El nuevo Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil de México, una medida impulsada por la Ley de Telecomunicaciones del gobierno federal, está provocando importantes cambios en el sector. Esta política hace obligatorio que todas las líneas móviles estén debidamente registradas con los datos de una persona.
Aunque el reloj marca como fecha límite el próximo 30 de junio, las primeras consecuencias no se han hecho esperar: además de frenar el avance de las OMVs, también ha propiciado que más de un millón de números ya hayan sido desconectados.
Un plan contra el delito. La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) en México aprobó esta medida con un objetivo claro: evitar los delitos. Así lo expresaron a finales del pasado año en el comunicado emitido para tal fin.
En él, se indicaba que “La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) aprobó y emitió este lunes 8 de diciembre los nuevos Lineamientos para la identificación de líneas telefónicas móviles, una regulación que permitirá vincular, a partir del 9 de enero de 2026, cada línea telefónica a una persona física o moral, eliminando el anonimato que permite usar este servicio para cometer delitos”.
Misión imposible. Teniendo en cuenta el lento ritmo con el que está avanzando la operación, lograr que todas las líneas estén efectivamente identificadas antes del 30 de junio de 2026 parece casi una misión imposible.
De hecho, los datos actuales indican que, de momento, apenas una quinta parte de todas las líneas nacionales activas han sido registradas. Es decir, de los 150 millones de líneas que existen en México, tanto en prepago como en pospago, apenas 30 millones están ya cumpliendo con los requisitos de este Registro. Más allá de la cantidad, los datos hablan de un ritmo de registros que ha entrado en ralentí. La velocidad ha disminuido, a la vez que el margen para llegar a la meta se reduce.
Un millón de líneas menos. Y lo que queda. Las primeras cifras ya reflejan el impacto de la limpia que va a provocar este registro. De momento, y según datos de Reforma, AT&T ha “apagado” ya 577.000 líneas en el primer trimestre del año, mientras que Telcel ha hecho lo propio con 483.000 líneas.
De momento, se están liquidando las líneas inactivas, pero las cifras serán mayores cuando llegue la fecha final que marca el registro.
El “efecto prepago”. Se espera que sea la modalidad de prepago la más afectada por esta medida. Y esto en México tiene un significado importante. De hecho, en dicho país la concentración de líneas móviles de prepago es del 84% respecto al total, según datos de El Economista, lo que equivale a más de 135 millones.
Su éxito precisamente está en la flexibilidad, la alta rotación y también la concentración de un público más joven y con menores ingresos, sin olvidarnos del anonimato que ofrecían hasta ahora estas líneas.
Qué ocurrió en España. En España, la Ley 25/2007, surgida a raíz de los atentados del 11-M, introdujo una medida prácticamente calcada, incorporando por primera vez en nuestro país la obligación de que los operadores registrasen la identidad de todos los compradores de líneas de prepago y de pospago, desactivando aquellas que, en el plazo estipulado, no se ciñieran a este registro.
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