Aunque tu móvil tenga mucha RAM, Android puede seguir cerrando apps. No es un fallo y la razón tiene todo el sentido

  • Incluso con 12 GB de RAM en un Samsung, Android puede cerrar apps en segundo plano

  • El sistema prioriza fluidez, batería y permisos de One UI por encima de los gigas disponibles

RAM en un smartphone
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
manuel-naranjo

Manuel Naranjo

Editor

Tener más RAM en un Android suena a solución definitiva para que nada se cierre en segundo plano, pero la realidad es bastante menos romántica. Puedes pasar de 6 GB a 12 GB en un móvil y seguir viendo cómo Instagram, una app de banca o un juego se “reinicia” cuando vuelves a ella. 

No es que tu móvil “no tenga memoria”, es que Android decide constantemente qué merece quedarse vivo y qué puede morir sin que tú lo notes, y ahí la cifra de gigas solo es una parte del puzzle.

Android no “guarda apps”, guarda estados y prioridades

Android funciona con una idea muy clara: lo importante no es mantener todas las apps abiertas, sino que el sistema siga fluido. Cuando tú “sales” de una app, muchas veces no se queda ejecutándose como tal, sino que pasa a un estado en el que puede permanecer en memoria para volver rápido… o puede ser candidata a ser cerrada si hace falta.

El sistema asigna prioridades: lo que estás usando ahora va primero, lo que reproduce música suele tener preferencia, lo que tiene una notificación activa también sube puntos, y lo que lleva rato sin tocarse baja en la lista. Si hay presión de memoria, Android recorta por donde menos duele: cierra procesos en segundo plano y conserva, cuando puede, la parte que te permite reabrir rápido. Por eso a veces vuelves y está “casi” donde la dejaste, y otras veces arranca desde cero.

móvil Samsung

Más GB ayudan, pero la RAM en Android se usa para caché

Aquí está el matiz que algunos no esperan: Android utiliza RAM libre como caché. Es normal ver la memoria “ocupada” aunque no tengas nada abierto, porque el sistema prefiere usar RAM para acelerar aperturas, precargar recursos y mantener componentes listos. Esa caché es útil, pero es sacrificable: cuando otra cosa la necesita, se libera.

Entonces, sí, tener más RAM suele mejorar la multitarea, pero no garantiza que una app permanezca activa indefinidamente. Si el sistema detecta que mantenerla viva cuesta más de lo que aporta, la corta. Y si una app está mal optimizada, tiene fugas de memoria o se queda colgada en segundo plano, también se vuelve candidata a caer antes.

Lo que cambia el juego: Samsung y la capa del fabricante

En móviles Samsung entra un segundo nivel: One UI añade políticas propias para batería, procesos y comportamiento en segundo plano. Esto tiene sentido porque el fabricante busca autonomía, temperatura controlada y una experiencia consistente, pero puede traducirse en cierres más agresivos en ciertos escenarios.

Por ejemplo, si tienes activadas opciones de ahorro, optimización automática o restricciones de actividad, algunas apps pasan a estados tipo suspensión o sueño profundo. En la práctica, eso significa que el sistema puede impedir que trabajen detrás o puede cerrarlas antes, aunque tengas RAM de sobra. También influyen ajustes como la optimización de batería por app, la gestión de inicio automático y la forma en que One UI interpreta qué procesos “merecen” seguir vivos.

Y hay otro factor: la propia app. Hay apps que dependen de servicios en segundo plano para mantener sesión, ubicación o sincronización. Si el fabricante limita esos servicios para ahorrar batería, tú lo percibes como “se cierra sola”, aunque técnicamente lo que ocurre es que pierde su proceso activo y al volver se reconstruye.

El cierre de apps en Android es una consecuencia de prioridades, energía y control térmico, no un concurso de “a ver quién tiene más GB”. La RAM extra es un colchón, pero el árbitro es el sistema: decide cuándo liberar memoria, cuándo parar procesos y qué apps proteger.

Si lo que te pasa es constante, lo más habitual es que el origen esté en una combinación de tres cosas: ajustes agresivos de batería, una app que no gestiona bien su estado o un sistema que, por diseño, prefiere recortar segundo plano para que lo que estás usando vaya fino. Por eso, incluso con 12 GB de RAM, una app puede reiniciarse si Android y la capa del fabricante creen que no merece quedarse viva.

Imágenes | Samsung con edición

En Xataka Móvil | Pensaba que la linterna del móvil era un peligro para la batería. Mis pruebas han demostrado lo contrario

En Xataka Móvil | Qué puede hacer el Samsung Galaxy Ring que no haga ya un reloj inteligente (y viceversa)

Inicio