Era cuestión de tiempo que el efecto dominó llegara a la última frontera del Android libre. LineageOS, la ROM personalizada más popular, ha anunciado un cambio estructural en su forma de trabajar: sus grandes versiones pasarán a tener una cadencia semestral.
La decisión, confirmada por el propio equipo de desarrollo junto al lanzamiento de LineageOS 23.2, no es producto de un mero capricho, sino una respuesta forzada al nuevo ritmo que Google ha marcado en su sistema operativo.
El grifo se cerró. O casi, quizá sería mejor decir que el chorrito es más pequeño y moja menos. Para entender el movimiento de la comunidad hay que mirar atrás: el año pasado Google confirmó que AOSP dejaría de liberarse con cada actualización para pasar a un modelo de dos únicas ventanas de lanzamiento al año.
Al eliminar las actualizaciones intermedias del código, Google rompió el flujo constante de información del que dependían proyectos como LineageOS. Si antes podían sincronizarse con las QPR de los Pixel, ahora todo el desarrollo de Android se hace de forma más privada y solo se libera cuando está terminado.
Trabajando a ciegas. Este cambio en el calendario es la consecuencia de que Google haya alterado el desarrollo libre de su plataforma para priorizar sus intereses. Al dejar de publicar los repositorios de hardware de los Pixel, estos teléfonos han dejado de ser la referencia abierta que facilitaba la vida a los desarrolladores.
Ahora, el equipo de la ROM debe esperar meses hasta que GOogle decida abrir la mano y compartir sus últimas novedades. Es algo que ralentiza inevitablemente la llegada de nuevas funciones a los usuarios que buscan una alternativa al software de fábrica: y novedad en la scene, que siempre ha podido presumir de las últimas innovaciones.
Novedades pese a todo. Aun con el freno de mano echado, la maquinaria resiste. La nueva versión, LineageOS 23.2, estrena por fin Material 3 Expressive, adoptando la estética que Google introdujo hace unos meses, y renueva app clásicas como la calculadora o el reproductor de música.
Además, LineageOS añade un panel de ajustes rápidos más personalizable que el de stock. Es una prueba más de que, aunque la comunidad sienta que los últimos cambios sentenciaron el Open Source en Android, todavía queda margen para mejorar la experiencia visual y funcional de estas ROMs.
Un entorno hostil. El problema es que actualizar la ROM es solo la mitad de la batalla; la otra es poder instalarla. LineageOS se actualiza en un momento donde los fabricantes están poniendo trabas a la modificación de sus dispositivos. Lo vimos recientemente con OnePlus y su sistema anti-rollback o con las políticas cada vez más restrictivas de Samsung y Xiaomi para abrir el bootloader. La scene no solo se libra contra el calendario y las intenciones de GOogle, sino contra un hardware diseñado para no ser modificado.
Soporte vital. Pese a este escenario adverso, la ROM promete seguir lanzando parches de seguridad mensuales. La lista de soporte crece con más de 20 nuevos dispositivos, incluyendo desde los Pixel 9 hasta otros modelos veteranos de Motorola y Xiaomi. Puede que la era dorada del 'cacharreo' haya pasado, pero LineageOS sigue siendo uno de los refugios para quienes se niegan a aceptar móviles con fecha de caducidad por el soporte de software.
Imagen de portada | Composición con imágenes de Pepu Ricca para Xataka y LineageOS
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