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¿Por qué no vuelve el teclado físico a los móviles?
Móvil y sociedad

¿Por qué no vuelve el teclado físico a los móviles?

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Poca gente se aventuraría a decir meses atrás que uno de los smartphones más comentados (puntualmente) sería, en 2015, uno con teclado físico y de la compañía RIM. La BlackBerry Passport se convertía en la controvertida apuesta de los canadienses en un momento en que la demanda de teclado físico se encuentra entre interrogantes y el resto de fabricantes sí parecen responden a ello.

Existe una clara tendencia a la baja en la fabricación de modelos que incluyan teclado físico, y lo curioso acaba siendo qué fabricantes aún apuestan por incluirlo y por qué o para quién. ¿Hay una demanda directa (y discreta) de este teclado o es una opción por descarte?

Quizás parte de ambas. Si bien el teclado físico suele incluirse en los terminales de baja gama (destinados o no a mercados emergentes), como ya comentábamos en la introducción es un rasgo característico de los terminales BlackBerry que se enfocan justo en el extremo opuesto. La inclusión de este hardware pues tendrá una tímida baza en su coste y en su demanda.

La latencia de la costumbre

Los botones y teclados físicos aportan intrínsecamente ciertas sensaciones en el usuario en cuanto a funcionamiento: el “click”, la pulsación mecánica, da una seguridad que no logra la pulsación táctil, además de evitar en mayor medida la pulsación accidental. El poder adivinar por qué lado estamos sosteniendo el teléfono a ciegas es otro plus a nivel de feelings a favor de las teclas.

De hecho, algo que cierto público reprocha a los teclados táctiles y botones hápticos es que la precisión del tap con respecto a la pulsación física disminuye, debido a la ausencia de sensación de límite físico en la yema del dedo. A esto en ocasiones se asocia cierto “miedo” al fallo de respuesta o a la avería de lo táctil al no ser algo mecánico.

Puede que sea en todo esto donde radica el componente generacional de la demanda de teclado físico, factor que obviamente conlleva el descenso de la misma, salvando auges puntuales como el éxito de la BlackBerry Curve entre los adolescentes, que más que por incluir dicho teclado se vio favorecida por la confluencia entre un buen precio y las apps de mensajería que bien supieron exprimir las operadoras.

La ventaja del raro

Descenso del número de teléfonos con teclado Qwerty

En 2014 el porcentaje de smartphones con teclado físico era del 1%: ¿qué fabricantes lo conformaban? Entre 2013 y 2014 se fabricaban aproximadamente 26 modelos, de los cuales seis de eran BlackBerry, tres de LG, dos de Samsung, uno de Huawei, uno de Nokia y los trece restantes de fabricantes minoritarios.

La mayoría son opciones más asequibles para mercados emergentes, como el Nokia Asha 210 por menos de 100€, pero encontramos ejemplos que se salen de este sector como el LG Optimus F3Q o la misma BlackBerry Passport que ronda (aún) los 550€. ¿Tiene sentido la apuesta de los canadienses?

Si sabes jugar a eso de ser único en tu especie, puedes acomodarte en el mercado y asegurarte clientes fieles por ser el único que les va a dar lo que buscan

En cierto modo, sí, pero con matices. Si sabes jugar a eso de ser único en tu especie, puedes acomodarte cual gallina clueca en el mercado y asegurarte un porcentaje de clientes fieles por ser el único que les va a dar la combinación de características que buscan. Aunque esto tiene tanto de brillante como de arriesgado, al menos en tecnología, donde no cogerte de según qué manos o no ceder en según qué momento te puede salir caro.

RIM, años después de perder su corona en el reino de los smartphones, ha jugado a esto y ha logrado ser la primera imagen que dibuja nuestra mente cuando pensamos en un teléfono actual con teclado, y junto a las opciones a nivel de software que ofrece perfila un tipo de usuario y el argumento para seguir incluyéndolo. Pero pese a los aciertos de la marca en otros aspectos, este lanzamiento aún no logra disipar ese halo de última voluntad.

Más allá del 1%

Si bien es cierto que hay aspectos cuya demanda es más fluctuante y dependiente de las modas, en este caso no se trata de la calidad de las características de una pieza, sino de su presencia en sí, y no existe la suficiente demanda como para que pueda haber un tirón o un back to basics en lo concerniente tecleo.

Las ventajas que representa un teclado físico (que comentamos arriba) no son tan fuertes ni tan generales como para derrocar al estándar de smartphone actual, con pantallas cada vez de mayor resolución, paneles de mejor calidad y buscando el máximo aprovechamiento del frontal, lo cual se da de bruces con la idea de que un teclado ocupe un porcentaje importante de éste aunque así la pantalla tuviese puntualmente menos contenido que mostrar.

Ni siquiera cuando se trata de un teclado físico vitaminado como el de la BlackBerry Passport (que ofrece la experiencia de un touchpad) es suficiente, aunque aquí cierto es que el diseño ha jugado una mala pasada y la experiencia se ve entorpecida por las dimensiones, una piedra en el propio tejado.

De hecho, en contraposición a la idea de la vuelta del teclado físico, la tendencia de cara a cambiar la interacción con el usuario o la manera en que el teléfono recoge la información es innovar mediante la adición de distintos tipos de sensores que funcionan casi siempre de manera pasiva y no suelen restar superficie del frontal.

Un 1% que tiene más probabilidades de seguir la tendencia a la baja y alcanzar en un hipotético próximo gráfico una cifra con un cero a la izquierda. Una especie de smartphones en peligro de extinción en la evolución tecnológica.

Gráfico | Álex Barredo
En Xataka Móvil | ¿Están pasados de moda los teléfonos con teclado QWERTY?

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