El cerco que EEUU hizo en 2019 a Huawei la dejó tocada, pero no hundida, aspirando frenar todo avance. Sin embargo, la presión parece haber acelerado una transformación sin precedentes: hace dos años, análisis de laboratorio comenzaron a reportar que más del 90% de sus componentes se fabricaban dentro de sus fronteras, hasta confirmar que el 60% del valor de las piezas en sus smartphones procedían de firmas locales.
Ese mismo modelo ha llegado a un ordenador orientado a la productividad, el Qinyun HM650, que es su primer sobremesa con piezas 100% chinas, según presume la marca. Además de representar el primer ordenador de escritorio del país en conseguir la certificación de fabricación nacional, formaliza la ruptura que habíamos visto en portátiles con la arquitectura x86. Y por supuesto con Windows: la receta de resistencia de Huawei tocará escritorios corporativos y gubernamentales.
Del móvil a la oficina. Porque puede
Alcanzar la independencia en un PC exigía a Huawei resolver el mismo obstáculo que durante años frenó sus smartphones: el diseño y la producción de chips avanzados. Al no disponer de la maquinaria litográfica adecuada (las EUV de ASML), HiSilicon preparó una hoja de ruta pensada para dejar de depender de la holandesa.
Imagen: Weibo
De hecho, ya tenemos el primer chip para móviles que defiende la Ley Tau y arquitectura LogicFolding que fueron presumidas por la firma china. Es un salto que le ha permitido reivindicar sus últimos móviles, los Huawei Mate 90, como una prueba de su autonomía en semiconductores. Eso sí, conviene poner en contexto este anuncio: cuando hablan de paridad con nodos punteros, no significa que hayan igualado la litografía de 3 nm de TSMC.
Pero sí un atajo para que sus chips tengan un rendimiento solvente en HarmonyOS, más para tareas de oficina. En el móvil sucede algo similar: cuando vemos las pruebas de rendimiento, aún andan un par de pasos atrás de los Snapdragon y Dimensity de turno. Que tampoco está nada mal, dadas sus circunstancias.
Ahora bien, trasladar ese éxito al ordenador no habrá sido tan complicado: si en los móviles el reto era encajar un chip y que fuese estable, en una torre la ventaja es el espacio. Queda claro que su destino está fijado para la administración, bancos y empresas del país. El hardware le debería bastar: monta el SoC Kirin X90, un chip de diez núcleos y 20 hilos con una GPU Maleeon 910, fabricado en 7 nm, que ya debutó en su último portátil, rival del MacBook Neo.
Lo interesante de este procesador en un sobremesa es que opera sobre un TDP de apenas 40W. Este dato ayuda a entender su origen: mientras el consumo de los x86 de Intel o AMD se mueve entre los 65W y los 125W, Huawei —como Apple— recurre a ARM. No busca potencia, sino garantizar un equipo silencioso durante muchas horas.
Al venir con HarmonyOS PC 7.0 (en su primera edición empresarial), se ha pensado para trabajar con el asistente Celia y promete una seguridad que recurre a la IA para detectar fraudes, manipulaciones o deepfakes en llamadas. Permite además gestionar dos perfiles para separar el uso personal del empresarial.
La base del silicio tampoco es una incógnita. El Kirin X90 es el mismo procesador que TechInsights analizó a mediados de 2025 fabricado bajo las líneas de 7 nanómetros de SMIC. Una base que este mismo 2026 ha seguido evolucionando con el nodo N+3 del Kirin 9030 para alcanzar, según estimaciones, densidades equiparables a los 6 nm de TSMC a base de complejidad en el diseño.
El contexto respalda este empuje: según datos recientes de Goldman Sachs, las fábricas ubicadas en suelo chino ya producen el 70% de los chips que consume el país, aunque en el terreno de los avanzados —de 7 nm hacia abajo— la producción solo cubrió el 8% de la demanda en 2025.
Las predicciones son todavía más favorables: ese 8% en chips avanzados escalará hasta el 66% en 2035, respaldado por una inversión de 82.000 millones, casi nada. Y el volumen va reflejando el ritmo: en los primeros meses de 2026, China fabricó 279.800 millones de chips, con una circulación de 1.500 millones diarios.
Sea como sea, con este PC no pretenden seducir al gamer ni al usuario doméstico. Ahora bien, si es la prueba de fuego para demostrar que, con su hardware, puede ser útil a una oficina o banco. De momento, la combinación de chip solvente y sistema operativo propio le está funcionando.
Imagen destacada | Generada con Gemini para Xataka Móvil
En Xataka Móvil | Huawei vendió Honor hace seis años por los vetos de EEUU. Ahora prepara su nueva marca para abaratar los móviles de moda
Ver 0 comentarios