Aunque ya no existen los móviles compactos como tal, que lo mínimo son las 6,3 pulgadas, la industria dejaba algo claro con cada lanzamiento recortado en pantalla: para tener un teléfono con una autonomía sobresaliente había que aceptar un dispositivo que rozara las siete pulgadas.
Se vendió como una preferencia para el consumo multimedia, pero en realidad, escondía una limitación física. Los componentes internos necesitan mucho espacio y comprar un "compacto" implicaba renunciar a ese hueco extra para la pila, uno de los elementos que más lugar ocupa. Sin embargo, el auge del silicio-carbono en el último año ha reescrito esta norma en el mercado del móvil.
El buque insignia de OnePlus ya se atrevió con una batería de silicio-carbono. ¿El resultado? 7.300 mAh
El límite del grafito. Hasta hace muy poco, el cuello de botella de cualquier smartphone residía en la química tradicional de iones de litio con ánodos de grafito. Esta tecnología ha tocado techo en términos de densidad energética. Si un fabricante quería pasar de los 5.000 mAh, la única solución viable era aumentar la superficie útil de la placa base o engrosar el dispositivo hasta convertirlo en un rugerizado.
La revolución de la densidad. El cambio de paradigma ha llegado de la mano de los compuestos de silicio-carbono. Como ya veníamos comentando al analizar las tendencias para este año, la sustitución parcial del grafito por silicio (o mezcla con carbono) permite almacenar mucha más energía en el mismo volumen.
La madurez de esta química es lo que ha provocado la reciente guerra de cifras en China: hemos visto barbaridades técnicas como el Honor Power 2 y sus 10.080 mAh, o la respuesta de Realme lanzando un terminal con 10.001 mAh en grosores que rondan los ocho milímetros.
Batería para el formato "compacto". Es en este contexto donde los móviles "pequeños" recuperan todo su sentido. Los lanzamientos de esta semana son una prueba más: OnePlus ha oficializado su OnePlus 15T, un terminal de 6,3 pulgadas con el Snapdragon 8 Elite Gen 5 que logra integrar una batería de 7.500 mAh.
Por su parte, el MWC nos ha dejado el debut global del Vivo X300 FE, uno que embute 6.500 mAh en un teléfono de 6,31 pulgadas. Estos modelos tratarán de continuar la senda vista el año pasado: el OnePlus 13s llegó hasta los 5.850 mAh y el Vivo X200 FE ya montaba una pila de 6.500 mAh.
Un salvavidas. El impacto de estas nuevas baterías no se limita a echar un cable a los teléfonos que categorizamos ahora como compactos. También está salvando categorías que parecían abocadas al fracaso, como los terminales 'Air' o 'Edge', los ultrafinos o ultradelgados.
Mientras que fabricantes como Apple o Samsung han sufrido para dar una autonomía decente a smartphones de apenas seis milímetros de grosor, Honor dio en la tecla: con su Magic 8 Pro Air lanza al mundo el mensaje de que los ultrafinos no necesitan renunciar prácticamente a nada. Incluso añadió una buena cámara telefoto, otro componente difícil al encoger el teléfono.
Los grandes se duermen. La estandarización de estas baterías por parte de los fabricantes chinos contrasta con la vieja guardia. El caso paradigmático es el de los recientes Galaxy S26, donde Samsung se ha mantenido conservadora con pilas de 5.000 mAh. Apple o Google son otros de los fabricantes que todavía no se muestran atrevidos con esta tecnología. Es una prudencia que parece lógica hasta que tengamos datos reales de su degradación y otros aspectos que puedan ser negativos frente a las pilas con ánodos de grafito.
Imagen de portada | Composición con imágenes de Ricardo Aguilar para Xataka
En Xataka Móvil | Hay dos tipos de personas: las que activan el porcentaje de batería y las que lo ocultan. El móvil engaña a ambas por igual
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