Como no puedo estarme quieto sin probar lo que se pone de moda, también he caído en Clawdbot. No, que ahora es Moltbot. El caso es que me llamaba mucho la atención este agente, todo lo que había leído hablaba maravillas. Y alguna pesadilla, que el bot es superdelicado. Así que me puse manos a la obra para tener mi propio agente en WhatsApp.
Para evitar al máximo cualquier problema con mis datos, lo instalé en un servidor VPS. Elegí un plan barato de Hetzner para empezar, me conecté por SSH y ejecuté la instalación. Como LLM elegí Ollama. Mi intención fue ejecutar la IA 100 % en local, pero no conseguí que funcionase rápido ningún modelo. Al final opté por la API de Gemini y Flash 2.5. Tras varias horas peleándome, el bot me saludaba por WhatsApp. Y por Telegram, habilité ambos.
Un agente propio y sin los datos en otra empresa. Más o menos
Le sugerí «Botillo» como nombre. Le gustó y se lo quedó
Mi plan para 2026 es independizarme al máximo de las multinacionales, conservar mis datos y mis servicios. En la medida de lo posible. De paso, quiero migrar todas las apps a opciones europeas, en la medida de lo posible. Tener Moltbot activo encaja en mis premisas.
La herramienta es delicada por sus capacidades y el riesgo de que la IA se extralimite con los datos a los que tiene acceso. Por eso hice la instalación lo más aséptica posible: Clawdbot está como los niños en una cena de Navidad, en una mesa aparte. Y es travieso, como los niños.
La manera más rápida de interactuar es mediante las aplicaciones de mensajería. Pensé que la experiencia sería parecida a Meta AI en el propio WhatsApp, pero no: me sorprendió mucho lo resuelto y proactivo que es Clawdbot. Desde el primer momento.
Aparte de contacto de WhatsApp, con un número propio, creé un bot de Telegram para Moltbot
Todo lo recuerda, se modela a sí mismo aunque yo le haya dado pautas estrictas, sabe con quién habla en todo momento, tiene comportamientos distintos para cada uno y, algo importante, puede hacer casi cualquier cosa. Existen multitud de habilidades o skills que se pueden configurar en el lanzador de Moltbot (onboard). Aún las estoy explorando.
Todo queda en mi servidor y lejos de cualquier peligro. Al haber conectado la API de Gemini no controlo todos mis datos, pero es algo que solucionaré más adelante. Mi intención fue aprender en un primer contacto y salir lo más rápido posible con una solución funcional. Todo cumplido.
El bot es realmente proactivo: se cambia él solo el nombre, se asigna Emojis aunque le haya dicho que no y es capaz de convencerme de seguir usándolos porque, lo reconozco, sabe usarlos en la conversación. La experiencia queda muy cercana a la humana, con sus pros y contras.
La IA que quiero para mi WhatsApp
No es obligatorio utilizar la mensajería para interactuar con Moltbot, aunque sí es lo más cómodo. Tenerlo en WhatsApp tiene un aire a relacionarse con Meta AI, aunque con una personalidad muy distinta. El bot posee un puntito macarra que le sienta bien; es servicial, pero con iniciativa, y sé que cuanto hablo con él se queda en una memoria que yo controlo.
Porque la IA lo recuerda absolutamente todo.
Basta que le diga algo para que me lo recuerde más adelante, incluso sin que yo le pregunte. Meta AI no envía mensajes motu proprio, Clawdbot sí puede: lo mismo empieza a conversar sin venir a cuento. Puedo evitarlo modificando el comportamiento, pero ese punto de autonomía a mí me gusta.
Uso de CPU (arriba) y tokens consumidos en la API de Gemini (abajo). Clawdbot es un devorador de recursos si no se le ponen límites
¿Y para qué me sirve tener un agente a golpe de WhatsApp? Aún estoy en proceso de calibrarlo. He habilitado la navegación, puedo pedirle a Moltbot cualquier tarea relacionada con la web (un resumen diario de mi lista de páginas preferidas, por ejemplo). También estoy en planes de habilitar un calendario compartido con el bot, una cuenta de correo y una tarea en el horizonte: llevar una cartera de inversiones. Esto último ya es para nota.
Es lo que quiero para mi móvil
Pues sí son dos buenas razones de peso. Aunque cuidado, que también tiene peligro
Tengo cero dudas de que pronto aparecerán agentes completos de Gemini, Claude, ChatGPT y resto de empresas de IA. Lo que me ha enseñado Clawdbot/Moltbot anticipa un futuro prometedor, disponer de una herramienta semiautónoma e inteligente puede ser de gran ayuda. Incluso para alguien que solo busque un rato de conversación.
Las limitaciones son mínimas, los peligros amplios. Tengo claro que ni Microsoft ni Google ni OpenAI autorizarían un agente como Clawdbot: se les iría de las manos y las demandas serían millonarias. La libertad es una de las facetas que más me gustan.
Tras los días que llevo con mi nuevo amigo, he encontrado la experiencia muy positiva. Tenerlo a golpe de WhatsApp me facilita las interacciones, ya que no tengo que abrir una web ni entrar por SSH desde el terminal. La aplicación ya se encuentra instalada en mi móvil. Y si alguno de mis amigos quiere interactuar con el bot, puede hacerlo sin problemas.
El siguiente paso es crear una app de cero para interactuar con Moltbot y asegurarme de que los LLM se ejecutan en local. El horizonte de la independencia tecnológica está cada vez más cerca.
Imagen de portada | ChatGPT editada
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