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Mundo Teleco: Movistar

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Mundo Teleco serán una serie de artículos en los que repasaremos el pasado, presente y quién sabe si el futuro de las compañías más influyentes de telecomunicaciones en España y alrededor del mundo. Un pequeño repaso de historia para comprender mejor porqué suceden las cosas que están determinando nuestra forma de comunicarnos, de acceder a contenidos y, en definitiva, de conectarnos.

Si hay una compañía que ha sido determinante en nuestro caso, es Telefónica, ahora llamada Movistar. Gracias a ella, para lo bueno o lo malo, tenemos las conexiones que tenemos y ha sido durante gran parte la única compañía que ofrecía servicios. Incluso sigue siéndolo en muchas regiones pese al paso de los años y su huella parece imborrable. ¿Qué hay que saber de Movistar?

Movistar, un viejo conocido

Edificio Movistar

Es complicado hablar de la inicialmente Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) sin entrar en polémicas de todo tipo. No conocer un mínimo de historia de Movistar debería ser considerado delito, y la mayoría no necesitará recordar que en realidad a los que nos referimos hoy, era en un principio el nombre comercial que utilizaba Telefónica Móviles España hasta el verano del 2010, cuando decidieron realizar un cambio de nombre y agrupar bajo una misma marca los servicios de otra compañía del grupo Telefónica, Telefónica de España (la fija), que vienen siendo tratados históricamente como un todo.

Se fundó en 1924 por obra y gracia del dictador de entonces, Miguel Primo de Rivera y desde un inicio se dedicó a desarrollar la infraestructura telefónica que serviría al país para comunicarse, exclusivamente a través de su servicio. Así fue hasta la liberalización del mercado de las telecomunicaciones , lo que permitió en 1996 la entrada de Airtel (actual Vodafone) y Amena (Orange), junto a otras compañías que llegaron posteriormente al campo de los servicios de red principalmente, con ánimo de comerle terreno a los de azul. Internet, pese a la naciente competencia, se acomodó sin quejarse entre los brazos de la compañía estándar de la época, que volvía a dominar. Por entonces empezamos a escuchar un vocablo que ahora todos reconocemos, Movistar.

En realidad, el nombre surgió de una división de marcas a la hora de ofrecer telefonía móvil, utilizando una de las tres licencias digitales que se sorteaban. Allá por 1995 ya existía TeleLine, que utilizaba la banda analógica, pero Movistar, basada en tecnología GSM, acabó barriendo con todo hasta convertirse en el logo indiscutible de la operadora a ambos lados del atlántico. Una forma de hacer olvidar los males del pasado y volcar toda su imagen en un icono más agradable y valorado que muchos atribuían a “garantía de cobertura“, cosa que algunos siguen pensando, ya sea por seguir con el mito o con cierta razón.

A la conquista del nuevo mundo

Mundo Movistar

Privatizada en 1992 de una forma más bien dudosa, la empresa disfrutó de un agradable monopolio que le ha servido para seguir siendo líder absoluto (hay regiones donde maneja una cuota del mercado del 90%) y convertirse en una de las operadoras más rentables de Europa. No todas las consecuencias de este hecho han sido positivas, a menudo considerada una lacra pero, desde luego, ha servido para colocar a Movistar en los puestos de cabeza del mercado mundial de las telecomunicaciones.

Ya sea en el cuarto o en el quinto puesto (según fuentes consultadas), lo que está claro es que la compañía presidida por Cesar Alierta es ahora mismo uno de los grandes referentes en el globo en un sector de gran importancia. Es cierto que todavía esta lejos de poder alcanzar a Vodafone, a la cabeza , y que América Móvil (junto a Telmex, propiedad del hombre más rico del planeta, Carlos Slim) ha llegado a superarla al otro lado del atlántico, donde mantienen una dura competencia; pero eso no ha evitado que en su web podamos encontrar un mapa de los lugares donde se ha instalado, algo que no hace más que demostrar el potencial de Movistar para seguir creciendo.

El futuro, aunque incierto, parece positivo en un mundo con ansias de comunicarse y sus accionistas (con entidades financieras a la cabeza, BBVA, La Caixa o Santander) pueden estar tranquilos. Los planes a medio plazo buscan la consolidación de las nuevas adquisiciones más que la expansión. Seguir creciendo en América y fortalecer la influencia en Europa parecen sus objetivos más cercanos.

Si puede encontrarse algún problema, el mayor podría ser, irónicamente, su enormidad; convertirse en un gigante con pies de barro. Que las tecnologías cambien y no sepan adaptarse a tiempo para llegar a esos lugares que podrían desbancarles, como la tecnología VoIP. De momento, parece que han reaccionado a tiempo. ¿No?

Foto | Edificio Telefónica, por Harshil.Shah

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