En otra cosa no, pero en temas de legislación Europa es famosa por mantener un control férreo de las empresas. O por intentarlo: la DSA marco un antes y un después para multinacionales como Meta, Apple y Google. Además, Europa quiere que los dispositivos tengan un mayor futuro; con garantías de reparabilidad y de actualizaciones. Eso sí, hay letra pequeña en estas obligaciones, como ya han descubierto varios fabricantes de smartphones.
Cinco años, sí, pero con condiciones. Cuando leímos que Europa obligaba a un periodo mínimo de actualizaciones, vimos por fin la luz al final del túnel. Porque, si bien Apple mantiene una política de software durante varios años, ocurre todo lo contrario en Android. Varias marcas están elevando el número hasta los siete años, pero solo en los móviles de mayores prestaciones.
Movil Vivo actualizado a la última versión de Android
Europa vino con su lápiz regulatorio a subrayar la dejadez de una buena parte del mercado. El reglamento (UE) 2025/2006 actualizó los requerimientos para fabricantes y España los oficializó en 2023. Según consta en el BOE:
«Actualizaciones del sistema operativo: a partir de la fecha de finalización de introducción en el mercado hasta al menos cinco años después de esa fecha, si los fabricantes, importadores o representantes autorizados proporcionan actualizaciones de seguridad, actualizaciones correctoras o actualizaciones de funcionalidad a un sistema operativo».
La importancia de ese condicional es tan grande, que marca por completo la normativa. Porque es cierto que los fabricantes tienen la obligación de actualizar por espacio de cinco años cuando comienzan el periodo voluntario de mejoras, pero basta con que no inicien dicho proceso para escurrir la obligación. Como se suele decir, hecha la ley, hecha la trampa.
Un «si» tan grande como una catedral. La ley europea no obliga a actualizar, esta obligación solo se activa en el caso de que el fabricante decida enviar actualizaciones. Los móviles más caros seguirán teniendo soporte, ya que las marcas incluyen el soporte de software como un mecanismo más para añadirle valor a los teléfonos. Los teléfonos baratos sí lo tienen crudo.
Marcas como Motorola hicieron suyo el «si» para evitar la garantía de actualizaciones europea: los Moto G17 salen al mercado con Android 15 y carecen de soporte para actualizaciones de sistema. Es algo que también está utilizando Xiaomi en la más reciente familia Redmi Note 15: salen con Android 15 de serie y carecen de garantía de actualizaciones. El software termina siendo otra vía para abaratar el teléfono.
Cuanto más barato, menos actualizaciones. Creíamos que Europa había encontrado la manera de obligar a que los fabricantes actualizasen su catálogo, pero no: en la práctica, ha puesto una barrera tan alta, que dejó un hueco enorme para que cualquiera cruce sin consecuencias. Al menos de momento, ya que hay una esperanza:
La Comisión Europea tiene prevista la revisión antes de que termine 2027. Y, visto cómo se están saltando sus obligaciones una buena parte de las marcas, es probable que el reglamento se endurezca para que todos los móviles vendidos a partir del año que viene tengan, al menos, cinco años garantizados de actualizaciones de sistema. Es lo justo.
Imagen de portada | Iván Linares
En Xataka Móvil | Europa está complicando tanto las leyes para las tecnológicas que Samsung ha fichado a un experto de Microsoft para estar preparada
Ver 1 comentarios