La Casa Real ha hecho público el inventario anual de regalos institucionales recibidos por la Familia Real durante 2025, un ejercicio de transparencia que este año deja un total de 429 obsequios. Más allá de detalles curiosos como unos esquís de la República Eslovaca, dulces o un retrato hecho con ceniza volcánica, el listado esconde un dispositivo que trasciende lo puramente anecdótico para adentrarse en el terreno de la geopolítica y tecnología.
Durante su visita oficial a Pekín el pasado mes de noviembre, el presidente chino y la primera dama entregaron a don Felipe una caja que contenía un teléfono móvil. Aunque Zarzuela no ha especificado la marca del terminal, su procedencia cobra una relevancia especial dado el clima de desconfianza que asola Europa frente al gigante asiático.
Un regalo tecnológico. Como dicta la normativa de la Corona desde 2015, el teléfono es propiedad de Patrimonio Nacional. Es impensable que el monarca vaya a utilizarlo como dispositivo personal, lo cual supondrá un alivio para los servicios de inteligencia dado el historial de sospechas de espionaje que persigue a los fabricantes chinos.
Una guerra fría. En los últimos años, la Unión Europea y Estados Unidos han levantado un muro contra proveedores como Huawei y ZTE. El temor en occidente se fundamenta en la existencia de puertas traseras que permitan al Gobierno chino acceder a datos sensibles e infraestructuras críticas.
De hecho, el control gubernamental sobre las telecomunicaciones en China es algo sabido, y hasta el propio Xi Jinping bromeó al respecto al regalar móviles de Xiaomi al presidente de Corea del Sur.
Europa acelera hacia el veto. Las instituciones comunitarias preparan maneras para obligar a los operadores de telecomunicaciones a retirar todo el equipamiento de proveedores chinos de sus redes en un plazo de tres años, una agresiva operación hacia los cero equipos chinos.
Este veto supondría a la industria una factura de hasta 21.500 millones de euros. Países como Alemania han ido un paso más allá, prohibiendo de forma inminente cualquier componente chino en su futuro despliegue del 6G por motivos de soberanía digital, antes incluso de que dicha tecnología exista comercialmente.
España está en una encrucijada. Mientras las potencias europeas blindan sus infraestructuras, el Gobierno español ha mantenido una estrategia de mayor apertura a la inversión china, siendo correspondido por el interés de China en reforzar lazos e influencia en todos los estratos del país.
El caso más reciente fue la adjudicación a Huawei del almacenamiento del sistema SITEL (las escuchas judiciales del CNI) por 12,5 millones de euros. Aunque Interior argumentó que el sistema operará aislado, la decisión de ir a contracorriente de nuestros aliados ha levantado ampollas en EEUU y Europa.
El simbolismo de la tecnología. En un tablero donde cada antena o servidor es una cuestión de seguridad nacional, el obsequio de Xi Jinping a Felipe VI trasciende la mera cortesía diplomática. Representa la voluntad de China por visibilizar y normalizar su creciente tecnología en las más altas esferas, justo en el momento en el que sus rivales libran una costosa batalla para expulsarlas.
No sabemos si el teléfono será un Xiaomi como ya regaló Xi Jinping en el pasado, o por el contrario uno de la punta de lanza de la autosuficiencia china: Huawei. Pero queda claro que las relaciones entre ambos países siguen siendo prioridad.
Imágenes | Casa de Su Majestad el Rey
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