España necesita una solución para dejar de ser una isla energética. Ya estudia tender un cable submarino con Irlanda, a pesar de Francia

  • Existe un proyecto sobre la mesa para construir un cable de más de 1.000 kilómetros de longitud entre España e Irlanda

  • El objetivo es poder aprovechar los excedentes de energía de ambos países

Cable Submarino Espana Irlanda
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Noelia Hontoria

Editora

España ha logrado superar el 80% de electricidad limpia, liderando así la transición energética europea. Pero tiene una gran asignatura pendiente, con un vecino que no le está poniendo las cosas fáciles: dejar de ser una isla energética, a pesar de Francia.

La mayor consecuencia de esto es que el gran excedente de energía solar de España no se está aprovechando para compartirlo con otros lugares más necesitados. Para ello, la solución podría encontrarse bajo el mar.

Un enorme cable entre España e Irlanda

El mapa de los cables submarinos europeos podría cambiar próximamente gracias a los proyectos que ya están en marcha. Un puente eléctrico en el Mediterráneo, que conecte España con Italia, y otra gran autopista eléctrica bajo el Atlántico, para unir España e Irlanda y que ambos logren dar fin a su aislamiento.

Este cable conectaría desde Asturias hasta la costa sur de Irlanda y contaría con una extensión de más de 1.000 kilómetros de longitud. Por ahora, la hoja de ruta no está totalmente clara, pero sí hay en mente la necesidad de sortear ciertas características de este recorrido, como las profundidades del Golfo de Vizcaya o del Mar Céltico.

El impacto de estos cables submarinos en las islas energéticas

Para la Unión Europea, España e Italia tienen algo en común: un gran problema estructural que los convierte en los mercados eléctricos con peor interconexión de Europa. De ahí a que se cataloguen como islas energéticas.

La consecuencia es que tienen una capacidad muy limitada a la hora de exportar energías renovables excedentes pero, también, dejan algo abandonados los refuerzos a la hora de garantizarse el suministro. Por ejemplo, en casos como el del apagón que vivimos en España el pasado año.

España e Irlanda pueden complementarse perfectamente: mientras que España exportaría excedentes de la energía solar, Irlanda haría lo propio con la electricidad que generan sus parques eólicos marinos. Un tándem que se convierte en un intercambio muy valioso para ambas redes eléctricas.

Hacia dónde vamos

Según datos de Red Eléctrica (REE), España tiene actualmente una capacidad de interconexión de apenas 3.000 MW, lo que supone un ratio del 2%. Y esto, a ojos de la UE, también es un incumplimiento de objetivos, ya que el mínimo fijado para 2030 es del 15%.

Quizá la pregunta que tenemos que realizarnos es por qué ahora. Este proyecto surge en un momento en el que la crisis del gas está empujando la urgencia por obtener la independencia energética.

El problema está en que no va a ser una solución de la noche a la mañana y necesitará superar un plazo de construcción de varios años. Este tipo de tendidos de larga distancia son, en realidad, un proyecto de gran envergadura que necesita de ciertos requisitos técnicos y económicos bastante importantes.

Se estima que la inversión podría llegar a superar los 3.000 millones de euros y que, una vez aprobado (recordemos que todavía está en una fase de estudio muy temprana), tendrá que superar grandes desafíos logísticos en las aguas del Atlántico Norte.

Imagen de portada | Generada con Gemini

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