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Content Delivery Network (CDN): Qué es, para qué sirve y por qué no rompe con la Neutralidad de la Red
Conectividad

Content Delivery Network (CDN): Qué es, para qué sirve y por qué no rompe con la Neutralidad de la Red

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Internet, en pocas palabras, funciona conectando unos ordenadores a otros. Para ello, cuando queremos acceder a una web o servicio, nuestro cliente hace una solicitud a un servidor remoto situado en cualquier parte del mundo. Sin embargo, no tiene por qué haber servidores en todos lados, lo que se traduce en una velocidad desigual para los usuarios más alejados de dicho servidor. ¿La solución? Las CDNs.

Seguramente, a muchos de vosotros no os suenen de nada estas siglas, ya que se trata de un término que habitualmente no manejamos los usuarios finales, sino las operadoras y grandes empresas. Por ello, a continuación trataremos de explicar de forma sintetizada qué son estas CDN, para qué sirven y por qué en principio no deberían romper con la Neutralidad de la Red.

Qué es una CDN y para qué sirve

Cdn Esquema del funcionamiento de un CDN.

Una CDN (Content Delivery Network o Red de Distribución de Contenido en español) es básicamente un conjunto de servidores ubicados en diferentes puntos de una red que contienen copias locales de ciertos contenidos (vídeos, imágenes, música, documentos, webs, etc.) que están almacenados en otros servidores generalmente alejados geográficamente, de forma que sea posible servir dichos contenidos de manera más eficiente.

Esta mejora en la eficiencia se logra con un mejor balanceo de la carga a la que están sometidos tanto los servidores que alojan los contenidos como los enlaces que interconectan las distintas secciones de la red, eliminando posibles cuellos de botella y sirviendo los datos en función de la cercanía geográfica del usuario final.

La idea es que haya una copia del contenido cerca del usuario para mejorar la velocidad de acceso

Es decir, en estos CDNs se replican los contenidos en diferentes redes y países, dirigiendo las solicitudes de los usuarios hasta las copias más cercanas a su red. De este modo se evita que algunos servidores se colapsen por exceso de peticiones, gracias a la distribución geográfica de los datos, y se minimizan los retardos, ya que el camino hasta el contenido es el mínimo posible.

Por ejemplo, supongamos que desde Madrid queremos ver un vídeo de YouTube que originalmente esté alojado en EEUU. Podríamos acceder directamente a él junto con otros millones de usuarios de todo el mundo a través de los cada vez más saturados enlaces intercontinentales, o bien podríamos acceder a una copia local en un servidor de la red CDN que una empresa tuviera instalado en Madrid, lo que mejoraría la velocidad de acceso y reduciría la latencia.

Un ejemplo de CDN: Cloudflare

Cloudflare

Uno de los CDN más populares a nivel mundial es Cloudflare. Por eso cuando Cloudflare se cae o falla, una enorme cantidad de páginas webs se vienen abajo. Cloudflare actúa como intermediaria entre el cliente y el servidor, usando unos sistemas llamados proxies reversos (reverse proxies) para crear copias y cachés de sitios web.

De esa forma, los contenidos de distribuyen en varios servidores alojados en diversas partes del globo para mejorar y acelerar el acceso a los mismos. Empresas como Cloudflare son una parte fundamental para el Internet que todos disfrutamos actualmente, ya que permiten que podamos acceder sin complicaciones a todo el contenido con independencia de dónde nos encontremos.

CDNs y su posible influencia en la Neutralidad de la Red

Este tipo de redes no son algo nuevo, sino que llevan utilizándose desde hace bastante tiempo, como por ejemplo es el caso de Akamai. Lo habitual hasta hace poco ha sido que este sistema de replicación local de contenidos se limitara fundamentalmente a datos estáticos de un sitio web como imágenes o documentos, aunque en los tiempos que corren lo normal es que se vayan centrando en otros servicios, como el streaming de vídeo. La pregunta que nos surge inmediatamente con respecto a estas Redes de Distribución de Contenidos es si se atenta de algún modo contra la Neutralidad de la Red.

En principio, los CDNs no tendrían por qué ir en contra de la neutralidad de la Red, ya que de lo que se trata es de acercar los contenidos al usuario para mejorar la velocidad de acceso. Se trata de un modelo de negocio en el que teóricamente todas las partes implicadas salen ganando.

La operadora recauda nuevos y jugosos ingresos procedentes de las empresas interesadas en este servicio, evita tener que pagar a otras operadoras por una parte del tráfico que sale fuera de sus dominios y teóricamente gana en satisfacción de sus clientes. Las empresas de contenidos mejoran su servicio y los clientes finales su experiencia de uso.

El posible problema de la violación de la Neutralidad que muchos se temen podría proceder de hipotéticas limitaciones que la operadora podría imponer a las grandes empresas que fomentan el uso de la Red, como YouTube o Netflix, coaccionándolas indirectamente a contratar sus servicios de almacenamiento local si quieren ser capaces de dar un buen servicio a sus clientes.

Con el modelo de negocio de los CDNs, todas las partes salen ganando

¿Cómo podrían ejercer esta coacción sin infringir la Neutralidad de la Red? Pues muy sencillo, limitando la capacidad de sus conexiones con otras redes (ya sea técnicamente o por reducción en la inversión futura), con lo que la saturación de éstas sería prácticamente constante, siendo los CDNs de la operadora los únicos “salvadores” de los usuarios.

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