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La no-muerte de Periscope
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La no-muerte de Periscope

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Twitter ha sido indudablemente uno de los principales responsables de la velocidad que ha alcanzado la difusión de la información, sobre todo a medida que la red social se normaliza en países en los que no es mayoritaria ni cotidiana como es el caso de España. Lo que empezó como un avisador se ha convertido en un portal para expresar nuestra opinión ante cualquier fenómeno, adquiriendo a veces tintes de sentencia.

Esto es particularmente frecuente en tecnología. Con el tiempo hemos visto cómo paralelamente a las modas se ha establecido la tendencia a pronosticar su muerte, en ocasiones con algo de regocijo si se cumple. Line, Loop, Vine, y una larga lista se sometieron en su momento a estos juicios, y el turno le ha llegado a Periscope.

«A ver lo que duráis»

El auge de la moda viene cuando la fórmula del momento, uso e influencers adecuados funciona, y se produce el boom casi de manera exponencial si lo vehicula Twitter. Poco se hace esperar la antítesis en forma de reacción pesimista asegurando la muerte del servicio o app por abandono casi de manera automática, y el caso que nos rodea no es una excepción: para muchos Periscope se precipita al averno desde que emergió, y algo más de un mes después los tweets de sentencia de muerte se sucedían como a modo de recordatorio automático.

Todo esto siempre es más gracioso desde la barrera, en efecto: ese mismo día de sucesión de pseudo-epitafios, los informativos de Antena 3 se convertían, según sus propias palabras, en los primeros en retransmitir vía Periscope. Y eso sólo fue una mínima muestra de lo que esta plataforma ha significado para muchos medios, eso sí, de otros países.

El ansia de la digestión cuando aún estamos masticando

Muchas veces estos Césares de pulgar bajo perenne pecan precisamente de esto, de establecer la frontera de su análisis prematuro en su TL cuando esto nunca va a ser representativo de una tendencia mundial: cuantificar un hábito por los tweets recibidos sólo en su TL y su extrapolación da lugar a conclusiones que puede que satisfagan al autor pero que son alejadas de la realidad. Veamos lo muerto que está Periscope.

El día de su lanzamiento (25 de marzo de 2015) se alcanzaron, según Topsy, los 51.000 tweets. A día de hoy se sobrepasan los 685.000 tweets compartiendo directos con la app, con una fluctuación que, salvo excepciones, ronda los 20.000 tweets diarios. No son cifras despreciables teniendo en cuenta lo que lleva la app de vida y que, por el momento, sólo está en iOS (otro tema no exento de polémica).

Tweets de Periscope por día en el último mes

Por ello es muy prematuro asegurar el olvido de esta app cuando aún está despegando y sobre todo con las posibilidades que se empiezan a desarrollar más allá de los usos más banales.

Un campo de minas por explotar

Pronosticar éxitos también puede ser aventurado, pero lo que suele cumplirse es que han de pasar años para que su uso se establezca hablando en ese punto del impacto ya con más sentido. Esto da para que, en contraposición a lo anterior, se compare con las fallidas sentencias de muerte prematuras de Twitter o Facebook en sus inicios, aunque esto tampoco sirva de argumento de defensa en realidad.

Son los propios usuarios quienes involuntariamente amoldan la evolución por usos colectivos no planeados

No es extraño que los augurios fallen a causa de que el uso que se asienta difiere mucho del planteado por los creadores, cuando son los propios usuarios quienes involuntariamente amoldan la evolución por usos colectivos no planeados. Y Periscope es un buen candidato a sufrir esta evolución maleable. ¿Qué futuros usos podrían esperar a esta aplicación?

Es inevitable no plantearse esta plataforma para darse a conocer de manera masiva. Es un hecho el uso de la aplicación por parte de los medios de comunicación, como podemos ver en el caso de la CNN, CBS, ABC y otros medios internacionales de referencia tanto escritos como audiovisuales:

El realismo implícito (al menos teórico) en los vídeos compartidos juega a favor de éstos y la app permite que lleguen a un público que, en cierto modo, podría ser menos accesible. Periscope hace las veces de boca a boca virtual y a medida que pasan los días se perfila un usuario fiel que compartirá aquello que le guste o considere relevante, siendo un nuevo canal de difusión paralelo a Twitter cuyo ruido, aunque de momento modesto frente a otros viejos conocidos (y grandes), merece la pena considerar.

Es otra manera de llegar al usuario, más directa que otras y una fuente generadora de clientes potenciales

¿Y la promoción? Periscope es un suculento botín para aquellos que vieron en redes como Instagram o Pinterest la oportunidad de promocionarse de manera efectiva y gratuita. Es otra manera de llegar al usuario, más directa que otras y una fuente generadora de clientes potenciales, y el mismo realismo teórico que comentábamos antes influye de igual manera: un Periscope presumiendo de cierta hamburguesa y la envidia y las glándulas salivales harán el resto.

Compartir un making of, unos acordes, un teaser e incluso un lema político. Los micro-vídeos en directo recogen el testigo de lo que otros servicios ahora mayoritarios empezaron. Según The 7th Chamber un Vine promocionado es cuatro veces más probable de ser visto que un vídeo promocionado normal, y Lululemon, una de las primeras marcas en usar los vídeos de Instagram, obtiene hasta siete veces más comentarios en los vídeos que en las fotos. Precedentes no le faltan a este fenómeno tan querido como odiado.

No es un refrito, es un cambio de receta

A la tercera va la vencida, al menos con esta clase de contenido. Periscope parece haber conseguido el boom que a su vez arrebató a Meerkat y que Ustream no consiguió (aunque, según su CEO, éste último tiene otro target). Tres servicios que en esencia son equivalentes pero que han jugado las cartas de manera distinta, y el de Twitter parece estar llevándose el gato al agua.

La interfaz no es determinante en el éxito de una app pero es un caramelo para ese público que podría utilizar un mal diseño como pretexto para no usarla, y parece que Periscope ha sido el queso del cepo para estos ratones del buen diseño de la interfaz. El revisionado de los vídeos pasado un tiempo también ha jugado a favor de la app, así como otras funciones que el suricata deja de lado como la personalización del perfil, si bien Meerkat al menos ya tiene la app en fase beta para Android.

Igual como los clientes de terceros han hecho con el propio Twitter, éste ha rehecho el concepto de micro-streaming con intención de que sea un fenómeno global (el que esté ya disponible en 24 idiomas hace pensarlo), asegurando el lanzamiento para Android. Es algo más que un cambio de molde, es la pretensión de establecer una nueva forma de creación y difusión de contenido.

Lo divertido de las predicciones en tecnología es que no es fácil acertar y hay muchas maneras de registrarlas. Probablemente nos riamos todos cuando rescatemos las que hemos hecho de Periscope dentro de unos años.

En Xataka | La ¿fiebre? desatada por el streaming en directo
En Genbeta | ¿Cómo encontrar los mejores streams de Meerkat y Periscope?

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