Europa desbloquea el Euro Digital: la moneda virtual llegará con una función clave en caso de apagón de red

  • Se ha resuelto el mayor debate: la moneda contará con una variante sin conexión a internet desde el primer día

  • El BCE pondrá en marcha un periodo de pruebas este mismo año y espera que conviva con el efectivo

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Pepu Ricca

Editor

El dinero en efectivo va perdiendo fuelle poco a poco, pero Europa se niega a que el futuro de las transacciones dependa de compañías extranjeras. La creación del Euro Digital, la versión electrónica de nuestra divisa pública respaldada por el Banco Central Europeo, se ha convertido en una de las prioridades de la región. Tras unos años inmersa en discusiones políticas, el proyecto ha superado su escollo más decisivo en Bruselas.

Tal y como leemos en Bloomberg, el comité de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo ha respaldado el plan para crear el marco legal de la moneda. Se trata de un movimiento que despeja el camino para iniciar las negociaciones con la Comisión y el Consejo Europeo. Gracias al acuerdo, las autoridades resuelven las disputas técnicas que mantenían paralizado el Euro Digital y trazan una hoja de ruta para su llegada.

El debate del modelo. La controversia que frenaba el proyecto era la naturaleza técnica de la propia moneda. El relator Fernando Navarrete había propuesto lanzar primera solo la variante offline, pero el BCE se opuso exigiendo ambas. Finalmente, el Parlamento ha dictaminado que el Euro Digital existirá en dos modalidades desde su estreno:

  • Variante online: similar a una tarjeta vinculada al móvil para compras habituales.
  • Variante offline: para pagos sin internet, garantizando un anonimato similar a pagar con billetes físicos.

Urgencia geopolítica. El respaldo parlamentario llega por algo muy claro: es una reacción defensiva ante dos grandes amenazas para la soberanía del viejo continente. Por un lado, Europa necesita sacudirse de la dependencia de los sistemas de pago estadounidenses como Visa o Mastercard.

Por otro, los gobiernos de la UE observan con preocupación la expansión de las stablecoins respaldadas por el dólar e impulsadas por la administración de Trump, un fenómeno que podría llegar a desplazar al euro en la economía digital mundial.

Pulso con la banca. El sector financiero sigue siendo el principal detractor de esta moneda virtual. LAs entidades privadas temen verse obligadas a asumir un coste —estimado en más de 5.000 millones de euros— para adaptar sus infraestructuras, todo sin poder cobrar comisiones a los usuarios. Asimismo, ven con recelo la posibilidad de que los ciudadanos muevan sus ahorros bajo la seguridad del BCE mermando otros depósitos.

La alternativa. Los grandes bancos no se han quedado de brazos cruzados ante la propuesta del Euro Digital. Ahí tenemos la firma y alianza para crear el "Bizum europeo", uniendo los sistemas de España, Italia, Portugal y los países nórdicos. Pese a esto, ambas soluciones estarán obligadas a convivir en el futuro, ya que la red privada siempre dependerá de una conexión a Internet, mientras que el Euro Digital del BCE asegurará las transacciones incluso en escenarios de emergencias o apagones de red.

El calendario. Con el frente político encauzado, el BCE se prepara para la fase piloto de 12 meses donde probará una versión beta con proveedores y comerciantes autorizados. En paralelo, durante el tercer trimestre de 2026, veremos «Pontes», una solución a corto plazo para enlazar las plataformas de registros distribuidos (DLT) con sus sistemas.

Toda esta maquinaria técnica e institucional persigue una meta que no se ha movido desde que inició el proyecto: completar el desarrollo y lanzar el Euro Digital de manera oficial a toda la ciudadanía en 2029, sin excepciones.

Imagen destacada | Pepu Ricca para Xataka (con edición)

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