
Junto a la calidad de la cobertura y el tipo de tarifa, las diferentes posibilidades de adquirir un teléfono, son los factores clave a la hora de elegir el operador de telefonía móvil que mejor se adapte a las necesidades de cada uno.
En este último punto, la duda surge a la hora de elegir entre un móvil libre o uno subvencionado por el operador de telefonía teniendo en cuenta que una opción no es mejor ni peor que la otra y que siempre es bueno que exista la posibilidad de elegir por lo que vamos a analizar los pros de cada alternativa.
Aclarar antes que las permanencias por subvención de dispositivos son totalmente legales y forman parte de los grandes esfuerzos económicos que realizan los operadores como arma de doble filo que les sirve para atraer usuarios a cambio de hacerlos más fieles durante un tiempo determinado con un unas ofertas que pueden resultar muy tentadoras. Lo ilegal sería aplicar permanencia sobre la prestación del servicio pero no si va ligada a la subvención de un teléfono.
Para los que hacen malabares con las cifras para saber qué opción resulta más económica a la larga, solo hay que tener en cuenta el precio que pagaríamos por el terminal más el coste generado por el consumo durante el periodo de una supuesta permanencia. Y para ayudarte en los cálculos, en nuestras comparativas de tarifas hemos indicado las que permiten subvención de dispositivos y cuales no.
Tampoco creo que haya que tener miedo excesivo a las permanencias si la penalización por romper el contrato se ajusta a la realidad del coste del teléfono libre y con ella lo peor que podemos conseguir es atrasar el pago del dispositivo. Factor muy importante al que debemos prestar atención a la hora de firmar del contrato.
En este aspecto, Movistar y Yoigo reducen la penalización de manera proporcional a los meses cumplidos mientras que Vodafone y Orange son menos equilibrados y aplican reducciones en bloques de 6 meses (es decir, pagarás lo mismo si te queda uno o seis meses para terminar la permanencia).
Si los cálculos no terminan de cuadrar, tal vez sea más fácil preguntarse si merece la pena una permanencia como forma de pago un dispositivo a plazos teniendo en cuenta nuestras limitaciones. Además, según los hábitos de cada uno, algunos no querrán o no podrán permitirse tarifas que se alejen del low cost mientras que otros no podrán pagar el desembolso que supone un teléfono libre.
Ante un mercado cada vez más competitivo, cada día existen más operadores que hacen replantearnos atarse con uno concreto pero si estás bien con el tuyo ¿por qué no hacerlo?
Sin duda el mayor impedimento que debería hacernos replantearnos la firma de una permanencia es la impunidad con la que actúan los operadores al cambiar las condiciones del servicio asociado al dispositivo que firmó la permanencia.
La lógica nos diría que si una de las partes cambia las condiciones, el contrato quedaría anulado pero la experiencia ha demostrado en demasiadas ocasiones que esto no es así. ¿Quién tiene la razón en este caso?
¿La operadora que demanda el importe del dispositivo que ya ha subvencionado a cambio de una permanencia mínima con el operador (el cambio de condiciones si permite cambiar de tarifa sin penalización pero no darse de baja) o el cliente que solo quería permanencia bajo las condiciones a la hora de la firma y ahora quiere darse de baja quedándose con el teléfono subvencionado sin cumplir su parte del contrato?