Telegram no es un WhatsApp privado, "es justo lo contrario". El fundador de Signal lo tiene claro

  • Telegram guarda la mayoría de mensajes en sus servidores y puede acceder a ellos, por lo que no funciona como un chat realmente privado​

  • Rusia está presionando para controlar Telegram y limitar el cifrado en nombre de la seguridad y el control de Internet

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Iván Linares

Editor Senior

Europa es un campo de batalla en todo lo relacionado con Internet, las apps y los móviles. La prohibición de las redes sociales a menores está siendo un detonante para que las multinacionales repliquen. Como ocurrió con Elon Musk y con Pavel Durov, ambos se quejaron públicamente de la propuesta de España. Ahora ha intervenido el creador de Signal.

“Telegram no es un mensajero privado”. Así de claro ha sido Moxie Marlinspike, fundador de Signal, durante una entrevista en el canal de Sabrina Halper. La aplicación de mensajería, que comparte protocolo encriptado con WhatsApp, es una de las más reconocidas por su privacidad. Al contrario de lo que ocurre con Telegram, tal y como sentencia Moxie.

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El fundador de Signal se ha quedado a gusto tras poner al descubierto las debilidades de Telegram.

«No tiene nada de privado. Es justo lo contrario. Es un servicio de mensajería en la nube donde cada mensaje que has enviado o recibido se guarda en texto plano en una base de datos que la organización Telegram controla y a la que tiene acceso».

Moxie Marlinspike contrasta el funcionamiento de Telegram, con mensajes por defecto solo cifrados desde la app al servidor, con Signal y, por extensión, WhatsApp: ambas utilizan un protocolo E2EE. Los mensajes que se guardan en sus servidores no los puede leer nadie, ni siquiera Signal o WhatsApp.

La realidad. Telegram tiene dos tipos de mensajería: la privada y cifrada, que se denomina como «Chat secreto», y la menos segura, que es la que se utiliza habitualmente mientras no se especifique en los ajustes del chat. Estos mensajes solo se cifran desde la app que envía la comunicación hasta los servidores de Telegram. Se protege con un protocolo propio, MTProto, cuya seguridad depende de la confianza en la empresa y no solo en las matemáticas.

Que no se cifren los mensajes de emisor a receptor tiene desventajas: falta de seguridad y de privacidad. Y ventajas: los mensajes están disponibles en cualquier app que se conecte al servidor, porque están almacenados con unas llaves que Telegram posee. Pavel se defiende explicando que las llaves de cifrado se trocean en servidores de diferentes países: según Telegram, solo juntando todas las partes pueden leerse los mensajes.

La realidad aporta otro punto de vista: si cualquier app conectada accede a las conversaciones completas, ¿por qué no puede hacer lo mismo un trabajador de Telegram? Técnicamente es viable

Telegram otra vez bloqueada en Rusia. La app de Pavel ha sufrido de nuevo el envite de su país de origen. Con Telegram prohibida en Rusia, su fundador se ha quejado en las redes, aunque no con la ferocidad que aplicó recientemente a Pedro Sánchez. Hace ocho años sufrió un bloqueo similar en el país ruso.

Pese a que Pavel Durov ha intentado desvincularse de Rusia, asegurando que ni siquiera ha viajado al país, investigaciones independientes desvelaron lo contrario. El Gobierno de Rusia ha declarado que Telegram debe ajustarse a las leyes de seguridad y de privacidad del país. El Kremlin controla las comunicaciones a través del FSB, el Servicio de Seguridad Federal.

Los gobiernos buscan acotar Internet. Estamos en el camino de tener un Internet de dos velocidades: para menores y para adultos. Además, la exigencia de que las plataformas entreguen mensajes relacionados con delitos sigue en el punto de mira. Chat Control supone un ataque frontal al cifrado, aunque aún no está claro que termine cuajando en Europa.

Seguro que lo seguirán intentando hasta conseguirlo.

Imagen de portada | ChatGPT editada

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