Por extraño que parezca, mi Galaxy S26 Ultra cumple la norma europea de baterías extraíbles. Es un síntoma que delata el gran problema

  • Europa obliga desde 2027 a que las baterías de los móviles sean reemplazables, pero una excepción por durabilidad permite a la gama alta seguir sellándolas.

  • El Galaxy S26 Ultra cumple la norma con 1.200 ciclos certificados en EPREL pese a no tener batería extraíble por el usuario.

Samsung Galaxy S26 Ultra
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
ivan-linares

Iván Linares

Editor Senior

Soy de los que ha soñado con el regreso de los móviles con tapa trasera desmontable. No creo que fueran un atraso. Incluso podían mantener la protección contra polvo y agua: tuve el Samsung Galaxy S5 y hasta lo sumergí para hacer fotos. Porque, ¿quién no querría un móvil al que fuese tan sencillo cambiarle la batería como reemplazarla tras desmontar la tapa del teléfono? Europa parecía que iba a hacer realidad ese sueño. Y es justo eso, un sueño.

La trampa de los ciclos. La excepción confirma la regla, dicen. También ocurre con la normativa europea que está lista para entrar en vigor en 2027. La obligación de facilitar el reemplazo de la batería por parte del usuario vive en el Reglamento 2023/1542, pero los criterios técnicos que permiten esquivarla los fija el de ecodiseño, el 2023/1670. A esa obligación se le hicieron excepciones que abren una puerta enorme donde no debería haber ningún agujero. Es donde radica el problema.

Según la normativa europea, el fabricante no está obligado a diseñar el dispositivo para que el usuario reemplace la batería si esta conserva al menos el 80% de su capacidad nominal tras 1.000 ciclos completos de carga y el teléfono cuenta con certificación de resistencia al agua y al polvo.

Este compromiso de la marca es su salvoconducto para eludir el rediseño radical de los móviles: de ser unibody a regresar hasta los tiempos donde podíamos abrirle las tripas al móvil con un simple click. En la práctica, la mayor parte de fabricantes va a librarse del follón que se les echaba encima con la normativa europea. La prueba está en el móvil que tengo ahora mismo sobre la mesa:

Mi Samsung Galaxy S26 Ultra cumple con la normativa europea a pesar de que su batería no es fácilmente extraíble por el usuario

La certificación. No basta con que el fabricante diga que su batería puede aguantar mil ciclos de carga y, tras ellos, mantener un mínimo del 80 % de salud para su batería. El dato debe certificarse con el EPREL, el Registro Europeo de Productos para el Etiquetado Energético. Es una base de datos gigante y muy detallada en información, vale la pena echarle un vistazo para saber el nivel de reparabilidad que tiene nuestro teléfono. Como, por ejemplo, mi Samsung Galaxy S26 Ultra.

Me gustaría que volvieran móviles como este: el Samsung Galaxy S5 con batería intercambiable Me gustaría que volvieran móviles como este: el Samsung Galaxy S5 con batería intercambiable

Ahí lo tenemos. EPREL muestra un dato importante: pese a que no permite la extracción fácil de la batería, el Samsung Galaxy S26 Ultra está certificado con 1.200 ciclos de batería. Por lo tanto, es un teléfono que cumple la normativa que entrará en vigor el año que viene. Y sin que Samsung haya tenido que tocar la cara trasera del teléfono. Eso sí, Samsung ha facilitado enormemente la extracción de la batería, iFixit elogió a la empresa en el despiece del teléfono.

La desigualdad. Que móviles como el S26 Ultra se libren no es extraño, el problema llega con los que no serán capaces de hacerlo. La gama alta tiene baterías y certificaciones para acogerse a la excepción, el móvil de 200 euros, con celdas más baratas que no aguantan mil ciclos, será el que sufra las consecuencias de la normativa. De facilitar el cambio de baterías a poner otra zancadilla a los móviles baratos. Al final terminan sufriendo la ley los de siempre.

Imagen de portada | Alejandro Alcolea

En Xataka Móvil | Iones de litio o silicio-carbono: las tecnologías de baterías básicas para conocer en 2026

Inicio