Aunque aquellos que forman parte de la generación Z (la generación posterior a la de los millenials) son considerados nativos digitales, eso no significa que no tengan problemas con la tecnología. Es cierto que pasan horas con el móvil y que han crecido en un entorno completamente digital, pero tienen problemas con herramientas tan comunes como Outlook o Excel.
Al menos, esto es lo que afirma un estudio llevado a cabo por The University of Toledo (Estados Unidos), desmintiendo algo que las generaciones anteriores suelen pensar: los más jóvenes no son tan expertos en tecnología. Es cierto que están acostumbrados a usar el móvil y las redes sociales, pero eso no implica que se les dé bien todo lo relacionado con la tecnología.
Este fenómeno tiene una raíz estructural: la desaparición del sistema de archivos tradicional en la experiencia de usuario móvil. Mientras que los millennials aprendieron a organizar el mundo en carpetas y subdirectorios, la Generación Z ha crecido en ecosistemas basados en la búsqueda y el flujo de etiquetas. Para un joven que encuentra cualquier archivo en segundos tecleando una palabra en su iPhone, el concepto de 'Guardar como...' en una ruta específica de un servidor local de empresa resulta no solo arcaico, sino innecesariamente ineficiente
A la generación Z se le da bien usar el móvil, pero no tanto el ordenador
Publicado en el Journal of Applied Business and Economics, el estudio del que hablamos analiza la brecha existente en los estudiantes de hoy en día: a pesar de ser consumidores habituales de tecnología, las habilidades tecnológicas que tienen son limitadas, especialmente cuando hablamos de aquellas necesarias en el mundo laboral. El estudio se refiere al uso de herramientas como Outlook o Excel, entre otras.
No es un problema exclusivo de la generación Z. De hecho, el estudio afirma que muchos millennials (aquellos nacidos desde principios de la década de los 80 hasta mediados de los 90) también tienen este problema, aunque parece ser bastante más acusado en la generación Z. Tiene sentido, ya que los millenials crecimos en una época en la que era habitual recibir clases de informática.
El Dr. Gary Insch destaca que el problema no es solo la diferencia entre Google y Microsoft, sino la metodología de uso. En 2026, la brecha se ha desplazado: ya no se trata solo de saber dónde está el botón de 'Sumar' en Excel, sino de saber validar los resultados que ofrece la IA. Muchos jóvenes utilizan Copilot o Gemini para generar fórmulas complejas en segundos, pero carecen de la base técnica para detectar cuándo la herramienta está 'alucinando' datos. Esto crea una dependencia peligrosa de la automatización sin entender la lógica subyacente del software empresarial.
El estudio entra en detalles y menciona que en una clase centrada en el uso de la suite ofimática de Office, algunas de las preguntas más habituales realizadas por los estudiantes estaban relacionadas con cómo modificar el espaciado en un documento de Word, guardar documentos en carpetas, adjuntar un documento en un correo electrónico o incluso pasar una foto del móvil al ordenador.
Aunque es lógico pensar que en una clase relacionada con las herramientas ofimáticas de Microsoft se harán preguntas relacionadas con el software, el estudio recalca que Microsoft Office es una suite diseñada para redactar documentos, analizar datos y crear presentaciones, tareas que los estudiantes llevan mucho tiempo haciendo antes de llegar a la universidad.
Los investigadores proponen tres métodos que podrían ayudar a los profesionales del sector académico a preparar adecuadamente a sus estudiantes con el objetivo de que la adaptación al mundo laboral les resulte más sencilla: enseñar a usar el software que se utiliza en el mundo empresarial, fomentar un aprendizaje práctico y aplicar el design thinking en el entorno académico.
Otros investigadores y expertos en RR.HH. proponen evolucionar el aprendizaje hacia tres pilares actualizados:
- Alfabetización en IA crítica: No solo enseñar a usar la IA, sino a auditar sus errores en hojas de cálculo y documentos.
- Higiene digital corporativa: Reintroducir conceptos de jerarquía de archivos y seguridad de datos en la nube.
- Prácticas de puente tecnológico: Fomentar mentorías inversas donde los millennials enseñen la lógica del software 'tradicional y la Gen Z aporte agilidad en el uso de herramientas generativas.
Como es lógico, siempre hay excepciones y habrá estudiantes que no tengan ningún tipo de problema usando ordenadores y las herramientas mencionadas por los investigadores. Aun así, lo que está claro es que la creencia popular de que todos los jóvenes son expertos en tecnología dista mucho de ser una verdad universal.
La paradoja del 'prompt': expertos en IA, perdidos ante el hardware
Curiosamente, esta generación que cada vez está más acostumbrada a introducir prompts en chatbots de IA y genera contenido multimedia complejo con un par de instrucciones de texto, experimenta lo que los expertos llaman 'ansiedad de retorno' ante el hardware de oficina.
Tareas que parecen triviales para un profesional de 45 años, como configurar una VPN, conectar una impresora por IP o incluso realizar una llamada a través de un teléfono físico de centralita, se han convertido en dolores de cabeza. La Gen Z es la más capaz de la historia para delegar tareas a una máquina, pero la menos entrenada para mantener la infraestructura que permite que esa máquina funcione. Cuanto menos es paradójico.
Imagen de portada | John Schnobrich (Unsplash)
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