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Andar mirando el smartphone como deporte de riesgo

Andar mirando el smartphone como deporte de riesgo
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Lo hemos conseguido. Los seres humanos hemos logrado que un trastito que (unos más que otros) cabe en la palma de nuestra mano sea un problema a la hora de andar por la calle, tanto a nivel físico como de atención. Resulta que nuestros terminales son (o eso intentan) multitarea pero somos nosotros quienes no lo somos, hasta el punto de que en Nueva Jersey se empezó a multar a los viandantes cuyo uso del smartphone supusiese una imprudencia.

No resulta extraño que, en vistas a que es algo que no va a ir a menos sino todo lo contrario, una tienda de Amberes (Bélgica) inaugurase hace unos días un carril exclusivo para los peatones que decidan aventurarse a andar sin levantar la vista de su teléfono, según cuentan inspirados el gran número de personas que llevan a reparar sus smartphones accidentados tras haberse chocado con alguien andando por la calle.

La idea no es original, de hecho sus precedentes se remontan al año pasado y, como no podía ser de otro modo, la idea nació en Estados Unidos y China. Los de National Geographic por su parte hicieron su experimento en Washington D.C., y meses después la ciudad china de Chongqing fue más allá y construyó un pequeño doble carril de 50 metros como una forma llamativa e irónica de recordar a los peatones lo caótico que puede llegar a ser andar sin levantar la vista.

No es nuevo: los números ya lo dijeron

A mediados de 2012 los de Pew Research actualizaron su estudio en relación a los accidentes por culpa de no levantar la vista de la pantalla. Los resultados mostraron que un 23% de las alrededor de 2.000 personas encuestadas se había chocado con algo (objeto o persona) por este motivo, lo cual era un 17% más con respecto a los resultados obtenidos en su anterior estudio en mayo de 2010.

Una manera de confirmar con cifras lo que ya se percibe sin necesidad de estudio alguno, simplemente paseando por la calle y observar durante unos minutos nuestro alrededor. De hecho, lo que probablemente veríamos es que el choque se produce porque ambas miran sus pantallas sin reparar en otra cosa, ya que el 50% de los entrevistados aseguraba que alguien había chocado contra ellos por ir mirando el móvil.

Uniendo los datos de quienes “embisten” y los “embestidos”, resulta que un 53% han sido causantes y receptores a la vez de uno de estos fortuitos encuentros. Aún teniendo en cuenta que lo acotado de estos estudios, estos porcentajes muestran hasta qué punto podemos dejar que la pantalla del terminal nos abstraiga de atender a las normas de circulación. Algo así de hecho intentaron representar los de NTT Docomo en esta animación:

Si observamos los resultados por franjas de edad, vemos que el sector con más incidencia es la población de entre 18 y 24 años. En este caso la mitad de los entrevistados chocó contra algo o alguien por no apartar la vista del teléfono mientras que hasta un 70% de los usuarios más jóvenes del estudio aseguraban haber sido golpeados por la gente distraída en exceso.

Gráfico de incidentes al andar con el móvil

Pew Research también puso atención al tipo de teléfono y a los posibles matices con respecto a la zona de la ciudad, con intención de comprobar si había más incidencia en el núcleo urbano que en zonas menos pobladas. Como cabía imaginar, los usuarios de smartphones resultaron tener un 32% más de probabilidades de sufrir uno de estos choques frente a los usuarios de dumbphones. Pero, al contrario de lo que parece ocurrir con este factor y con la edad, el hecho de vivir en una zona urbana, sub-urbana o rural apenas influye en la probabilidad.

Ni una moda sin su palabro

No podía pasar mucho tiempo tras establecerse una costumbre relacionada con la tecnología sin que la misma fuese bautizada, y el caso que nos atañe no es una excepción. Si bien se refiere a la evasión absoluta que sufrimos cuando ponemos toda nuestra atención a lo que contiene la pantalla de nuestro smartphone, ya en 2007 apareció la palabra phubbing por la combinación de las palabras en inglés "phone" (teléfono) y "snubbing" (molestar), por lo obviamente molesta que resulta esta actitud si somos los receptores de la misma.

Los casos de tendinitis, contracturas y dolores y tensión en el cuello han aumentado hasta un 32% en relación al uso de dispositivos electrónicos

"Neologismos" a parte, como todo abuso esto tiene consecuencias en nuestro día a día hasta llegar a afectar a nuestra salud. El hecho de que incluso vayamos por la calle como un caballo con anteojeras mirando nuestro terminal implica una mala posición durante ratos prolongados. El año pasado supimos que los casos de tendinitis, contracturas y dolores y tensión en el cuello habían aumentado hasta un 32% en relación a un uso abusivo de los dispositivos electrónicos (abarcando, además de smartphones, tablets, reproductores de música, videojuegos o teclados de ordenadores).

Así, además del cuello, otra parte aquejada del uso abusivo de nuestros dispositivos son las muñecas. Si como el caso que publicó The Lancet en referencia a una paciente que se quejaba de un fuerte dolor en ambas muñecas te pasas 6 horas sin parar de escribir en el móvil, es lógico que llegues a causarte una tendinitis en el dedo pulgar. El hecho trascendió a los medios anecdóticamente como WhatsAppitis debido a que fue la app que mantuvo absorta hasta la lesión a la paciente, si bien hubiese podido ser cualquier otra app de mensajería o red social.

Cuando la anécdota es el riesgo

Aunque estos tropiezos a los que hemos hecho referencia son inofensivos y anecdóticos, hay otros que sí supusieron un peligro real o cuanto menos un incidente doloroso para sus protagonistas, como la mujer que cayó en la fuente de un centro comercial distraída mientras miraba su teléfono (cuyo vídeo, ahora censurado, se viralizó hasta llegar al millón y medio de visitas en una semana) o el caso de la australiana que requirió ser rescatada en un puerto de Melbourne por no ver el final del muelle, pero sí su muro de Facebook.

De momento, propuestas como las que hemos mencionado de los carriles para poder andar dando rienda suelta a nuestro phubbing son más bien buscan ser un reclamo más allá de la utilidad real (el de China ha acabado haciendo las veces de photocall). Veremos si con la broma ésta u otras ideas del estilo pasan a formar parte de las ciudades en un futuro, y si la hipnosis a la que a veces parece someternos la pantalla de nuestros dispositivos acaba convirtiéndose en algo a tener en cuenta por los equipos de rescate, siéndolo ya para las autoridades.

Gráfico | Pew Research
En Xataka Android | Transparent Screen, para evitar sorpresas mientras andamos con el móvil

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