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¿Por qué en algunos países se registran los datos personales en las tarjetas prepago y en otros no?
Móvil y sociedad

¿Por qué en algunos países se registran los datos personales en las tarjetas prepago y en otros no?

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Cuando viajamos fuera de nuestro país y queremos seguir pudiendo usar allá a donde vayamos nuestras aplicaciones que requieren de conexión la mejor opción suele ser hacerse con una tarjeta prepago del país al que viajemos. Analizamos las distintas opciones antes de viajar y al llegar a nuestro destino nos acercamos a una tienda. Sorpresa, no nos piden ninguna identificación para hacernos con ella.

En España estamos acostumbrados a que nos pidan el DNI a la hora de hacernos con una tarjeta prepago, desde que en 2007 una ley obligó a pedirlo y a identificar a todos los usuarios que tuviesen una en el plazo de años, con la amenaza de perder el número si no se identificaban. Pero entonces hay una pregunta clara, ¿por qué en algunos países se registran las tarjetas prepago y en otros no?

A raíz de los atentados terroristas del 11-M Madrid y el 7-J en Londres Europa se planteó nuevas medidas para combatir este tipo de actos. En ambas ocasiones se usaron tarjetas SIM prepago para activar las bombas. El seguimiento del rastro que dejaron ayudó a dar con los autores, a pesar de que las tarjetas no estaban registradas, pero más fácilmente se combatiría a los delincuentes si las tarjetas hubiesen estado asociados a un nombre, o incluso los terroristas directamente habrían desechado usar las tarjetas SIM para sus propósitos.

Europa se puso en marcha y creó una directiva que algunos países llevaron a su legislación en forma de nueva ley. En el caso español el Parlamento aprobó a finales de 2007 la norma que obligaría a registrar los datos de toda tarjeta prepago que se vendiese, pero también daba un plazo de dos años para que los usuarios de las 20 millones de tarjeta en funcionamiento se identificasen con su operador si no querían perder la línea y el número de teléfono.

Pros y contras del registro

A pesar de que en España el registro de los datos personales ya se asume como algo normal otros muchos países no lo requieren. Son diversos los países que consideraron en su día exigir un documento de identidad a la hora de comprar una SIM prepago desechando esta opción, e incluso hubo países en los que se llegó a implantar esta medida y posteriormente se retiró, por considerarla ineficaz para los propósitos que se planteó.

A favor del registro de las tarjetas SIM está por ejemplo la posibilidad de que el usuario pueda acceder a servicios online de organizaciones gubernamentales o de dinero móvil. Al estar correctamente identificado el usuario éste puede interactuar con otros usuarios u organismos oficiales, teniendo la otra parte de la comunicación la seguridad de conocer al interlocutor.

También, además de supuestamente facilitar la investigación de delitos el registro de los datos también facilita la elección de operador, permitiendo de una manera más sencilla portar un número de una a otra compañía. Y algo que cada día está más de moda, la inclusión de NFC en las tarjetas SIM permite que éstas tengan más usos, como la de incluir en ella una tarjeta de transporte personalizada.

A favor En contra
Prevención y seguimiento de delitos Dificultad a la hora de identificarse
Facilita las relaciones con organismos gubernamentales Posibles bajas de SIM sin registrar
Facilita las transacciones financieras Impedimento para la comercialización de tarjetas
Posibilidad de realizar portabilidades Amenaza para la privacidad de los usuarios

Pero en contra del registro, además del coste del mantenimiento de la base de datos, también hay otros factores importante. La exigencia del registro de los datos una vez la tarjeta ya lleva tiempo en las manos del usuario puede ser un grave problema. En caso de que el usuario no llegue a conocer esa exigencia puede ver como un día su línea deja de funcionar.

Por no hablar también de los casos concretos de países donde el registro es complicado, porque no existe un documento de identificación nacional o porque los lugares donde se debe de llevar a cabo ese registro no están precisamente cerca del usuario. Además también se limita los lugares donde se puede adquirir una tarjeta y se puede favorecer el mercado negro de tarjetas robadas.

Para rematar también existe el problema de la privacidad de los datos. Ya no se trata solo del uso que puedan hacer de los datos de los usuarios los propios operadores o terceros a los que puedan venderlos. En China la preocupación pasó porque el mismo gobierno podría estar usando esos datos para monitorear a los ciudadanos que acudían a manifestaciones.

Turquía permite verificar los números de cada habitante

Un ejemplo de país que se enfrentó a diversos problemas por implantar el registro de datos pero que encontró soluciones es Turquía. El principal escollo que se encontraron fue el de las tarjetas SIM que se registraban con datos falsos. A pesar de limitar a 15 el número de tarjetas que podían poseer los nacionales y tres para extranjeros fueron muchas las tarjetas registradas con documentos sustraídos o falsos.

La solución que encontraron fue bien sencilla. Los turcos pueden acudir a una página web en la que introduciendo su documento de identidad único les dice los números de teléfono registrados a su nombre, omitiendo las dos últimas cifras por cuestiones de seguridad. De esa manera, si el usuario detecta que bajo su nombre hay registrados números que no le pertenecen puede solicitar la baja de éstos.

México, el registro que vino y se fue

Uno de los países que implementó el registro obligatorio de las SIM prepago, muy populares, y posteriormente dio marcha atrás es México. Allí como en España se creyó que el registro de los datos personales a la hora de adquirir un prepago ayudaría a desincentivar el uso de éstas para cometer crímenes. Fue en 2009 cuando se implementó la medida, que estuvo en vigor solo tres años después de que la considerasen ineficaz para su propósito.

Los delitos en los que se empleaban tarjetas prepago no dejaron de crecer pero es que además el registro de los datos supuso más un problema a la hora de investigar los actos delictivos que una ayuda. El registro de datos falsos o la transmisión de tarjetas entre usuarios sin actualizar los datos podían provocar que se acusase de ciertos delitos a usuarios que precisamente nada tenían que ver con ellos, lo que llevó al fin del registro de datos en tarjetas SIM prepago.

Conclusión: cada país, un mundo

Lo cierto es que a día de hoy la mayoría de los países europeos y africanos, los primeros por el temor al terrorismo y los segundos por la fuerte presencia de la banca móvil, optan por registrar los datos personales de los usuarios de prepago. Pero también son otros muchos donde nos podemos hacer con tremenda facilidad con una SIM prepago, en tiendas o incluso puestos en estaciones de tren o aeropuertos.

Es imposible implantar una misma norma en todos los países

Después de años la conclusión es clara: cada país es un mundo distinto, las circunstancias que se dan en uno no se dan en otro y es imposible imponer una misma norma en todos ellos. El registro de los datos tiene sus ventajas y también sus limitaciones, ya que en un país que registre los datos también se podría hacer roaming con una tarjeta de un país que no exija los datos.

Así que ahora cuando viajéis fuera de vuestros país ya sabéis, no saquéis por defecto vuestro pasaporte, puede que ni lo necesitéis.

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