El despliegue de infraestructuras globales suele ser un desafío titánico de ingeniería. Sabemos que sin los cables submarinos no tendríamos Internet, tampoco conexión energética, y que sus principales obstáculos suelen ser conflictos geopolíticos o geológicos. Por ello, proteger estos cables se ha convertido en prioridad mundial frente a sabotajes.
Sin embargo, el proyecto Greenlink, un cable de alta tensión que unirá la red eléctrica del Reino Unido con Irlanda, se ha topado con una barrera que ningún estudio pudo prever en la costa de Pembrokeshire, en Gales. La resistencia a la obra no llegó desde despachos ni desde asociaciones ecologistas, sino desde una inmensa legión de aficionados al cine y la literatura dispuestos a proteger un memorial de ficción: sí, hablamos de la tumba de Dobby, el elfo doméstico de la saga Harry Potter.
La playa en cuestión: Freshwater West Beach. Imagen de Frosted Peppercorn en Flickr
Un trazado sobre Freshwater West. El proyecto interconector Greenlink consiste en un cable submarino de 190 kilómetros que implica una inversión de 430 millones de libras esterlinas (unos 500 millones de euros). El trazado original preveía tocar tierra en Freshwater West, una playa galesa que es mundialmente famosa por ser el escenario donde se grabó la muerte y entierro del simpático elfo para la película 'Harry Potter y las reliquias de la Muerte: parte 1'.
La tumba ficticia. Durante una entrevista con la BBC, el responsable del proyecto detalló exactamente por dónde pasaría el cable submarino. Semanas después de su emisión, la empresa gestora comenzó a recibir cientos de llamadas de seguidores alarmados al descubrir que las excavadoras iban a atravesar el santuario ficticio del personaje.
«Al parecer, vamos a pasar justo por encima de la tumba de Dobby». «Le dije: “Dobby, ¿quién es Dobby? No conozco a Dobby”. Le dije: “Es un personaje de ficción de un libro de ficción, todo es ficción, ¿de qué estás hablando?”»
Crisis de relaciones públicas. Ludlam, el citado responsable, admitió en el podcast The Energy Revolution que, en un inicio, se mostró escéptico ante las protestas sobre un elfo inexistente nacido en un libro de ficción.
No obstante, su equipo le advirtió de la seriedad y la gravedad de la situación para un grupo social bastante grande: la playa recibe peregrinaciones constantes de fans que depositan calcetines y piedras pintadas con mensajes, convirtiendo este lugar en un espacio intocable para una legión de aficionados a la saga.
Un desvío pacificador. Ante la presión y para evitar un desastre de relaciones públicas, la compañía dialogó con los planificadores locales para modificar la ruta y esquivar el memorial. Tras este reajuste, la obra ha continuado su curso: han apaciguado a la comunidad sin detener esta importante conexión energética entre ambos países.
Y una curiosa paradoja. Si bien el rediseño del trazado evitó la tumba de Dobby, pasó muy cerca de restos históricos, en este caso reales. La evaluación arqueológica de la zona confirma el descubrimiento de una urna de cerámica con reborde de la Edad del Bronce (1700-1500 a.C.) asociada a enterramientos humanos.
Así, el equipo técnico ha tenido que navegar entre el extremo cuidado hacia una tumba ficticia y la gestión de patrimonio arqueológico de hace más de tres milenios. Por suerte, ambas partes han salido ilesas y este cable submarino sigue operativo desde que su enlace fue anunciado en abril de 2025.
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