
Steve Ballmer, CEO de Microsoft, viajó hace un par de días a China con motivo de unas charlas sobre innovación que se llevaban a cabo en la Universidad de Pekín, una de las más prestigiosas de China, junto a la de Tsinghua (como la anterior, también en Pekín y destinada a satisfacer las necesidades de las élites económicas chinas – vamos, los hijos de los líderes del Partido Comunista Chino, pero dejemos de lado, una vez más, la política -).
Durante su comparecencia, Ballmer habló sobre Windows Phone, Windows 8 y, en un discurso calificado por otros medios de inspiracional, animó a los estudiantes a abandonar la universidad, si así lo deseaban:



