemos desperdiciando parte de su energía hacia el exterior (caso de mis padres, que tienen el router en una esquina del salón, dando con el jardín).

¿A qué altura? Si estamos en una casa de una planta, lo suyo es que al menos esté a la altura de los dispositivos. Y si es multiplanta, lo idóneo es que se encuentre en una planta intermedia para favorecer esa distribución radial.

Aunque queda muy discreto integrarlo dentro de un mueble, mejor no hacerlo. Tampoco rodeado de objetos y a ser posible, evitando la presencia de objetos metálicos (como grandes electrodomésticos) próximos. Así evitaremos el bloqueo de la señal entrante y saliente. Cuando más libre esté, mejor.

Ahora que ya sabemos dónde situarlo, es momento de colocar las antenas externas: ponlas en perpendicular, no apuntando a los dispositivos.

La configuración del WiFi: de bandas y canales

Ya sabemos el lugar donde colocar el router y cómo tienen que estar las antenas, ahora es momento de optimizar la configuración para sacarle el máximo partido al aparato.

Puede que tengas un router veterano con solo una banda, pero lo normal es que tengas dos (2,4 y 5GHz) e incluso tres (2,4, 5 o 6 GHz). En cualquier caso, la meta es saber escoger qué banda te conviene en función del tipo de uso.

Grosso modo, la de 2,4GHz tiene más alcance pero también sufre de más interferencias y menor velocidad. Con la de 5GHz ganamos en velocidad y reducimos interferencias a costa de un radio de acción menor. Esto nos puede dar una idea a la hora de elegir una banda determinada para un aparato: ¿está cerca o lejos del router? ¿Necesito o no necesito toda la velocidad posible?

Aunque no hay una solución única, elementos como altavoces y otros dispositivos smart, sistemas de sonido y el móvil resulta interesante configurarlos en la banda de 2,4 GHz, ya que no necesitamos grandes velocidades y sí más cobertura. Aparatos como el ordenador, la vídeoconsola y la TV son grandes candidatos para la banda de 5GHz. Como puedes deducir de esto, tener el router cerca del salón y de tu espacio de trabajo es una buena idea.

Hay routers que disponen de band steering, "WiFi inteligente" o "WiFi dinámico", una tecnología que alterna de forma automática entre las bandas en función de cuál ofrezca mejores características en cada momento.

Las redes WiFi funcionan mediante canales de espectro electromagnético, de modo que cada router establece una conexión a uno o varios de estos canales a través de los cuales dirige su tráfico. ¿El problema? Que a veces la elección no es la mejor porque los canales están saturados. Es el caso si por ejemplo tu router y el del vecino comparten canal.

De ahí que sea tan importante conocer el estado de los canales del WiFi, algo que conviene hacer no de forma global, si no también por habitaciones. Y es que no es lo mismo una habitación que da a la calle que otra con una pared contigua al salón del vecino donde tiene su router.

Vas a encontrar un montón de aplicaciones para analizar el WiFi, pero la que uso y recomiendo es WiFi Analizer, que puedes descargar e instalar en tu dispositivo Android. Aquí verás la potencia de la señal de cada banda de frecuencias. Una recomendación: echa un vistazo a nuestro tutorial para descubrir todo lo que puedes hacer.

Cuando sepas qué canales te interesan más, entra en tu router usando http://192.168.1.1 en tu navegador web o similar (cada router concreto tiene una dirección y acceso por defecto), busca la configuración de la red WiFi y accede al menú de los canales para seleccionarlos. Este tutorial de Xataka te muestra cómo hacerlo paso a paso.

Compra dispositivos de conexión: mesh, PLC, extensor...

A grandes males, grandes remedios. O no tanto, porque de hecho hay soluciones sencillas y asequibles que os pueden sacar del apuro para esa habitación-triángulo-de-las-Bermudas donde desaparece la conexión. Vamos a repasar las principales opciones con ventajas e inconvenientes y recomendaciones para cada caso.

Extensores de red

Los extensores o amplificadores WiFi son la forma más barata, sencilla y rápida de mejorar la cobertura. Son pequeños y se conectan a un enchufe y su meta es amplificar la señal de una red WiFi existente. Como resultado, en general la red amplificada tendrá el mismo nombre o identificador que la original, así como la contraseña (aunque hay excepciones).

Entre sus inconvenientes se encuentra que suelen ser dispositivos básicos que carecen de las últimas tecnologías del mercado (por ejemplo, el 5GHz) y si las implementan, ya no son tan baratos, por lo que a mismo precio, probablemente te interese otro tipo de equipos. Asimismo no pueden analizar el estado de las redes inalámbricas. En su rendimiento influye la forma y dimensiones de la vivienda, de modo que si queremos llevar la conexión a una habitación alejada por un largo pasillo sin enchufes, es probable que no nos sirva.

¿Cuándo nos interesa un extensor de red? Si tenemos un router potente y zonas intermedias entre la habitación punto negro y el router con enchufe disponible y buena señal. El punto de la calidad de la señal a reproducir es clave ya que si la señal original es mala, copiar sus parámetros para extender la cobertura no funcionará adecuadamente.

Adaptador PLC

Los adaptadores PLC con WiFi integrado son dispositivos de fácil instalación que se valen de la red eléctrica doméstica para llevar la conexión de forma cableada hasta donde lo necesites.

El kit consta de al menos dos unidades: un primer adaptador PLC que se conecta al router de tu operadora vía Ethernet y uno o más adaptadores satélite que colocarás en las estancias que así lo requieran. Establecida la conexión, el adaptador satélite dispone de capacidades WiFi para recoger la señal del enchufe y establece un punto de acceso inalámbrico al que conectar los aparatos cercanos.

Esta opción resulta interesante en calidad precio por su rendimiento (aunque las opciones más avanzadas disparan su precio), especialmente en instalaciones modernas. Eso sí, su buen funcionamiento dependerá del estado de la red eléctrica, de los electrodomésticos que tengamos enchufados y de si ambos nodos se encuentran en el mismo circuito eléctrico en el cuadro de luces y no están exentos de posibles situaciones de cortes y fluctuaciones de la velocidad.

Una red WiFi mesh

En nuestra lista hemos ido listando los dispositivos de posible adquisición en función de complejidad, inversión y, en definitiva, de lo mala que sea nuestra cobertura. Para casos extremos con una señal WiFi muy mala incluso estando cerca, lo suyo es optar por un sistema en malla o WiFi mesh.

Las redes Mesh son la evolución de los básicos extensores WiFi. La instalación consta de un nodo principal que puede funcionar como router y que se conecta vía Ethernet a nuestro router. Este router madre se conecta de forma inalámbrica con el resto de satélites creando una red WiFi uniforme con los mismos parámetros y contraseñas.

Una de sus grandes ventajas es que los nodos se comunican, indicándose información como el estado de la red, interferencias, saturación... como consecuencia, el tráfico es redirigido a los nodos menos saturados para mejorar el rendimiento general.

Foto de Misha Feshchak en Unsplash

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