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Del piso pequeño al chalé de tres plantas: qué router y accesorios necesitas para acabar con los puntos negros del WiFi

  • Centrar el router y esquivar baños y cocinas es clave para evitar que los muros se coman la señal

  • Según los metros y plantas que tengas, te compensará más un PLC, un extensor o un sistema WiFi Mesh

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Samuel Fernández

Editor
  • Revisado por:

  • Iván Linares

En varias ocasiones hemos hablado de cómo los materiales con los que está construida tu casa confabulan contra la cobertura de tu teléfono móvil, ya sea por la señal pura de la red de tu operador o por la señal de tu red WiFi personal. Todo influye en que a tu teléfono, a tu portátil o a tu Smart TV le llegue más o menos señal, pero hay que tener otra cosa en cuenta: la forma de tu casa y dónde esté situado el router.

Por eso, en función de cómo sea la vivienda y de dónde tengamos colocado el router principal, necesitaremos unos modelos u otros de router, o accesorios específicos, para poder obtener una cobertura óptima en todo el hogar. Las ondas son así, aparentemente caprichosas, pero con una serie de reglas científicas que se pueden adaptar a nuestro uso.

Hay configuraciones para cada casa y habitaciones a evitar o "rodear"

Planta de la casa con el router centrado

En primer lugar, hemos de tener en cuenta que el mejor sitio para colocar el router en tu casa es en un punto centrado, ya sea camuflado o a la vista. Eso solventa muchos problemas a la hora de ofrecer cobertura, pues las ondas se propagan de forma circular a partir del router; de ahí que convertirlo en el centro de tu hogar conectado sea sin duda la mejor idea.

Sin embargo, los instaladores no siempre ponen eso fácil: el router suele instalarse junto a la puerta, ya estemos en un piso, en un dúplex o en una casa. De ser posible, hay que elegir el punto más centrado.

Si no es viable moverlo, también podremos apoyarnos en un router secundario, un truco del que se habla poco. Anulamos la red WiFi del router principal (el de nuestro operador), enviamos la señal por cable a un router secundario y ponemos este en la parte de la casa que más nos interese (de nuevo, en la zona más centrada). Pero si queréis dejar el router donde está, hay formas de solventar los problemas de cobertura.

Si no puedes evitar tener que cruzar la cocina o un baño con tu señal, será mejor que uses un PLC para no perder potencia

Hay otro punto clave: el tamaño de la casa. No es igual un piso de tamaño reducido (60/70 metros) que una vivienda de tres plantas. Principalmente porque los pisos suelen contar con paredes de pladur que favorecen la transmisión de las ondas, mientras que las casas cuentan con paredes de ladrillo y suelos de cemento que dificultan la propagación. Y si hemos de llevar la señal dos plantas por encima del router, todo se complica aún más.

También hay que valorar la situación de las dos peores salas a la hora de enviar WiFi de un punto a otro: el cuarto de baño (o cuartos de baño) y la cocina. La presencia de azulejos y cañerías en estas dos habitaciones hace que sea preferible esquivarlas si están situadas en alguna posición centrada.

Lo habitual es que el baño esté en la entrada y que la cocina se sitúe en un extremo de la casa, por lo que no deben estorbar demasiado. Pero nunca se sabe. Así que veamos cada tipo de casa que podemos encontrar.

Imaginemos que vives en un piso pequeño de una planta

Planta centrada con el router en el centro

Como ya hemos dicho, el router se suele situar a la entrada y tanto el baño como la cocina no suelen estar en medio de nada, sino en extremos. En este caso, un router de potencia media debe ser suficiente para nuestro propósito de llevar cobertura a cada esquina de nuestro domicilio. Distinto es que necesitemos conexión por cable allá donde estemos trabajando, y que dicho punto esté lejos del router.

Un piso pequeño con paredes de pladur no debe tener problemas de cobertura. Y si necesitas un punto de acceso con cable: PLC

En este caso es útil apoyarse en unapareja de dispositivos PLC, uno de los cuales se colocará junto al router y el otro se situará allá donde necesitemos conexión por cable. Ojo, algo válido para el portátil, pero también para una Smart TV o para una videoconsola. Si queremos evitar la transmisión inalámbrica para ganar en rapidez de respuesta y en ancho de banda, un PLC puede ser nuestra solución.

¿Y si el piso es más grande de lo normal?

En caso de que nuestro domicilio supere los 80 metros cuadrados, podemos empezar a tener problemas de cobertura por la distancia y las paredes que hemos de atravesar. Los muros atenúan la señal, así que podemos optar por colocar un repetidor WiFi en algún punto centrado de nuestro domicilio. El router se encargará de dar señal a este extensor y él hará el resto hasta el último rincón de la casa.

Aquí podemos echar mano también de un dispositivo PLC que cuente con WiFi. Eso nos ayudará a sortear cualquier obstáculo entre el router y el PLC que se encargará de extender nuestra red inalámbrica. En este punto la cosa ya va sobre gustos: si las paredes son más gruesas de la cuenta o de materiales como ladrillo, entonces sí que puede ser preferible un PLC antes que un extensor de WiFi normal.

Imaginemos que vives en una casa de varias plantas o en un dúplex

Casa con tres plantas y el router en la planta media

Llegamos a los casos más complicados, pues aquí entra en juego el "maldito suelo", que se come buena parte de la onda que emite nuestro router. Podemos optar por colocar un router más potente si lo deseamos, pero eso no solucionará nuestros problemas. Sobre todo si, además de la vivienda propiamente dicha, contamos con un jardín en el que también queremos tener conexión.

Con varias plantas: routers de apoyo al principal. ¿El jardín? Con un extensor WiFi te sobra.

Para salvar las plantas, lo mejor es contar con un segundo router para situarlo en una planta diferente a la del principal. Podemos llevar la señal a este a través de una pareja de dispositivos PLC o simplemente empleando la extensión de la red WiFi propiamente dicha.

Así tendremos un router dando señal a cada planta, configurando el segundo en modo punto de acceso (o bridge) para que la red WiFi sea la misma en todo nuestro domicilio y nuestro móvil no tenga que ir saltando de una red a otra en función de dónde estemos.

Si nuestro domicilio tiene tres plantas y queremos usar esta estructura de router principal más router secundario, es mejor que empleemos una pareja de PLC y situemos el segundo router en la parte superior. Así, tendremos un router en la planta inferior, otro en la planta superior y ninguno en la planta intermedia, pero estando esta alimentada por los otros dos. Gracias al PLC no perderemos excesiva señal.

Un momento, el jardín

¿Y si tenemos jardín? En este caso lo recomendable sería echar mano de un extensor WiFi para la planta baja que reciba la señal directamente del router principal. Colocaremos este extensor WiFi junto a la puerta de salida del jardín y allí contaremos con cobertura.

Dado que no tendremos paredes en el propio jardín, como sí tenemos en el interior de casa, no necesitaremos demasiada potencia para cubrir todo ese área. Salvo que tengamos una hacienda o una plantación. Es broma. Pero no. Jardines de tamaño medio, por favor.

La solución de los routers Mesh

Router WiFi mesh

Esta es otra alternativa que debemos tener en cuenta, pues ofrece múltiples ventajas, aunque también tiene sus inconvenientes. Los routers Mesh se conectan unos a otros sin necesidad de tener conocimientos avanzados, y expanden la señal por nuestro domicilio sin demasiados problemas. Salvo que nuestra casa sea muy alargada y tengamos que distanciar los nodos entre sí.

En ese caso, la señal que llegará al segundo router será débil y podemos tener problemas de velocidad y de latencia. Y si colocamos el segundo nodo más cerca del primero, podemos llegar a tener puntos negros de cobertura en nuestra casa. De nuevo, deberemos situar estos routers Mesh de forma que evitemos que la señal atraviese baños o la cocina. Nos ahorraremos unos cuantos dolores de cabeza.

Los routers Mesh son útiles si no los tienes que separar mucho entre sí. Si no puedes evitar esto, usa routers normales y te ahorrarás un buen dinero.

Una solución en el caso de los routers Mesh es que enviemos la señal del primero al segundo a través de un PLC, evitando así la pérdida de la señal. Pero entonces se pierde el espíritu de la red continua entre nodos, y la solución Mesh se hace demasiado costosa. Si hemos de separar mucho los routers entre sí, mejor recurrir a un router secundario más barato en lugar de montar una red Mesh en nuestro domicilio.

Estas son las situaciones más habituales a la hora de construir una red WiFi que abarque todo nuestro domicilio, y podemos resumir las claves para tenerlas todas más a mano:

  • Centrar el WiFi principal (o el secundario) lo más que podamos.
  • Evitar baños y cocinas siempre que podamos, y si no es posible, "rodearlos" con un PLC.
  • Situar routers secundarios en viviendas de más de una planta.
  • Si tenemos un jardín, nos sobrará un extensor WiFi en la puerta de salida.
  • Si necesitamos conexión por cable lejos del router, lo más rápido y estable es un PLC.

Imagen de portada | Iván Linares

En Xataka Móvil | Creía tener mi WiFi bajo control. Hasta que puse un agente IA a revisar el router y encontró posibles intrusos

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