Para los delincuentes, un pequeño desliz se puede transformar en un arma condenatoria. Eso es lo que le sucedió a un ladrón en Ronda (Málaga), cuya identidad fue de fácil descubrimiento para las autoridades. Tras entrar y robar en el local, tuvo un olvido que lo llevará a la cárcel.
Ha sido detenido y curiosamente, este suceso no habla de una compleja investigación forense digital, sino de un descuido tan humano como revelador: dejó el móvil encendido en el bar que acababa de robar. Desvelando así toda su identidad.
Un error que le puede costar la libertad
El robo y el hallazgo inesperado. Los hechos ocurrieron el pasado 24 de mayo en un bar de Ronda, sobre las seis de la mañana. Como cuentan medios como Diario Sur y Europa Press, un individuo forzó la puerta de acceso de madrugada, provocó daños en equipos informáticos y en la caja registradora. Así, consiguió un botín de 259 euros, pero el dueño del local encontró algo que no cuadraba: un teléfono móvil que no era suyo.
La pista clave no fue el GPS. Lo curioso de esta historia es que el ladrón no fue detenido por una investigación policial, no fue necesario. La policía no necesitó ni siquiera acceder al teléfono para rastrear su ubicación: según el comunicado oficial, el terminal "permanecía encendido, pudiéndose observar la foto de perfil de una persona". Esa simple imagen en pantalla fue la única pista que necesitaron los agentes praa poenrle cara al sospechoso e iniciar la investigación que, como no, culminó en su arresto.
Un historial delictivo al descubierto. Con la identidad del sospechoso en la mano gracias a la foto, la Policía Nacional tiró del hilo. Comprobaron que al hombre de 31 años no solo se le atribuía el robo en el local, sino su presunta participación en otros tres delitos contra el patrimonio en la misma localidad de Ronda. Un solo despiste con el móvil sirvió para resolver potencialmente cuatro casos.
El detenido había sustraído un ciclomotor, había participado en un robo en el interior de un vehículo y por si fuese poco, también participó en el hurto de otro coche. Una vez obtuvieron su móvil, se inició un dispositivo que no se prolongaría demasiado.
Una huida que solo retrasó lo inevitable. Una patrulla le dio el alto mientras iba en una moto, pero el sospechoso se dio a la fuga a pesar de las señales acústicas y luminosas, incluso consiguió escapar en un primer momento tras abandonar el vehículo. Finalmente, fue localizado y detenido por el Grupo Operativo Local de la Comisaría de Ronda.
El fin del juego: nuestro móvil como DNI. Esta historia es el ejemplo perfecto de cómo el smartphone se ha fusionado con nuestra identidad. No hace falta llevar el DNI en el móvil para que puedan identificarnos. El teléfono no es solo un aparato, sino un apéndice digital que nos delata. Una simple foto de perfil, algo que configuramos sin darle mayor importancia, se convirtió en una prueba irrefutable que vinculaba al autor con la escena del crimen. En este caso, culminó con un ingreso en prisión provisional por orden de la autoridad judicial.
Imagen de portada | PickPik
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