Alguien decidió meter un AirTag en un envío de libros. Descubrió que acabó en una nave de Amazon dedicada a alimentar su IA

  • El envío terminó en un almacén de Amazon dedicado a destruir ejemplares físicos para digitalizarlo

  • Esta realidad pone de manifiesto algo muy importante: el verdadero valor hoy en día está en los datos

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Noelia Hontoria

Editora

Hay ciertos objetos o productos que no tienen las ventas que a las tiendas les gustaría. Los libros antiguos son unos de ellos. Por eso, cuando los libreros de volúmenes digamos especiales empezaron a recibir pedidos masivos a través de ciertas plataformas pasaron del optimismo al escepticismo. Nunca había visto nada similar.

Fue entonces cuando empezó a surgir la pregunta de quién estaría detrás de esos pedidos La ocasión perfecta para averiguarlo fue cuando un librero recibió un pedido de unos 1.000 libros. El medio especializado 404 Media le propuso esconder en el paquete un AirTag de Apple para poder descubrir dónde acababa la mercancía.

Un pedido anónimo y un cargamento de libros camino a Las Vegas

Un vendedor de libros antiguos recibió en el mes de julio un gran pedido a través de Biblio. Este ‘marketplace’ tiene la particularidad de mantener el anonimato del comprador, por lo que el librero no podía saber quién se iba a llevar el botín con los 1.000 libros solicitados.

Aquí es donde entró en juego 404 Media, que proporcionó un AirTag al vendedor para poder trazar la ruta de este envío. Así, vieron que la carga salía de un aeropuerto de California y aterrizó en Wisconsin, para a continuación pasar por un almacén de la empresa logística Trifinity, cerca de Kenosha, donde estuvo durante unas dos semanas. Tras este tiempo le esperaba un viaje por carretera, con destino final Las Vegas.

Más concretamente, los libros acabaron en LAS8, un área específica de un almacén de Amazon que se encarga de digitalizar los libros: una máquina industrial corta con una guillotina los lomos de los libros para pasarlos hoja por hoja por un escáner de alta velocidad. Tras registrarlos con su código ISBN correspondiente, los ejemplares físicos quedan destruidos.

Más allá de Amazon: el ‘Project Panama’

Amazon no ha dado detalles sobre lo que ocurre con esos libros tras su digitalización, apenas se ha limitado a señalar a 404 Media que estas compras responden a la necesidad de desarrollar y mejorar los productos y servicios de la commpañía. Y, desde el punto de vista de la inteligencia artificial generativa, tiene mucho sentido: estos libros contienen mucho texto humano que no está fácilmente disponible en internet.

Amazon no es la única. Durante el conocido como ‘Project Panama’, Anthropic compró millones de libros impresos y los digitalizó, sin importarle que el proceso en sí destruyese los ejemplares originales. El objetivo era entrenar a Claude.

El viaje de los 1.000 libros de este vendedor que se animó a introducir un AirTag en el paquete revela una realidad a la que no podemos darle la espalda: si antes lo valioso era lo físico, lo tangible, las tiradas de ediciones limitadas o los ejemplares raros y especiales por cualquier  motivo, ahora lo verdaderamente importante son los datos. Una vez más.

Imagen de portada | Xataka México (editada con Gemini)

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