Parece que la elección del procesador para el móvil más avanzado de Samsung se ha convertido en un pulso de consecuencias millonarias. Desde que la marca surcoreana blindó su 'Ultra' a los chips de Qualcomm, se mantuvo como un territorio intocable. Ahora bien, la preparación del siguiente buque insignia previsto para inicios de 2027 ha destapado un problema justo cuando el calendario aprieta los plazos.
La controversia empezó a raíz de una información del Seoul Economic Daily sobre problemas de temperatura en las pruebas de Samsung, donde el Snapdragon 8 Elite Extreme Gen 6 supera los umbrales tolerables en tareas sostenidas e IA forzando el throttling para evitar daños. La reacción no se ha hecho esperar: la firma estadounidense ha salido al paso argumentando que estas afirmaciones son inexactas y defendiendo su nuevo chip.
Alarma por throttling y desmentido de Qualcomm
El trasfondo de la disputa reside en las exigencias que imponen los smartphones más vanguardistas del mercado. En el caso del Snapdragon más potente, fue concebido para sostener cargas pesadas de computación y procesamiento gráfico, dos apartados que demandan picos de energía notables.
Según los informes procedentes de la cadena de suministro, los tests internos de la división móvil de Samsung arrojaron caídas de rendimiento cuando el teléfono trabaja bajo estrés prolongado, algo que motivó una petición formal a Qualcomm para aplicar correcciones urgentes antes de cerrar el diseño de los componentes.
Y sí, frente a este escenario, la postura de la firma es de total rechazo hacia estas filtraciones: sostienen que el chip cumple con los estándares para ofrecer una experiencia premium y continúa trabajando con los fabricantes de dispositivos.
La discrepancia pone el foco en un factor nada desdeñable: los teléfonos con este SoC apenas están comenzando su desembarco, por lo que las pruebas serán las que dictaminen si sufre de calor o si se trata de falta de afinación del software.
El dilema del Exynos 2700
Claro está, el impacto de este cruce de versiones es la ventana de oportunidad que abre para el propio chip de Samsung. Si los ajustes no alcanzan el equilibrio exigido antes de la producción, la compañía surcoreana valoraría romper la exclusividad de Qualcomm para montar su Exynos 2700 en el Galaxy S27 Ultra.
De hecho, la arquitectura del SoC ya se ha dejado ver en una filtración compartida por SemiAnalysis: reveló un diseño fabricado en el nodo SF2P de 2 nm de Samsung Foundry con dos núcleos C2 Ultra, gráficos Xclipse 970 y una memoria SLC de 24 MB.
¿Qué tiene Samsung a favor? Pues tanto los números fríos como sus propias cuentas. Por un lado, las pruebas internas de este Exynos situaban al chip un 19% por encima en rendimiento multinúcleo frente al de Qualcomm, recortando ademaś el consumo en más de un 12%.
Por otro lado, el factor económico es decisivo: el gasto de Samsung en compra de chips a proveedores externos rozó los 14 billones de wones en el último ejercicio, sumando otros 7,4 billones solo en la primera mitad de 2026. Por tanto, recuperar el Exynos para su 'Ultra' le aliviaría la factura, e incluso validaría su competitividad en los 2 nm tras un lustro en la sombra.
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