¿Quién no ha cambiado de sentido el USB al intentar conectarlo al ordenador, seguía sin entrar, le ha dado la vuelta y ha comprobado con vergüenza que la primera posición era la correcta? Huy, cuántas manos levantadas veo, incluida la mía… Normal, el diseño del USB-A no es intuitivo a primera vista. Por eso el USB-C suponía una evolución, aunque fuese solo por el hecho de entrar siempre a la primera. Pero ¿realmente da lo mismo enchufar el puerto en un sentido o en el otro?
Tengo la respuesta, corta y larga. La primera: no da lo siempre mismo. Y la segunda: depende del diseño del USB-C, hay funciones que no van a ejecutarse correctamente en el dispositivo porque el fabricante no canalizó correctamente las conexiones en ambos sentidos del puerto. Tiene una explicación técnica que voy a dejar justo tras este subtitular tan chulo.
El diseño de las conexiones puede hacer que el USB-C no sea 100 % reversible
Diseño de los pines de un USB-C. Imagen de Texas Instruments
El puerto en sí, tanto el zócalo de entrada como la clavija de salida, van a conectar perfectamente con independencia de cómo los orientemos. El problema llega con el diseño interno y de cómo circulen las conexiones: el estándar USB-C está pensado para que sea reversible, pero existen infinidad de combinaciones que pueden alterar esa cualidad.
El conector USB-C es física y técnicamente simétrico: tiene dos juegos de pines de alta velocidad, uno arriba y otro abajo. Al conectar el puerto, un chip detecta la orientación a través del canal CC (Configuration Channel) y decide qué carriles usar. En un cable bien fabricado, las canalizaciones de datos de alta velocidad están duplicadas en ambas caras para que la reversibilidad sea perfecta. En teoría, da igual cómo lo enchufes.
En teoría.
¿Por qué resulta posible que al girar el puerto haya funciones que se ejecuten de manera distinta o que, sencillamente, no funcionen? Algunos de los pines de conexión dependen de la orientación del puerto, no están duplicados. Me he encontrado con esta casuística en dos funciones muy concretas:
- Adaptador USB-C de audio analógico. Si el móvil cuenta con salida analógica de sonido, y los auriculares no requieren un DAC externo (algo extraño hoy en día), cambiar el sentido del conector puede hacer que el sonido no se escuche. Es probable que pines de micrófono y tierra analógicos queden intercambiados al girar la clavija.
- Adaptador de red Ethernet. Como ocurre en el caso anterior, al girar el USB-C, y dependiendo del diseño del conector, es probable que una de las caras esté peor cableada y el enlace tenga que ser negociado a una menor velocidad.
Móvil conectado a Ethernet por su USB-C y un hub
Tengo un hub USB-C para conectar al móvil y multiplicar los puertos y capacidades. Entre las funciones, dicho hub tiene un puerto RJ45 para conectar cualquier móvil a un cable ethernet. Extrañado porque no pasase de 100 Mbps, se me ocurrió darle la vuelta al puerto USB-C. Y sorpresa: la velocidad alcanzó el gigabit.
A toda regla le llega su excepción
Lo que nace como reversible puede no serlo en según qué circunstancias. Existen cientos de fabricantes, miles de cables, de puertos. Con la enorme complejidad de funciones que guardan muchos modelos, puede hacerse necesario un sacrificio para que no se pierda la versatilidad del conjunto. Son excepciones muy concretas que tampoco enturbian lo básico: es casi imposible equivocarse de sentido al conectar un USB-C. Como una invitación a helado cualquier tarde de verano: encaja en cualquier plan.
Por si acaso, mi recomendación es que mires si tiene algo impreso la clavija y conectes el cable con esas letras hacia arriba. Como yo mismo he comprobado, quizá te ahorres algún disgusto.
Imagen de portada | Iván Linares editada con ChatGPT
En Xataka Móvil | Por qué todo el mundo debería activar este ajuste del USB en Android. Antes de que sea demasiado tarde
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