Que un plegable tipo libro pese 201 gramos no parece gran cosa hasta que se pone en contexto. El Galaxy Z Fold7, el modelo que lleva Samsung vendiendo desde el año pasado, pesa 215 gramos. El Huawei Pura X Max, que comparte el mismo concepto de pantalla ancha, llega a los 229 gramos. Y el futuro plegable de Apple, según las filtraciones que han ido apareciendo, apunta a cifras similares o superiores. Un iPhone 17 Pro Max se va hasta los 233 gramos.
Un peso que encaja perfectamente en el formato
El Galaxy Z Fold8 Wide, si los datos que ha publicado el filtrador Ice Universe son correctos, sería el plegable libro más ligero que Samsung haya fabricado nunca.
Eso, en un dispositivo de este tamaño, no es un detalle menor. Este modelo tiene una pantalla interior de 7,6 pulgadas con una proporción 4:3 (más cercana a una tablet que a un móvil estirado) y una pantalla exterior de 5,4 pulgadas.
Es un aparato con una huella considerable: 123,9 x 161,4 mm desplegado, 9,8 mm de grosor cerrado y apenas 4,3 mm cuando se abre. Que todo eso acabe pesando 201 gramos es, sobre el papel, un logro de ingeniería.
Lo que pesa importa más en este tipo de dispositivos que en un slab convencional. Un plegable se usa plegado con una sola mano buena parte del tiempo; se sostiene abierto para leer, para ver vídeo, para trabajar. Cada gramo extra se nota antes que en un móvil normal.
Carga: por fin a la altura de un teléfono como el Fold
Si el peso es el dato más llamativo, el de la carga es probablemente el más esperado. Según las mismas filtraciones, el Galaxy Z Fold8 Wide llegará con carga por cable de 45 W y una batería de 4.800 mAh. Son dos cifras que, juntas, cambian bastante el panorama respecto a los plegables de Samsung de los últimos años.
Los Galaxy Z Fold han vivido durante mucho tiempo con un techo de 25 W de carga. No es que 25 W fueran malos hace cinco años, pero el mercado ha avanzado y ese límite se ha ido quedando atrás. Pasar a 45 W en un plegable no es solo una mejora de papel: significa recargar más rápido en los momentos que más importan, que en un dispositivo de uso intensivo como este son bastantes.
La batería de 4.800 mAh no es ninguna bestia en términos absolutos, pero hay que leerla junto al peso. Meter esa capacidad en un cuerpo que apenas llega a los 201 gramos y que tiene un grosor de 4,3 mm desplegado implica compromisos de diseño importantes. El reto de fondo, como siempre en los plegables, es la eficiencia: dos pantallas grandes consumen más, y la autonomía real dependerá mucho de cómo gestione el software toda esa superficie.
La concesión: dos cámaras de 50 MP y ningún zoom:
Aquí es donde el perfil del dispositivo empieza a cuadrar, pero también donde aparece el punto más discutible. El Galaxy Z Fold8 Wide llegará, según las filtraciones, con solo dos cámaras: un sensor principal de 50 MP y un gran angular también de 50 MP. Sin teleobjetivo. Sin zoom óptico de ningún tipo.
La explicación es la misma que para el peso y el grosor: meter un módulo de zoom en un cuerpo tan fino y ligero complica mucho las cosas. El formato manda y aquí es delgadez y ligereza por encima de todo.
Para quien venga de un Galaxy Z Fold7 o de cualquier flagship con zoom, la ausencia de teleobjetivo se notará. Para quien vea en este modelo una alternativa de formato distinto, más centrada en productividad y consumo de contenidos que en fotografía, puede que no sea un problema real.
Lo que se va perfilando es un plegable con una propuesta bastante definida: el más ligero de su categoría, con la carga que los Fold nunca habían tenido, una pantalla de formato ancho pensada para multitarea y consumo de contenido, y unas cámaras que no serán el principal motivo de compra para muchos usuarios.
Imágenes | Dall-E con edición, X de IceUniverse
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