He conseguido que un móvil barato parezca más premium sin gastar un euro: estos cambios son los que más se notan

Un móvil barato no va a convertirse en un gama alta por tocar ajustes, pero sí puede dejar una sensación bastante más limpia, rápida y cuidada

Galaxy A17
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Manuel Naranjo

Editor

Con los móviles baratos pasa algo curioso. Muchas veces no se sienten baratos solo por el procesador o por la cámara, sino por una suma de pequeños detalles: apps que sobran, animaciones algo lentas, desbloqueo torpe, fundas malísimas de serie o ajustes pensados más para vender especificaciones que para que el teléfono vaya fino. La buena noticia es que varias de esas cosas se pueden corregir sin gastar dinero y sin necesidad de root, apps raras ni inventos demasiado complicados.

Los cambios que más se repiten para conseguirlo suelen incluir aspectos como limpiar bloatware, mejorar el registro de la huella, quitar la RAM virtual, cambiar la funda barata y reducir las animaciones del sistema. No son cambios mágicos, pero sí dejan una primera impresión diferente, y además, mejoran el uso de cada día.

En Xataka Móvil ya te contamos cómo reducir las animaciones puede hacer que un Galaxy se sienta más ágil, y también cómo exprimir mejor la huella del Galaxy y dejarla bien preparada desde el principio. Juntando esas ideas con una limpieza básica del sistema, la sensación del móvil cambia bastante más de lo que parece.

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Limpiar el bloatware es el primer paso

Aquí suele estar una de las mayores diferencias entre un móvil que parece más cuidado y otro que parece un cajón de apps repetidas. Muchos teléfonos baratos llegan con software preinstalado que no necesitas, accesos directos que no usarás y servicios duplicados que solo cargan más el sistema y hacen que el conjunto se sienta menos limpio.

Quitar lo que sobra no te da más potencia real, pero sí ordena bastante la experiencia y reduce esa sensación de móvil saturado desde el minuto uno.

En la práctica, un escritorio más limpio y menos apps basura ya cambian mucho cómo se percibe el teléfono. No porque lo conviertan en otro dispositivo, sino porque le quitan varias de las cosas que más lo delatan.

Registrar mejor la huella hace más por la sensación premium de lo que parece

huella dactilar

Aquí hay un detalle que mucha gente pasa por alto. Un móvil que tarda en reconocer la huella se siente peor al instante, aunque luego haga lo demás razonablemente bien. En cambio, cuando el desbloqueo responde rápido y con seguridad, el teléfono parece mejor hecho

Lo suyo es registrarla bien desde el principio y tener claro qué dedo vas a usar más. Pero además de eso, un truco muy eficaz es registrar varias veces el mismo dedo, para así conseguir que la lectura se agilice.

Ese pequeño gesto cambia mucho el tacto diario del móvil. Lo desbloqueas decenas de veces al día, así que si ahí todo va fino, el teléfono gana bastante en sensación de calidad, aunque por dentro siga siendo modesto.

La RAM virtual vende bien en la ficha, pero no siempre ayuda

Este es uno de esos ajustes que suenan muy bien hasta que miras cómo se comporta el móvil en la práctica. La ampliación virtual de RAM (RAM Plus en Samsung) puede servir en ciertos escenarios, pero en teléfonos modestos muchas veces no transmite más fluidez, sino lo contrario: sensación de sistema más torpe, más intercambios con el almacenamiento y menos respuesta limpia.

Quitarla no convierte el móvil en más potente, pero sí puede evitar esa falsa promesa de “más memoria” que luego no se traduce en una mejor experiencia. Por eso, en un móvil barato, a veces compensa más un sistema simple y directo que una capa extra pensada para maquillar la ficha técnica.

RAM Virtual

Cambiar la funda barata también cambia cómo se siente todo el móvil

Aquí no hay que complicarse demasiado: una funda mala puede arruinar bastante la sensación del teléfono. Muchas fundas son gruesas, brillantes, poco agradables al tacto y hacen que el móvil parezca todavía más barato.

Quitarla o cambiarla por una mejor ya modifica la percepción del conjunto, aunque el teléfono sea el mismo. No es una mejora técnica, claro, pero sí una de esas cosas que notas en la mano desde el primer segundo.

Y en un móvil barato, donde el tacto y los materiales ya van más justos, cualquier cosa que añada sensación de plástico malo multiplica el problema.

Reducir las animaciones del sistema es el ajuste que más rápido se nota

Aquí sí hay un cambio muy visible. Las animaciones del sistema hacen que todo parezca más suave, pero también añaden trabajo gráfico y hacen que algunas transiciones se sientan más lentas de lo necesario. Reducirlas o acortarlas no transforma el hardware, pero sí puede hacer que abrir apps, moverse por menús o cambiar de pantalla se sienta más inmediato.

Y eso, en un móvil barato, pesa muchísimo. Porque muchas veces no da sensación de ir lento por falta total de potencia, sino por una suma de microesperas, transiciones largas y pequeñas pausas que hacen que todo parezca más perezoso. Recortando ahí, el teléfono no se vuelve más potente, pero sí más agradecido de usar.

Ninguno de estos cambios hace magia por separado, pero juntos se notan. Esa es la conclusión más honesta. Al final, la sensación premium muchas veces no sale de una sola especificación, sino de muchas pequeñas fricciones que desaparecen. Y ahí un móvil barato puede mejorar bastante más de lo que parece sin necesidad de gastar dinero.

Imágenes | Manuel Naranjo

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