Lo queramos o no, llegará el momento en el que tendremos que «enseñar el carnet» para acceder a las aplicaciones. Más pronto que tarde. Con los daños a menores que provocan las redes sociales, su prohibición a los menores de 16 años está ya activa en Australia y planea su llegada a Europa, incluida España. Y no solo se están preparando las plataformas y los gobiernos.
La responsabilidad empieza a desplazarse a las plataformas. Los mecanismos para restringir el acceso nunca van a ser 100 % efectivos, porque siempre habrá maneras de sortear los escudos antiedad. Ya sea con «hacks» especializados o con el salto a otras plataformas libres de controles. Ante esta dificultad, las tiendas móviles se erigen como una nueva frontera.
Hasta ahora, las tiendas de apps utilizaban su clasificación parental para alertar a los usuarios y restringir la descarga de ciertas aplicaciones en función del nivel parental de los móviles. Ahora, Apple da un paso más con la autorización de descargas tras la confirmación de la identidad mediante «métodos razonables». La App Store se blinda las espaldas.
Verificación de edad a nivel de tienda. Con el cambio en las leyes de países como Australia, y de las futuras normativas que están por llegar, Apple pasa a controlar las descargas en función de la edad del usuario. El sistema utilizado es, de momento, propio de Apple: aparte de que los desarrolladores deberán incluir sistemas de verificación, la propia tienda detectará la edad del usuario del dispositivo.
El cambio parece menor, pero supone un importante salto de responsabilidad: las restricciones de acceso no solo van a ir dirigidas a las redes sociales y resto de plataformas, también a quien distribuye esas aplicaciones. Con este nuevo sistema de control Apple blinda la App Store frente a futuras regulaciones.
El futuro pasa por un carnet para estrenar teléfono. Apple, y Google, pueden saber a quién pertenece el móvil porque durante el arranque preguntan si el teléfono está tutelado o no. También por el uso pueden intuir el dato. Pero, actualmente, no hay una medida 100 % eficaz de comprobarlo: el dueño del móvil puede mentir.
Como los gobiernos mueven la responsabilidad a los sistemas operativos, seguro que terminamos autorizando la configuración de un nuevo móvil con nuestra identidad. La protección a los menores es un objetivo lógico, pero, de rebote, se está colando el control hacia todos los ciudadanos. Si la única forma fiable de proteger es vincular la identidad al dispositivo, el sistema deja de aplicarse solo a menores.
Imagen de portada | Iván Linares editada con ChatGPT
En Xataka Móvil | España aún no ha impuesto la verificación de edad y ya hay gente creando herramientas para saltársela
Ver 0 comentarios