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La censura de los gobiernos a la mensajería instantánea: bloqueos, aplicaciones propias y otras medidas drásticas
Móvil y sociedad

La censura de los gobiernos a la mensajería instantánea: bloqueos, aplicaciones propias y otras medidas drásticas

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Las tensiones que devienen de los distintos conflictos geopolíticos actuales, están trascendiendo también a los sistemas de comunicaciones. Es el caso especialmente la mensajería instantánea, cuyo control del cifrado comienza a ser un problema para los gobiernos. Hace unos días vimos cómo Telegram fue bloqueada en su propio país de origen por no facilitar datos de usuarios y conversaciones al gobierno ruso.

Ahora es Francia la que se enzarza contra la mensajería instantánea. Recientemente hemos sabido que el Ministerio Digital francés está desarrollando un servicio de mensajería cifrado propio ante el miedo de que el contenido de las conversaciones de altos funcionarios pueda ser interceptado en Estados Unidos o Rusia, países de origen de dos de las aplicaciones de mensajería más importante, WhatsApp y Telegram.

Francia y EEUU, medidas propias

Según informan las fuentes, alrededor de unos 20 funcionarios y altos cargos públicos del Gobierno francés están probando la nueva aplicación, que ha sido desarrollada sobre una base de código abierto por una empresa estatal, de la que no se han facilitado más datos. Según informan desde Reuters, el objetivo es que en lo próximos meses su uso sea completamente obligatorio para todos los miembros del gobierno francés.

El gobierno de Estados Unidos realizaba controles aleatorios de los servicios de mensajería de sus funcionarios en busca de fugas de información

Esto nos recuerda a las drásticas medidas de seguridad tomadas por Estados Unidos hace unos meses tras la amenaza rusa, cuando todos los empleados de la Casa Blanca fueron obligados a dejar sus teléfonos móviles fuera antes de acceder a las salas de reuniones e incluso a someterse a controles aleatorios para "registrar" sus conversaciones de mensajería instantánea, en busca de información filtrada.

Bloqueos generales, incluso de APKs

Sin embargo, este tipo de medidas solo afectan al gobierno y sus integrantes, pero en ocasiones son mucho más drásticas y afectan a todo el país. Como decíamos al comienzo, es el caso de Telegram, que tras muchos meses de amenazas de bloqueo por no doblegarse antes las peticiones del Gobierno ruso, ha sido completamente inhabilitada.

Esto ha forzado no solo a que los usuarios no puedan utilizar Telegram, sino a que los funcionarios del Kremlin tengan que trasladar sus comunicaciones al servicio de chat ICQ, uno de los primeros servicios de mensajería instantánea de Internet nacido en 1996, y que cuenta actualmente con aplicaciones para todo tipo de plataformas, incluidos móviles Android y iOS.

Parece que el gobierno ruso no quiere dejar ningún cabo suelto con el bloqueo de Telegram, y desde el portal de descargas de APKs, APK Mirror, denunciaban en su cuenta de Twitter que el gobierno ruso les ha pedido que no permitan la descarga de APKs de Telegram a ningún usuario en Rusia.

China, a la cabeza de la censura

Pero Telegram no es la única aplicación que ha sufrido la censura de un gobierno por no querer ceder datos de sus usuarios. En 2016 WhatsApp fue bloqueada en Brasil por no proporcionar datos de varios usuarios investigados por crímenes pero por supuesto, la corona de la censura se la lleva China, donde WhatsApp fue bloqueado por completo, tras conocerse además que WeChat, la principal aplicación de mensajería instantánea en el país, compartía la información de sus usuarios con el Gobierno.

Por supuesto tampoco falta en esta lista de censores países como Irán o Afganistán. En ambos países, el gobierno ha ordenado en varias ocasiones a los proveedores de servicios de internet que el bloqueo de los servicios de mensajería de WhatsApp y Telegram.

Los SMS, censurados en Cuba

Pero no solo la mensajería instantánea es víctima de la censura, también los SMS se han visto censurados en países como Cuba, donde hace un par de años palabras como "democracia", "derechos humanos" o "huelga de hambre", eran cobrados por la operadora Cubatel, a los usuarios que los enviaban pero sus destinatarios jamás los recibían.

Al parecer, se debía a un filtro implementado por la propia compañí­a operadora cubana por un supuesto mandato del gobierno, el cual no permitía que los mensajes con este tipo de términos fueran entregados tanto los enviados desde Cuba como fuera del paí­s.

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