Allen Wang, cofundador de Ditto, la app para encontrar pareja con IA: "La química es predecible si tienes las señales correctas"

Para apuntarse no hace falta descargar nada: basta con enviar un mensaje de texto y esperar a que la aplicación te asigne una cita cada miércoles a las siete de la tarde

Allen Wang Y Ditto
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Manuel Naranjo

Editor

Cada vez son más los que abren una aplicación de citas, deslizan el dedo durante minutos y la cierran sin haber hablado con nadie. Esa fatiga, especialmente entre los más jóvenes, es el punto de partida de Allen Wang y Eric Liu, dos universitarios que dejaron Berkeley a medias para construir algo que no se pareciera ni a Tinder ni a Hinge.

El resultado se llama Ditto, y lo que empezó como un proyecto entre compañeros de universidad ya funciona en varias facultades de Estados Unidos.

La premisa conecta directamente con algo que ya veíamos venir al comprobar cómo la Generación Z se ha ido cansando de las aplicaciones de toda la vida: nadie quiere seguir deslizando fotos ni manteniendo conversaciones que no llevan a ninguna cita real. "Como generación Z, estábamos viendo de primera mano ese cambio en la forma en que la gente se conecta", explica Wang.

Sin aplicación que instalar, sin deslizar el dedo

Ditto no funciona como el resto. Para darse de alta, un estudiante universitario envía un mensaje de texto a un número concreto junto con un código, y a partir de ahí un chatbot se presenta como una iniciativa creada por y para universitarios, sin swipe ni conversaciones incómodas de por medio.

El proceso continúa por chat: primero los datos básicos (nombre, género, fecha de nacimiento) y después preguntas más específicas sobre personalidad, aficiones y lo que se busca. Algunos usuarios llegan a subir fotos de sus famosos favoritos para que el sistema se haga una idea de sus gustos.

Lo que distingue al sistema de Ditto es que no empareja a la gente por compartir hobbies, sino por lo que esos hobbies revelan de cada persona. Wang lo explica con un ejemplo: alguien fan de la escalada, el paracaidismo y los deportes al aire libre y otra persona aficionada al hip hop, la moda urbana y el monopatín pueden parecer polos opuestos sobre el papel, pero ambos comparten un carácter aventurero e independiente. "La química es predecible si tienes las señales correctas", asegura el cofundador.

Mensajes Entre Universitarios

Una cita fija cada miércoles

Cada semana, a las siete de la tarde de los miércoles, Ditto envía a cada usuario su emparejamiento junto con la hora y el lugar de la cita. Después recoge las impresiones de esa cita para afinar el siguiente emparejamiento. 

La aplicación ya suma 150.000 registros y, según Wang, en torno al 20 % de los emparejamientos terminan convirtiéndose en una cita real, un porcentaje nada desdeñable si se compara con lo que suele suceder en aplicaciones más tradicionales.

Crecer sin perder la seguridad por el camino

De momento, Ditto solo está disponible en unas pocas decenas de universidades, lo que le permite apoyarse en el correo .edu como filtro básico para confirmar que el usuario pertenece a esa comunidad

Ampliar el servicio a más campus, y eventualmente más allá del ámbito universitario, sin perder ese control es uno de los retos que tiene por delante. Para financiar ese crecimiento, la startup cuenta con 9,2 millones de dólares de fondos como Gradient, Peak XV o Scribble. "El 99 % de los inversores nos contactaron ellos solos", cuenta Wang, que menciona incluso el interés del cofundador de Duolingo por su proyecto.

Buena parte de esa notoriedad viene de una estrategia de marketing bastante irreverente, con vídeos virales protagonizados por robots y una oferta de empleo real para un puesto que han bautizado como "chief yacht officer", encargado de organizar fiestas promocionales.

"Nuestros usuarios son estudiantes universitarios y huelen el marketing corporativo a la legua", reconoce Wang, "pero los vídeos virales son solo la puerta de entrada, no el producto: consiguen que los universitarios se fijen, pero es una buena primera cita lo que hace que se queden"

No es la primera vez que una aplicación de citas coquetea con la inteligencia artificial para intentar enganchar a un público joven, aunque la apuesta de Ditto va por un camino bastante distinto al de simular una cita con un chatbot: aquí la IA se queda entre bambalinas, y la cita, de momento, sigue siendo cosa de dos personas de carne y hueso.

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