Compré una funda para disipar el calor de mi móvil y para protegerlo. Resulta que solo hace una de las dos cosas

  • Una funda barata con agujeros apenas baja la temperatura del móvil: menos de un grado en mis pruebas

  • Contra el calor del teléfono importan más los materiales, como una funda metálica, que los agujeros

Funda disipadora para iPhone
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Eva R. de Luis

Editor Senior
  • Revisado por:

  • Iván Linares

Tengo un iPhone 15 Pro y un Volkswagen Polo cuyo aire acondicionado funciona a trompicones, así que todas pasamos un verano caluroso: yo cuando voy en el coche y mi móvil cuando le pido tareas exigentes con calor. Y, cómo no, la combinación perfecta es usar el smartphone mientras conduzco. De hecho, alguna vez en Madrid, a plena luz del día y con el sol cayendo sobre el parabrisas, el iPhone se me ha apagado por exceso de temperatura. También me ha ocurrido que dejara de cargarse por estar demasiado caliente.

Cuando uso el móvil en el coche le quito la funda para que refrigere mejor y lo coloco en un soporte sobre la salida del ventilador, donde apenas hay riesgo de que se caiga. Fuera del vehículo, en cambio, siempre lo llevo con funda. Conviene partir de una idea: ponerle una funda al móvil no es lo ideal para la disipación térmica, ya que dificulta el intercambio de calor con el exterior. Aun así, para mí es un requisito indispensable, sencillamente porque se me cae a menudo.

Por eso, cuando encontré una funda de disipación térmica, no me lo pensé dos veces y la compré. Tenía claro que no podía esperar milagros, porque no incorpora sistemas de refrigeración activa como un ventilador, pero sí está llena de agujeros que facilitan el paso del aire. ¿Merece la pena?

Así es la funda de verano con disipación térmica

Vaya por delante que la funda me costó unos dos euros en AliExpress y, ni mucho menos, era la más barata: está disponible en varios colores y para distintos modelos, y sorprende por su calidad para ese precio. Por cierto, aunque el color de la funda influye en el calor que acumula, yo elegí el naranja por una cuestión estética.

Está hecha de una especie de goma, resulta agradable a la vista y ofrece un buen agarre, tanto por los acabados como por esos agujeros, dispuestos en dos capas finas. Los botones encajan bien y no descuida detalles como los refuerzos en los bordes y en el módulo de la cámara. La guinda es que es compatible con MagSafe. Poco más se le puede pedir; bueno, sí: que ayude al teléfono a "respirar".

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Lo ideal para comprobar cómo funciona sería hacer las pruebas en condiciones idénticas, es decir, disponer de dos iPhone, cada uno con una funda (la de disipación térmica y otra, también con MagSafe, que combina tejido textil con cuero vegano e incluye un bolsillo para tarjetas), y someter a ambos a las mismas situaciones, durante el mismo tiempo y con las mismas apps.

No es mi caso: solo tengo un iPhone, así que he repetido las mismas pruebas de forma consecutiva, con idénticas apps y el mismo tiempo (cinco minutos), dejando unos minutos de margen entre una y otra para que el dispositivo recuperara su temperatura habitual sin funda. Además, las hice el mismo día y aproximadamente a la misma hora, dentro de lo que fue físicamente posible.

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Para las mediciones utilicé un termómetro industrial de infrarrojos apuntando a la zona del procesador, que es la que más tiende a calentarse al ejecutar tareas exigentes. Como curiosidad: estamos en Madrid, son las 11 de la mañana y hay 24 grados.

Mediciones y resultados

  • Prueba 1. El móvil en reposo en su estado normal (con apps abiertas y operativas en segundo plano).
  • Prueba 2. El móvil con Google Maps en segundo plano y YouTube reproduciéndose, transcurridos cinco minutos.
  • Prueba 3. El móvil cinco minutos al sol, en reposo.


Funda disipación térmica

Funda estándar

SIN Funda

Cinco minutos con YouTube Y Google Maps

29,4 ºC

29,6 °C

28,8 °C

Cinco Minutos al sol

34,5 °C

35,3 °C

33,7 °C

Estado estándar

28,2 °C

28,3 °C

27,7 °C

Desde que la compré, he usado la funda con agujeritos a diario y en distintos escenarios: para caminar por la calle, en el coche para guiarme hasta mi destino, en la piscina… Y lo que sospechaba de forma cualitativa se ha confirmado con las mediciones: la funda alivia, pero solo de forma mínima.

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Tanto que, en mi opinión, no termina de merecer la pena. Sí, es barata y ayuda un poco frente a las fundas de plástico por donde no circula el aire, pero no es la panacea. De hecho, y dado que es raro encontrar una funda con ventilador integrado (eso sí, se venden ventiladores para refrigerar el móvil) o con aletas, si lo que buscamos es reducir el efecto del calor y mejorar la transferencia térmica, conviene fijarse más en los materiales: una funda metálica sería una opción mejor.

Hay otro inconveniente: esos agujeros son un imán para la suciedad, que tiende a acumularse y acaba taponándolos, con lo que dificulta el paso del aire. La verdad es que, con un uso intensivo, también me he encontrado con algún apagado por precaución. La conclusión es que lo mejor es usar el móvil sin funda y, si se calienta, dejar de usarlo un rato y ponerlo a la sombra. Nada nuevo.

Imagen de portada | Eva Rodríguez de Luis

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