Revisar el coche antes de salir de vacaciones es fundamental para ahorrar un buen disgusto en la carretera. Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), el 28% de los accidentes ocurren por un defecto mecánico. Y dentro de ellos, las baterías son uno de los componentes que más sufren, especialmente en verano.
La respuesta está en el calor: con temperaturas extremas la degradación es más rápida. Y aunque no podemos evitar que las calles se calienten, como conductores sí que podemos hacer algo para proteger nuestro vehículo.
Dos enemigos irreconciliables: batería y calor. La DGT explica en su revista que “pocos conductores son conscientes de que a 40º la batería nueva que instalaron hace apenas un mes puede estar descargándose a marchas forzadas porque está diseñada para funcionar de forma óptima a sólo 25º”. De hecho, por cada 10°C por encima de los 25°C, la vida útil de la batería puede reducirse a la mitad.
Y si hablamos de temperaturas todavía más elevadas, como 50ºC (algo que se puede alcanzar si, por ejemplo, lo dejamos aparcado durante muchos días a pleno sol), “la vida útil de la batería puede reducirse a la mitad aunque esté recién comprada”.
Esto sucede porque las moléculas del interior de la batería se descomponen más rápidamente debido al calor del verano, lo que acelera su descarga.
El caso de los neumáticos. Hay que tener en cuenta que si en las calles se pueden alcanzar tranquilamente los 40ºC en verano, todavía más se eleva la temperatura a ras de asfalto.
Y es otra preocupación de la DGT, que apunta que “con la temperatura que alcanza el asfalto en esta época del año (hasta unos 70º) los neumáticos aceleran su deterioro lo que incrementa el riesgo de sufrir un reventón”. De hecho, según datos del Observatorio del RACE, son las baterías y los neumáticos los que ocupan la primera y segunda posición, respectivamente, en la lista de averías más frecuentes.
Qué podemos hacer. Lo más delicado durante estos meses de calor es dejar el coche varios días aparcado a pleno sol. Somos conscientes de que no todo el mundo tiene plaza de garaje para resguardarlo de las inclemencias meteorológicas, pero, en la medida de lo posible, si cuentas con que no vas a coger el coche durante varios días, es preferible que trates de buscar un lugar en el que le dé algo de sombra durante parte del día.
Si ya ha dado algún tipo de problema de arranque o tiene más de diez años, también son otras dos señales de alerta para que tengas todavía más cuidado con este tema. En estos casos, es primordial que compruebes los básicos antes de salir, como el nivel de líquido de los vasos o que la carga se esté realizando correctamente.
Otras comprobaciones antes de un viaje. Aunque deberíamos tener el coche en perfecto estado incluso si solo nos vamos a desplazar por nuestra ciudad, todavía es más relevante si vamos a salir a la autovía para conducir cientos de kilómetros hasta nuestro lugar de vacaciones.
También deberíamos mirar la presión de los neumáticos, el nivel del agua y del líquido de los frenos, el estado del aceite y los filtros, y, por supuesto, que llevemos los elementos de seguridad, como la baliza V16 o los chalecos reflectantes.
Si hace tiempo que no pasas por el taller, puede ser una buena idea pedir una cita para echar un vistazo al estado del coche antes de salir de viaje. Suele ser una revisión económica en comparación con el tiempo, el dinero y el disgusto que te puede costar una avería en la autovía en pleno agosto.
Imagen de portada | Generada con Gemini
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