Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX, apunta contra los operadores tradicionales: "Preveo que podremos captar a bastantes de sus clientes"

La compañía de Elon Musk ha puesto sobre la mesa una cifra muy concreta: 600.000 millones de dólares al año, el tamaño del pastel que ahora quiere empezar a repartirse

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Manuel Naranjo

Editor

SpaceX ya no disimula hacia dónde apunta. Durante su primera comparecencia de resultados como empresa cotizada, tras salir a bolsa el pasado mes de junio, la compañía dejó claro que Starlink Mobile no se va a quedar como un servicio de emergencia para cuando falla la cobertura terrestre.

La idea es otra bastante más ambiciosa: convertirlo en un operador de pleno derecho, con capacidad para plantar cara a los tres grandes de Estados Unidos, algo que llevaba meses cociéndose a medida que Starlink Mobile prometía velocidades propias de una red 5G desplegada desde el espacio.

Gwynne Shotwell, presidenta y directora de operaciones de la compañía, fue muy explícita al hablar de ese objetivo durante la llamada con analistas. 

Recordó que AT&T, Verizon y T-Mobile mueven juntos cerca de 600.000 millones de dólares al año en Estados Unidos, y no dejó lugar a dudas sobre sus intenciones: "Preveo que podremos captar a bastantes de sus clientes, porque creo que nuestro servicio será mejor". La reacción del mercado fue casi inmediata: las acciones de las tres operadoras cayeron con fuerza en la sesión fuera de horario nada más conocerse la declaración.

Un salto que va más allá del satélite como respaldo

Hasta ahora, Starlink Mobile ha funcionado sobre todo como una red de rescate: la que engancha el móvil cuando la señal terrestre desaparece, ya sea en mitad del monte o en una zona rural sin torres cerca.

El plan que SpaceX ha empezado a dibujar es distinto. Quiere construir una red híbrida que combine los satélites con estaciones base propias en tierra, más pequeñas y baratas de desplegar que las torres tradicionales, apoyándose en los 65 MHz de espectro que la compañía está adquiriendo de EchoStar.

Starlink

Shotwell situó el lanzamiento de la próxima generación de satélites de Starlink Mobile en 2027, con un servicio mejorado operativo antes de que acabe ese mismo año.

Elon Musk, que también intervino en la llamada, fue en la misma dirección al describir la propuesta como una red capaz de ofrecer mayor velocidad y más capacidad que la que actualmente prestan los operadores de telefonía terrestre, y añadió que desplegar muchas estaciones pequeñas resulta más viable que levantar las grandes torres celulares habituales.

Lo que ya funciona (y lo que todavía no)

La parte de la ecuación que sí es tangible hoy es la conectividad por satélite directa al móvil, que ya está operativa en varios países y que va sumando terminales compatibles poco a poco: desde el Pixel 10 hasta modelos de Samsung o Motorola, según recoge el listado de móviles con conexión directa por satélite de Starlink.

Lo que todavía está por construir es justo la parte terrestre, la que convertiría a SpaceX en algo parecido a un operador, con torres propias y clientes que paguen una factura mensual como la que hoy pagan a Movistar, Vodafone u Orange en España.

Ahí es donde entra la incógnita del precio. Shotwell no quiso desvelar el coste del proyecto, y tampoco hay todavía cifras sobre lo que pagaría un usuario final por un plan de datos y voz completo bajo esta red híbrida.

Es un dato que contrasta con lo que sí conocemos del terreno español, donde la llegada de la cobertura satelital de Starlink ya se da por segura y todas las quinielas apuntan a un acuerdo con Movistar como socio de referencia.

Un pulso que empieza en Estados Unidos, pero no se queda ahí

Que las acciones de AT&T, Verizon y T-Mobile bajaran nada más escuchar a Shotwell dice mucho de cómo se está leyendo el movimiento fuera de SpaceX. No es la primera vez que la compañía roza el terreno de los operadores tradicionales, pero sí es la primera en la que lo hace con cifras de mercado sobre la mesa y con un calendario, 2027, que empieza a sonar cercano.

Falta por ver si ese avance se traduce en algo que el usuario pueda contratar mañana mismo, o si de nuevo el hardware, el espectro disponible y la propia negociación con reguladores acaban marcando un ritmo bastante más lento del que las declaraciones sugieren.

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