Parece que el tiempo de las advertencias se ha terminado: la Comisión Europea ha decidido pasar a la ofensiva para garantizar que la Ley de Mercados Digitales (DMA) no sea papel mojado. Bruselas ha abierto dos procedimientos formales contra Google con un objetivo y un plazo inamovible: seis meses para demostrar que Android es una plataforma neutra.
No es la primera vez (quizá tampoco la última) que Bruselas calibra el cumplimiento de la norma, pero ahora exige cambios estructurales en el corazón del sistema operativo del robot verde.
El problema. Es Android, o más bien que Android se esté usando para impulsar la IA de Google. El núcleo de la investigación se centra en la interoperabilidad. Android está designado como una plataforma esencial (es guardian de acceso), lo que impide a Google usarlo para favorecer sus propios servicios.
La Comisión sospecha que los de Mountain View no están dando a terceros las mismas facilidades que a Gemini para acceder a funciones profundas del sistema. La UE busca que las IAs rivales (como ChatGPT, o la europea Mistral) puedan integrarse en el móvil con los mismos permisos que la IA de Google.
Otros frentes. Paralelamente, Europa exige transparencia en el motor de búsqueda. La DMA obliga a compartir datos anónimos sobre consultas, clics y visualizaciones con motores de búsqueda rivales en condiciones justas. Si Google atesora esos datos en exclusiva, impide que surjan alternativas reales en el viejo continente.
La defensa. La respuesta desde Google fue inmediata y contundente. El director de competencia de la compañía publicó, hace unos meses, un alegato pidiendo un "reinicio" de la aplicación de la DMA. Según la propia Google, la eliminación de ciertos widgets o recomendaciones en el buscador (por obligación) ha perjudicado la economía local. Además, esgrimían el argumento de la seguridad: afirmaron que la apertura forzosa de Android les obliga a eliminar salvaguardas legítimas contra estafas.
Cómo puede cambiar Android. Si la Comisión Europea impone sus medidas en seis meses... ¿Cómo cambiará el sistema operativo? Atendiendo a precedentes, esto es lo que podemos esperar:
- Pantalla de elección de asistente: al configurar un móvil nuevo, igual que elegimos navegador y buscador, Android podría preguntar qué IA funcionará por defecto. Quizá podamos usar ChatGPT o Copilot fácilmente sin ajustes de por medio.
- Acceso más profundo: apps de terceros podrían invocar funciones de hardware (cámara, micrófono) sin pasar por los filtros de Android. Algo que igualaría el rendimiento de los chatbots.
Ya es posible migrar de Gemini o Assistant a otros asistentes de IA de la competencia
Choques constantes. Este ultimátum es el último capítulo de una larga serie de desencuentros. Google ya tuvo que conceder en el pasado, como abrir la Play Store a sistemas de pagos de terceros. Sin embargo, los frentes parecen multiplicarse: la Comisión también mantiene abiertas investigaciones sobre el uso de contenido de medios para entrenar sus IAs.
Sea como sea, a la firma americana le quedan seis meses para decidir cómo rediseñar Android para contentar a la UE sin perder su ventaja competitiva.
Imagen de portada | Composición con imágenes de Iván Linares y Pepu Ricca para Xataka Android
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