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Ocho historias rocambolescas de móviles robados
Móvil y sociedad

Ocho historias rocambolescas de móviles robados

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El robo de terminales móviles es un negocio lucrativo para muchos delincuentes y bandas organizadas que sigue creciendo año tras año por todo el mundo, a pesar de las medidas tomadas por fabricantes y operadoras.

Pero en este artículo no vamos hablar de cómo protegernos o sobre qué hacer cuando nos sustraigan el terminal. Vamos a centrarnos en la parte divertida y graciosa del asunto. En esos casos surrealistas de móviles robados que han dado la vuelta por Internet y las redes sociales debido a su carácter curioso y simpático. He aquí las historias más rocambolescas sobre robos de teléfonos móviles.

El selfie delator

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En el manual de todo buen ladrón hay o debería haber un punto fundamental: No dejar huellas ni que te graben las cámaras de vigilancia. El problema es que con los móviles, las cámaras están en el objeto robado y si además lo usamos y no desactivamos la opción de sincronización automática con servicios de almacenamiento en la nube pues nos cazarán rápidamente e incluso nos pondrán en ridículo.

Es por ejemplo el caso del supuesto ladrón que sustrajo un móvil a una mujer en una playa de Ibiza y que posteriormente viajó a Dubai a hacerse fotos posando de todas las formas posibles, solo y acompañado. La dueña del terminal seguía teniendo acceso a la carpeta de imágenes compartidas y las fue recopilando y publicando en Internet.

Más "cruel" es el caso de otra mujer a la que le robaron un móvil que tenía la opción de subir fotos de forma automática a iCloud activada. El supuesto ladrón comenzó a hacerse fotos y la dueña, como venganza, se propuso ridiculizarlo imitándole en sus poses y burlándose de su aspecto físico.

Los peligros de esconder el móvil en las partes íntimas

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Si robas un móvil has de ser rápido y sigiloso en la huida. Lo último que puedes hacer es esconderte el teléfono en tus partes íntimas y quedarte un rato junto a la víctima, ya que algún mensaje o llamada te delatará con su peculiar sonido saliendo de tu cuerpo.

Es por ejemplo el caso de la mujer que se paseaba por el Hospital Centenario de Santa Fe buscando habitaciones en las que se hubieran dejado algo de valor. Encontró un móvil y se lo guardó rápidamente entre las piernas. El dueño del teléfono la detuvo y la acusó de haberse llevado su dispositivo a lo que la mujer contestó una y mil veces que no, que era un error.

Bueno, entonces ¿no te importará que hagamos una llamada a ver si lo encontramos? El móvil comenzó a sonar y a vibrar entre las piernas de la ladrona, que fue detenida en el acto.

Otro caso similar sucedió en un autobús en Argentina en el que una descuidera tomó prestado el móvil de una mujer y se lo guardó, ante la vista de algunos de los viajeros en el sujetador. La dueña del terminal le pidió por favor que se lo devolviera y tras varias negativas de la ladrona, decidió hacer una llamada perdida para demostrar que efectivamente tenía el móvil junto a su pecho. Podéis ver el desenlace en este vídeo:

El perro se ha comido mis deberes

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Sin duda una de las excusas peores de la historia, pero que habréis escuchado en múltiples ocasiones contada de diferentes formas y con animales distintos. Con los robos de móviles no iba a ser una excepción y los pobres animalitos son utilizados como excusas o incluso como método para tratar de cobrar el seguro por un terminal robado.

¿No me creéis? Pues las aseguradoras están llenas de reclamaciones sobre gaviotas y monos asesinos que se lanzan desesperados hacia los móviles de los usuarios o incluso de granjeros que utilizaban el teléfono como linterna para explorar las interioridades de su ganado vacuno perdiendo el terminal dentro del animal durante el proceso.

El buen ladrón

Si estos casos os parecen extraños, esperad a leer el del ladrón que sustrajo tres terminales de la parte trasera de una motocicleta. La dueña denunció el robo y la policía le aseguró que sería muy difícil recuperar los teléfonos.

Sin embargo, días después recibió en su domicilio un paquete postal y al abrirlo estaban los tres móviles con una nota en la que el buen ladrón aconsejaba a la dueña que tuviese más cuidado la próxima vez. La policía aseguró que el ladrón se había arrepentido por el miedo a que le persiguieran y dieran caza con los sistemas de localización remotos. Sin embargo, no hay que despreciar la posibilidad de que el supuesto ladrón viera la luz y decidiese actuar como un buen ciudadano.

Yo soy la justicia

Robo Brooklyn

Lo normal cuando nos roban el móvil es denunciarlo y dejar que la policía actué. Sin embargo, hay casos en los que el dueño del teléfono se toma la justicia por su mano y se convierte en un Charles Bronson aficionado (si habéis tenido que pinchar en el enlace para saber quién es Charles Bronson es que necesitáis ver más pelis de los 80).

Es por ejemplo el caso Kenneth Schmidgall, un obrero de la construcción de San Diego al que le robaron el móvil y decidió que sería él quien localizaría y recuperaría su terminal. Dicho y hecho. Activó de forma remota una aplicación de geolocalización que tenía en el teléfono y fue persiguiendo al supuesto ladrón por media ciudad hasta que se lo encontró en la playa paseando en bicicleta. ¿El resultado del encuentro? La pelea que podéis ver en el siguiente vídeo y que terminó con la actuación de un policía que pasaba por allí y la detención del delincuente.

¿Os parece una reacción exagerada? Echad un vistazo a los siguientes ciudadanos de Brooklyn a los que unos jóvenes les roban el móvil, a modo de una broma de cámara oculta, y después me contáis:

En Xataka Móvil | Me han robado el móvil. ¿Y ahora qué hago?

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