
Es algo de dominio público el hecho de que los desarrolladores bauticen a sus criaturas con nombres cuyo simbolismo puede tocar el terreno de lo más íntimo y personal según el caso. Sin embargo, no deja de tratarse de un dato más a registrar en los libros de historia de la tecnología, algunos curiosos y otros inspiradores.
El caso de Google con sus sistema operativo Android es sobradamente conocido con los nombres de típicos dulces o pasteles que continúan la secuencia marcada por el propio alfabeto. Sin embargo, del todo desconocida para el público en general era la costumbre que en Apple mantenían desde los inicios de iOS y que ha salido a la luz gracias a un tweet del desarrollador Steve Througton-Smith.


Después de leer esta noticia, prometo no volver a quejarme de las tarifas de mi operador. En Malasia, Yahaya Wahab, un hombre que dio de baja la línea de su fallecido padre (y habiendo pagado todas las facturas, la última de 23 dólares) recibió una factura pocos días después por un total de 218 trillones de dólares por parte de la compañía Telekom Malaysia.
