Noche del 14 al 15 de abril de 1912. El trasatlántico más famoso de todos los tiempos, el RMS Titanic, se aproxima a un iceberg. El resto es historia y todos conocemos el desenlace. Un hundimiento con más de 1.500 víctimas mortales por culpa de una cadena de fatales errores.
Uno de ellos tiene que ver con las telecomunicaciones, o lo que es lo mismo, con los avisos de peligro y las llamadas de socorro que aquella noche circularon por la cabina de radio del Titanic. Tal fue la repercusión de la tragedia, que provocó la adopción universal de la señal de socorro SOS.
El papel crucial de los telegrafistas
Escena recreada por IA de un operador usando el telégrafo Marconi en un barco de 1912
El Titanic zarpó de Southampton el 10 de abril de 1912 con todo un abanico de lujos a bordo, entre los que se encontraba una potente estación de telegrafía disponible tanto para los pasajeros como para la tripulación. Y es que en 1912, la telegrafía sin hilos no se consideraba un dispositivo de seguridad, sino, sobre todo, un modo de comunicación entre los barcos y tierra.
Famosa es la imagen de Harold S. Bride, operador junior del telégrafo Marconi en el Titanic, trabajando en la sala inalámbrica. Tenía una emisora tan potente que incluso interrumpía las comunicaciones de los buques cercanos. El 13 de abril por la noche se estropeó la estación de radio, lo que obligó a sus operadores, Jack Phillips y Bride, a localizar y reparar los fallos.
La comunicación en la cabina de radio se restableció el 14 de abril, tras 10 horas sin funcionamiento. Para entonces, los operadores tenían pendientes de transmitir más de 200 telegramas triviales de los pasajeros adinerados y no pusieron atención a los avisos de avistamiento de bloques de hielo que otros barcos le estaban mandando.
Además, al ir transmitiendo todos esos telegramas, interrumpieron al resto de navíos cercanos, cuyos operadores optaron incluso por apagar sus radios e intentarlo al día siguiente. Esto provocaría que unas horas después, cuando comenzó el naufragio del Titanic, tampoco contestaran a las llamadas de socorro que Bride y Phillips realizaron tratando de conseguir barcos de rescate.
A ello se sumaba la rivalidad que existía entre los telegrafistas que usaban el sistema Marconi y los que utilizaban el sistema Telefunken, las dos empresas que competían por el monopolio telegráfico en el mar. Y por si fuera poco, no había una señal de socorro universal: unos usaban CQD y otros la nueva señal SOS con sus tres puntos, tres rayas y tres puntos.
Todos esos factores y el hecho de que no hubiese servicio las 24 horas del día en el sistema de telegrafía de los barcos cercanos tuvo unas consecuencias fatales para más de 1.500 pasajeros. A pesar de ello, gracias a las llamadas de socorro de Philips y Bride, el RMS Carpathia acudió rápidamente al lugar del naufragio y logró rescatar a algo más de 700 personas, incluyendo al propio Bride (no así a Philips, cuyo bote salvavidas volcó en el Atlántico).
La tragedia del Titanic, cuyo telégrafo no ha sido recuperado, supuso un antes y un después para las telecomunicaciones, pues impulsó mejoras significativas en la tecnología y la regulación de las comunicaciones inalámbricas. Fue a raíz de ese naufragio cuando se decidió adoptar universalmente la señal de socorro SOS, fácil de transmitir y de comprender incluso en situaciones muy críticas.
Además, se estableció la obligación de disponer de un servicio de telegrafía sin hilos de 24 horas en los barcos y se reguló la profesión de radiotelegrafista. En España, en 1913, se creó la Escuela General de Telegrafía, que una década después evolucionaría para convertirse en la Escuela Oficial de Telecomunicación de España.
Imagen de portada generada por IA
En Xataka Móvil | Reparar un cable submarino no es tan fácil como bajar y empalmarlo de nuevo. Hacen falta barcos gigantescos y semanas de trabajo
Ver 0 comentarios