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Smartphones y salud, crónica de un maridaje anunciado

Smartphones y salud, crónica de un maridaje anunciado
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Facebook ha comprado Moves, Apple no para de contratar biotecnólogos, Samsung sacó un móvil que mide la frecuencia cardíaca. ¿Sabías que existen más de 100.000 aplicaciones de salud en las tiendas móviles? Un 70% están dirigidas a consumidores mientras que un 30% se desarrollaron para profesionales de la salud.

Repasamos cómo los smartphones están irrumpiendo poco a poco en el sector de la salud y por qué creemos que la salud móvil, abreviada mHealth en inglés, representa un mercado importantísimo para desarrolladores y fabricantes.

Un mercado de 17.600 millones de euros

Valor del mercado mHealth en 2017

En homenaje a la novela de Gabriel García Márquez, empecemos por lo que va a pasar. Dice la Comisión Europea que de aquí a 2017 habrá 1.700 millones de personas usando aplicaciones de salud en sus smartphones. Es decir, la mitad de todos los que tengan un teléfono inteligente para entonces y casi un cuarto de la población mundial estimada.

Para entonces, calculan que el mercado de la salud móvil valdrá 17.600.000.000 €. Un 30% del pastel estará en Europa, otro 30% en Asia, un 28% en Estados Unidos, un 7% en Latinoamérica y finalmente un 5% en África.

Por qué hay tanta demanda

Lo dice el refranero: porque es mejor prevenir que curar. La salud móvil hace más eficiente nuestros sistemas sanitarios. Pensemos en un contexto como el futuro de España, con una población envejecida y toda la presión presupuestaria sobre una reducida población activa. Especialmente en esa situación, la salud móvil contribuye con un sistema de salud más eficaz y consultas menos saturadas.

La salud móvil permite la prevención de enfermedades y ayuda a los médicos y a los propios pacientes a conocer mejor su estado de salud, con herramientas para la telemedicina y el auto-diagnóstico. En unos años, todos llevaremos encima un teléfono inteligente, una tablet o tecnología wearable. La salud móvil nos ayudará a evaluar mejor nuestra salud e incluso a detectar enfermedades crónicas en una fase temprana de desarrollo.

En definitiva, hay demanda por parte de los profesionales de salud porque pueden utilizar datos fiables sobre la salud de sus pacientes para hacer, en menos tiempo, mejores diagnósticos, y finalmente darles el mejor tratamiento posible. Y aparte hay demanda por parte de los pacientes porque toman el control de su salud y de un estilo de vida saludable, pueden repasar su historial y sus estadísticas, y eso les motiva.

Imagen | Wall Street Journal

El estado actual: salud vs. fitness

Jawbone Up

Si bien monitorizar la salud y monitorizar un estilo de vida saludable se parecen mucho, en el entorno de la salud móvil hay una barrera entre ambos y la pone el hardware. Cualquier smartphone con una tienda de aplicaciones puede darnos consejos alimenticios, contar las calorías que quemamos, recordarnos que tomemos la pastilla... Pero si queremos medir signos vitales como la frecuencia cardíaca, el nivel de glucosa en sangre, la presión arterial, la temperatura corporal, la actividad cerebral, o incluso los pasos que damos de forma precisa, en la mayoría de los casos tendremos que invertir en accesorios.

Estos accesorios suelen ser muy especializados, aunque no necesariamente caros. Por ejemplo, podemos comprar un monitor de glucosa iHealth con app para iPhone por 25 dólares. El medidor se sincroniza con el teléfono de manera inalámbrica y, a través la aplicación, los diabéticos pueden llevar un registro riguroso de sus niveles de glucosa, de su peso y de las consecuencias de su alimentación.

Si bien monitorizar la salud y monitorizar un estilo de vida saludable se parecen mucho, en el entorno de la salud móvil hay una barrera entre ambos y la pone el hardware

Por otro lado tenemos la cuantificación personal, una manera de convertir en juego o gamificar nuestro estado físico. Empezó con aplicaciones como RunKeeper, Endomondo y Runtastic, pensadas para compartir y competir con otras personas, midiendo nuestras carreras; luego, grandes y pequeñas empresas vieron el filón y tiraron de él con las pulseras cuantificadoras: Nike Fuelband, Fitbit, Withings y también Samsung con su Gear Fit. Para saber más sobre esto, mejor leer en Xataka «Sí, yo me cuantifico y funciona: ésta es mi historia».

Lo que veremos a partir de ahora es una diferenciación menos evidente entre cuantificar y vigilar nuestra salud. Con compañías y pequeñas startups al acecho de un trozo del pastel de la salud móvil, pasaremos de medir distancias a medir salud.

Samsung, de S Health al pulsómetro en el móvil

Samsung S Health

Samsung presentó S Health junto con el Galaxy SIII como respuesta a los accesorios de salud que habían surgido en el ecosistema del iPhone, y la ha ido desarrollando hasta convertirla en un centro completísimo para monitorizar nuestro estado físico. S Health es compatible con multitud de periféricos, como medidores de grasa corporal, glucosa, tensión arterial y las pulseras con podómetro de Samsung.

Pero Samsung no había apostado tan fuerte por S Health y salud móvil como lo hizo con la presentación del Galaxy S5, que incluye un sensor de frecuencia cardíaca. Está integrado en la parte trasera del móvil y aprovecha el flash para ver las pulsaciones en nuestro dedo. Además, el S5 integra un podómetro que aprovecha S Health para hacer un seguimiento continuo de nuestra actividad: distancia recorrida, velocidad, duración, calorías perdidas...

Apple, del coprocesador M7 a Healthbook

Coprocesador Apple M7

Con el iPhone 5S, Apple presentó un segundo procesador, pequeño y eficiente, que se encargaría exclusivamente de medir el movimiento. A través del acelerómetro, el giroscopio y la brújula, el chip M7 cuantifica nuestra actividad y permite al ecosistema de aplicaciones de salud móvil acceder a ese registro, sin gastar batería y dándonos métricas más exactas.

Pero la gran apuesta de Apple por la salud móvil está por llegar y tiene fecha: la veremos con iOS 8 el próximo 2 de junio. Si la filtración de 9to5mac es cierta —y lo parece—, dentro de unas semanas conoceremos oficialmente Healthbook, el S Health de Apple. Una aplicación colorida que de alguna manera llevará un registro de nuestra actividad, pulso, hidratación, presión sanguínea, nutrición, azúcar en sangre, sueño, ritmo respiratorio, saturación del oxígeno y peso.

Todavía no sabemos cómo van a medir esos signos vitales, si con hardware integrado en el móvil, tecnología wearable o periféricos. Desde luego, y teniendo en cuenta que Apple no para de contratar a expertos en biotecnología, valdrá la pena estar atentos al WWDC 2014.

Imagen | Gizmodo

Google y el fracaso de Google Health

El gran hito de Google en materia de salud móvil es que el ecosistema de mHealth en Android ya puede equipararse con el de iOS. Si bien los accesorios más reconocidos se lanzaron primero con compatibilidad exclusiva para el iPhone, la mayoría ha ido llegando a Android, como los productos de Withings o Wahoo Fitness.

Android Wear contador calorías

Por otro lado, Google ha aprovechado la larga espera del iWatch para adelantarse a Apple en tecnología wearable. Aunque Google Glass no tiene mucho que ver con salud móvil por ahora, Android Wear y los relojes inteligentes abren un mundo de posibilidades a Android en cuanto a cuantificación de la actividad física.

Pero la relación de Google con salud móvil podría ser mucho más importante de haberles funcionado Google Health, un servicio online gratuito que permitía a los usuarios registrar su historial clínico y tener toda la información sobre su salud centralizada (quizá más útil en sistemas sanitarios como el de Estados Unidos que en España). Pero Health no funcionó (no llegó a una masa crítica de usuarios), Google lo cerró en enero de 2012 y borró todos los datos registrados en enero de 2013.

Microsoft y Facebook, esperando el tren

Aunque Microsoft no ha mostrado aún sus cartas para salud móvil, tiene dos activos destacables. Por un lado, Microsoft HealthVault, la plataforma para centralizar y compartir con los médicos su historial (el Google Health de Microsoft), y por otro Bing Health & Fitness, una aplicación para Windows y Windows Phone que registra la actividad y alimentación del usuario, intenta darnos un diagnóstico si le describimos una dolencia, e incluye animaciones didácticas sobre anatomía. Un buen punto es que el historial de HealthVault se puede sincronizar con Bing Health & Fitness.

Bing Health & Fitness

En cuanto a Facebook, bueno, tenemos la compra de Moves. Una aplicación para iOS y Android que registra automáticamente todos los movimientos del usuario sin usar periféricos y los muestra de forma muy visual, detectando cuándo iba andando, cuándo corriendo, cuándo en bicicleta, etcétera. Facebook no quiere quedarse atrás cuando el mercado del mHealth explote, y Moves es una manera muy sencilla de cuantificar el ejercicio.

El capital riesgo hace ojitos al mHealth

La salud móvil es una de las bazas del capital riesgo. Sólo en los primeros tres meses de 2014 se invirtieron más de 700 millones de dólares en mHealth, según la aceleradora de startups de salud Rock Health.

Un ejemplo interesante de este tipo de startups es Azoi Inc., creadores de Wello. Se trata de una carcasa para el teléfono con cuatro sensores que mide la presión sanguínea, el ritmo cardíaco, el nivel de oxígeno en sangre y la temperatura corporal. Es sencilla en tanto que sólo es una funda, compatible con iPhone 5 y 5S, que recibe la información de nuestros dedos y se conecta por Bluetooth al teléfono. Cuesta 145 euros en preventa.

Sólo en los primeros tres meses de 2014 se invirtieron más de 700 millones de dólares en mHealth

El futuro de la salud móvil

Big data y mHealth

La Comisión Europea pone tres problemas sobre la mesa para el desarrollo de aplicaciones de salud móvil. En primer lugar, el marco legal: los gobiernos no tienen una legalidad bien definida para este tipo de tecnología, y los fabricantes y desarrolladores habitualmente desconocen sus limitaciones legales. En segundo lugar, la protección de datos; obviamente, nuestra salud no es algo que queramos compartir con terceros. En tercer lugar, la incompatibilidad entre sistemas de mHealth y sistemas sanitarios ya instaurados.

Y la cuarta, saber que realmente funcione. Que, si hacemos una inversión en un dispositivo o aplicación de salud móvil, nos dé datos fiables sobre nuestra salud y nos ayude de verdad a llevar un estilo de vida saludable.

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