El fútbol ha sido durante años el gran catalizador del mercado de las telecomunicaciones en España. Operadores como Movistar y Orange han convertido la compra de derechos deportivos en un arma competitiva, con millones de euros en juego y un impacto directo en las tarifas que pagamos. Pero la gran pregunta es: ¿los usuarios que no ven fútbol siguen financiando indirectamente esta batalla?
La respuesta es que cada vez menos. El subsidio cruzado, que en su momento fue protagonista, se ha reducido drásticamente en el modelo actual.
Los futboleros pagan 30 euros más al mes que la década pasada
En telecomunicaciones, hablamos de subsidio cruzado cuando un grupo de clientes financia indirectamente servicios que no consume. En este caso, los usuarios sin fútbol pagaban precios más altos en sus paquetes de fibra y móvil porque parte de esos ingresos servían para cubrir el enorme coste de los derechos deportivos que disfrutaban otros.
En la práctica, esto significaba que aunque no vieras ni un solo partido, estabas ayudando a que tu vecino pudiera ver el clásico a un precio más bajo.
El ejemplo más claro lo encontramos en 2016. Aquel año, todo el fútbol costaba apenas 6 euros al mes, siempre y cuando contrataras un paquete convergente con fibra y móvil. En la práctica, se podía acceder al fútbol desde 68 euros al mes.
Eso fue posible porque los precios base de las tarifas incluían un “colchón” que permitía a los operadores absorber parte del coste. En otras palabras: quienes no querían fútbol también estaban financiando, aunque sin saberlo, los derechos deportivos.
La situación actual es muy distinta. El mercado se ha segmentado claramente en dos modelos de negocio:
- Paquetes sin fútbol: precios medios de 30 euros al mes para fibra de 300 Mbps y móvil con unos 50 GB. Aquí compiten principalmente los operadores low-cost, centrados en eficiencia y sin extras deportivos.
- Paquetes con fútbol: desde 101 euros al mes en Orange hasta 115 euros al mes en Movistar. Este segmento funciona bajo un esquema premium, en el que el coste del fútbol recae directamente en el cliente que lo consume.
La diferencia es abismal: 72 euros de media cada mes, un 243% más caro que un paquete básico. Esa brecha muestra claramente que los usuarios futboleros son quienes asumen casi en exclusiva el precio de los derechos.
Factores que han reducido el subsidio cruzado
La transformación no es casualidad. Hay varios motivos que han limitado esta práctica:
- Diversificación del mercado: la llegada y consolidación de operadores low cost ha creado un refugio para quienes no quieren pagar por el fútbol. Ahora es posible contratar fibra y móvil sin sentir que tu factura engorda por un servicio que no consumes.
- Concentración de derechos: el duopolio de Movistar y Orange en el fútbol ha derivado en una estrategia de precios premium. En lugar de repartir costes en toda la base de clientes, los concentran en el segmento que realmente demanda estos contenidos.
- Evolución de costes: los derechos de LaLiga llevan años en torno a 520 millones de euros por temporada, y los europeos le cuestan a Telefónica 320 millones anuales hasta 2027. Pero en vez de diluir estos costes entre todos los clientes, se trasladan directamente a los 2,4 millones de suscriptores con fútbol. Hoy, el precio del fútbol para los usuarios ha subido un 87% respecto a 2016, con una tasa de crecimiento anual del 7,2%.
Si en 2016 sí existía un efecto dominó en el que todos acababan pagando por el fútbol de unos pocos, en 2025 la película es distinta. Los usuarios no futboleros acceden a tarifas que reflejan únicamente los costes de red y servicios básicos, mientras que los aficionados al fútbol pagan el precio completo de su pasión en paquetes premium.
La guerra del fútbol sigue marcando la estrategia de los grandes operadores, pero esta vez el impacto en el bolsillo de los que no ven ni un solo partido es mínimo.
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