Samsung ha registrado una patente que, vista por fuera, no tiene mucho de espectacular: un cuerpo alargado y grueso, con forma de ladrillo, que a primera vista recuerda más a una powerbank que a un teléfono. Pero ese aspecto tosco esconde un mecanismo mucho más ambicioso de lo que parece a simple vista.
No se pliega ni se enrolla. Hace las dos cosas, una primero y luego la otra. Primero, el cuerpo se abre como un plegable convencional, multiplicando su tamaño. Y cuando eso ya no es suficiente, una sección adicional de pantalla se desliza desde uno de los laterales para ganar todavía más superficie. El resultado, sobre el papel, es un dispositivo que puede pasar de un bloque de bolsillo a algo parecido a una tablet en dos pasos distintos.
Vale la pena recordar que Samsung ya está explorando otra forma de plegar sus pantallas con una patente reciente sobre un panel reversible capaz de doblarse tanto hacia dentro como hacia fuera, lo que confirma que la marca sigue probando fórmulas que se alejan de su catálogo actual de Fold y Flip.
Un mecanismo pensado para esconder, no para lucir
La forma de ladrillo de esta patente del dispositivo cerrado no es casual. Todo el mecanismo de plegado y la sección enrollable quedan empaquetados dentro del cuerpo, en lugar de sobresalir o quedar expuestos como ocurre en algunos prototipos de pantalla flexible que hemos visto en los últimos años. Eso explica el grosor del diseño: cuanta más pantalla se puede esconder dentro, más espacio ocupa el conjunto cuando está cerrado.
Es la misma tensión que arrastran todos los móviles con pantalla flexible desde que se empezaron a fabricar: cuanto más prometen desplegarse, más voluminosos resultan cuando van recogidos. Samsung no parece haber encontrado todavía una solución mágica a ese problema; simplemente plantea repartirlo en dos fases en lugar de una sola.
Imagen: @xleaks7
No es la primera vez que se intenta algo parecido
Las pantallas enrollables no son una novedad en sí mismas. LG hizo algo similar antes de salir del negocio de smartphones, y marcas como TCL u OPPO han mostrado prototipos parecidos en ferias, sin que ninguno haya llegado realmente al mercado de forma masiva.
Lo que aporta esta patente es la combinación: en lugar de elegir entre plegar o enrollar, Samsung plantea sumar ambas tecnologías en el mismo terminal.
Por qué este concepto podría tener más sentido en el trabajo que en el bolsillo
Un dispositivo capaz de pasar de móvil compacto a pantalla de tablet en dos movimientos tiene un público bastante claro: quien necesita revisar documentos, comparar tablas o gestionar tareas desde el móvil sin renunciar a algo manejable el resto del día. Para quien usa el teléfono sobre todo para mensajes y redes, la gracia de este formato se pierde bastante rápido.
Conviene no adelantarse, eso sí. Las patentes reflejan ideas que los equipos de ingeniería han registrado por si algún día tienen aplicación, pero la inmensa mayoría nunca llega a convertirse en un producto real, y menos aún con el diseño exacto que aparece en los documentos. Es más probable que algunos de estos conceptos terminen apareciendo, de forma parcial, en futuras generaciones de plegables que ya conocemos, antes que ver este "ladrillo" tal cual en una tienda.
Imágenes | @xleaks con edición
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