Margaret Han, responsable de Samsung Foundry en EEUU: "Es uno de los retos más críticos de la infraestructura de IA"

El acuerdo llega en plena escalada del consumo eléctrico de los centros de datos y explica dónde se coloca Samsung en toda esta cadena

Samsung Y Claros
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Manuel Naranjo

Editor

Mientras la atención mediática sigue puesta en los modelos de lenguaje y en la próxima generación de GPUs, hay un problema que crece en silencio dentro de los centros de datos: la energía que se pierde antes de llegar siquiera al procesador.

Samsung lleva meses reforzando su papel en esta carrera, algo que ya había quedado claro con su apuesta por combinar su proceso DRAM de sexta generación con una base lógica fabricada en 4 nanómetros de Samsung Foundry para la memoria HBM4E, y ahora suma un frente distinto: la regulación de voltaje dentro del propio chip.

La compañía coreana acaba de anunciar una colaboración de fabricación con Claros, una startup estadounidense especializada en gestión de energía, para producir a gran escala sus reguladores de voltaje integrados (IVR, por sus siglas en inglés), unos componentes diseñados para alimentar directamente a los procesadores de los centros de datos dedicados a IA.

Por qué se pierde tanta energía antes de llegar al procesador

El sector lleva tiempo apostando por la arquitectura de 800 voltios en corriente continua para mejorar la eficiencia a nivel de rack, pero esa mejora se queda corta si no hay regulación justo al lado del procesador.

Sin ella, buena parte de lo que se gana con los 800 VDC se acaba perdiendo en forma de calor, y es precisamente ese hueco el que Claros dice cubrir con su IVR, un componente que regula la potencia a apenas milímetros del chip y que, según la propia empresa, reduce hasta en un 30 % esa pérdida de energía.

El papel de Samsung Foundry en el acuerdo

Para Samsung, este movimiento no es algo aislado. Los diseños de Claros se fabricarán incorporando la tecnología de silicio de 14 nanómetros de Samsung Foundry en Estados Unidos, lo que vuelve a poner a la planta estadounidense de la compañía en el centro de la conversación sobre infraestructura de IA.

Es, además, el primer acuerdo de fabricación que firma Claros, una startup que hace apenas unos meses cerró una ronda semilla de 30 millones de dólares con la idea, según cuenta la propia compañía, de rediseñar la forma en que la energía llega desde la red eléctrica hasta el chip.

Una colaboración que Samsung no limita a los centros de datos

Margaret Han

Samsung describe este acuerdo como una pieza de un problema mayor. Margaret Han, vicepresidenta ejecutiva y responsable de Samsung Foundry en Estados Unidos, lo resumió así: "procesar la entrega de energía a nivel de chip es uno de los retos más críticos de la infraestructura de IA, y Claros lo está abordando con un enfoque verdaderamente innovador".

La directiva fue más allá y apuntó que la compañía ve posibilidades de que esta tecnología se extienda más allá de los centros de datos, hacia aplicaciones industriales, de automoción e incluso en los móviles.

Por ahora, el acuerdo se queda en el papel de fabricante: Samsung no diseña el IVR, solo lo produce. Pero en una industria donde cada vatio ahorrado se traduce en menos refrigeración, menos coste y menos presión sobre la red eléctrica, ser quien fabrica la pieza que regula esa energía tiene un peso que va más allá de lo puramente industrial.

Imágenes | Manuel Naranjo, Samsung

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