La crisis de componentes que azota a la industria tech está provocando movimientos sísmicos en las estrategias de los principales fabricantes. Mientras el mercado asume que la escasez de memorias encarecerá el precio de los dispositivos, con la RAM duplicando precios de hace un año, Apple parece haber trazado un plan para convertir esta debilidad de la industria en su ventaja competitiva. Según los últimos informes provenientes de la cadena de suministro china, la compañía todavía dirigida por Tim Cook está usando su talonario para barrer el mercado de memorias LPDDR5.
Que Apple quiera acaparar mucha memoria tiene sentido: por un lado, asegura el suministro para todos sus dispositivos; por otro, seca por completo la disponibilidad para sus competidores directos. De hecho, ya se comenta que la maniobra está asfixiando a los fabricantes chinos, los cuales están viendo cómo los costes de sus buques insignia se han disparado. Todo esto sucede en un contexto donde el iPhone mantiene su precio congelado.
Cuello de botella. Durante la presentación de sus últimos resultados financieros, la firma de Cupertino lanzó un mensaje que descolocó a propios y extraños: su principal problema de suministro no es la memoria, sino la capacidad de los nodos avanzados de TSMC, quien hace sus chips. Es más, para esquivar esa saturación en las fábricas taiwanesas, se sabe que Apple ya está en conversaciones con Intel y Samsung para derivar la producción de sus chips a Estados Unidos. Esta declaración sobre su inventario de RAM contrasta con el hecho de que, según estimaciones, los iPhone consumirán la friolera de 2,4 exabytes de memoria a lo largo de este mismo año.
Acaparamiento. La supuesta tranquilidad de Apple frente a la crisis de memoria tiene un motivo de peso. Según reporta Wccftech, filtraciones originadas en abril apunta a que Apple está comprando activamente toda la DRAM para móviles disponible, de cara a impedir que sus rivales alcancen objetivos de envío. Al parecer, la compañía está "barriendo" el mercado LPDDR5 al firmar acuerdos a largo plazo con los principales proveedores, una táctica que Samsung estaría comenzando a replicar.
Sacrificio. Mientras absorbe este volumen de memorias, la compañía americana está haciendo todo lo posible por mantener los precios de sus iPhone. Cuando los costes de inventario hacen inevitable un ajuste, la empresa ha demostrado estar dispuesta a sacrificar sus configuraciones más básicas. Tenemos el ejemplo reciente del Mac Mini de 256 GB que ha desaparecido, forzando a los compradores a optar por la variante de 512 GB por un precio mayor.
Encrucijada de China. Quienes están pagando las consecuencias de la maniobra de Apple son los grandes fabricantes asiáticos. La compra de RAM LPDDR5 ha provocado que la lista de materiales alcance la cifra de 917 dólares para sus smartphones 'Ultra'. Ante unos márgenes de beneficio poco holgados, algunos analistas señalan que las marcas chinas están valorando cancelar estos modelos premium o convertirlas en ediciones muy exclusivas.
El salvavidas nacional que se queda corto. Es cierto que China ha activado a marchas forzadas a sus fabricantes nacionales de chips de memoria —como CXMT y YMTC— para inundar el mercado con alternativas baratas. Sin embargo, aunque el silicio local es un salvavidas perfecto para las gamas medias y altas (donde Huawei ya respira tranquila), estas memorias aún no logran alcanzar la eficiencia y velocidad que exige un teléfono 'Ultra'. Para esa máxima categoría, las marcas siguen dependiendo de un mercado internacional que Apple se está encargando de vaciar.
Dominio en territorio hostil. Si los OEM chinos retiran sus buques insignia debido a los costes, el segmento más exquisito de la telefonía quedaría a merced de Apple. Esta victoria por desgaste se estaría materializando en los números: la serie iPhone 17 ha registrado 20 millones de activaciones en China, de las cuales cerca de 10 millones corresponden al iPhone 17 Pro Max.
Imagen destacada | Composición con imágenes de Alejandro Alcolea para Xataka y PxHere
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