La pérdida de la posibilidad de expandir el almacenamiento de nuestro móvil con tarjetas de memoria ha sido uno de los debates más recurrentes en el ecosistema Android. Aunque hay motivos para dejar de usarlas, su desaparición se atribuyó a estrategias comerciales para vender modelos con mayor capacidad a precios superiores y suscripciones a la nube. Ahora bien, este tipo de almacenamiento extraíble arrastra ciertos compromisos que van más allá de una velocidad inferior al integrado.
Un exhaustivo experimento independiente llevado a cabo por un usuario en Reddit ha aportado datos sobre este componente. Tras someter a pruebas de resistencia a casi 300 tarjetas microSD durante más de tres años, los resultados recogidos revelan una disparidad notable en la durabilidad de los fabricantes y arrojan luz sobre los problemas de fiabilidad que llevaron a su paulatino destierro de los smartphones.
Tres años de tortura y 133 petabytes escritos
El proyecto comenzó hace tres años con el objetivo de medir el comportamiento de las memorias flash bajo cargas intensivas de trabajo en entornos como la Raspberry Pi. A lo largo de este periodo, el usuario ha evaluado 284 unidades de 52 marcas comerciales y 111 modelos distintos.
En total, acumuló más de 133 petabytes de datos escritos y superó los 4,6 millones de ciclos de programación, verificación y borrado. Del total de tarjetas probadas hasta la fecha, 177 llegaron al punto de fallo, ya fuera por quedar inoperativas, bloquearse en modo de solo lectura o registrar fallos de verificación en más del 50% de sus sectores.
Banco de pruebas casero montado en pared: dos mini PC y hubs USB industriales conectados a decenas de lectores para evaluar el desgaste de tarjetas microSD. / Reddit
La media de vida de las tarjetas orientadas al mercado de consumo se situó en torno a los 10.000 ciclos de escritura antes de degradarse. Por otro lado, el análisis las clasificó en función de su gama y arrojó alguna sorpresa tanto en los primeros puestos de fiabilidad como en las unidades con peor rendimiento.
Estos son los puntos más destacados:
- Las más duraderas: fabricantes como PNY y Kingston encabezaron la lista de fiabilidad. Los modelos de PNY promediaron 643 días de operatividad continua y 15.700 ciclos de borrado. Les siguieron firmas como Delkin Devices, Lexar, Samsung y las tarjetas de Amazon Basics, con más de 780 días de testeo sin problemas críticos.
- Las menos: el extremo opuesto muestra a marcas de bajo coste como onn, ADATA, Gigastone o Silicon Power, que sufrieron fallos tempranos y generalizados.
- Una mención especial: pese a ser uno de los nombres con mayor cuota de mercado, 23 de las 28 tarjetas de SanDisk terminaron fallando. Como detalla el propio autor en una carta abierta en su blog personal, cerca de un tercio de esas unidades quedaron inservibles tras eventos como reinicios controlados o microcortes eléctricos que el resto de competidores soportaron sin incidentes.
La justificación detrás de su adiós en los smartphones
Aunque en la actualidad la subida de precios de las memorias ha devuelto cierto interés a las ranuras para microSD en la gama de entrada, los resultados de este experimento respaldan la decisión de prescindir de ellas en terminales más avanzados.
A diferencia de los chips de almacenamiento soldados en placa, como los estándares UFS, las tarjetas presentan una vulnerabilidad acusada ante fluctuaciones de energía, ciclos de reescritura y degradación de sectores.
Cuando una microSD falla —sin hacer ruido— dentro de un smartphone, la experiencia se traduce en apps que se cierran, copias de seguridad corruptas o pérdida de fotos y vídeos, generando un problema cuya responsabilidad solía recaer sobre el propio fabricante del teléfono.
Imagen destacada | Composición con imágenes de Silvie Lindemann para Pexels y mikaey00 en Reddit
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