El sector de las telecomunicaciones español lleva un tiempo en un estado de calma tensa. Se prepara para una reordenación que parece inevitable pero que nunca llegaba. Hasta hoy: según la información publicada por Vozpópuli, los equipos negociadores de Telefónica y Zegona se han sentado oficialmente a la mesa.
Dejan atrás la fase de especulaciones para entrar en el terreno de las ofertas vinculantes, con un Marc Murtra decidido a recuperar la hegemonía del mercado nacional tras un 2025 marcado por los ajustes de la plantilla y la consolidación de la competencia.
Ya es realidad. Lo que durante el último año ha sido el gran rumor que sobrevolaba la reordenación del sector se ha materializado esta mañana. Fuentes confirman que Telefónica ha dado el primer paso, contactando con el fondo británico para iniciar unas conversaciones que buscan encarrilarse en este primer semestre de 2026.
No es una decisión improvisada: Murtra llevaba tiempo preparando el terreno y ya contaba con los apoyos necesario de los accionistas y el Gobierno desde el verano pasado. Ahora, con el ERE de 4.500 empleados cerrado y la estructura de costes aligerada, la compañía se siente con la confianza de lanzar su ofensiva final.
Socios que quieren casarse. Para entender la viabilidad de esta negociación hay que mirar los hechos consumados: las dos compañías operan como aliadas de facto. A finales de 2024, ambas sellaron el acuerdo para crear una empresa conjunta de fibra (FibreCo) para cubrir hasta 3,6 millones de unidades inmobiliarias. Este paso previo fue la primera piedra. Ahora, la negociación se centra en la propiedad, buscando unas sinergias estimadas de 600 millones de euros anuales.
Precio disparado. La Vodafone España por la que puja Telefónica hoy no es la misma empresa en crisis que Zegona compró por 5.000 millones. La operadora roja se ha revalorizado mediante dos movimientos que complican la factura final para Telefónica:
- Primero, inyectó 1.800 millones de liquidez vendiendo parte de su red fija.
- Segundo, y más importante, tomó el control de Finetwork el pasado noviembre.
Asimetría bursátil. Aquí reside el principal punto de fricción. Las trayectorias en bolsa de comprador y vendedor son distintas a día de hoy. Mientras Zegona ha disparado su valor, Telefónica sufre un castigo en el Ibex 35. Esto debilita la posición de Murtra: con el foco de inversión puesto también en Alemania, Telefónica tiene algo de menos músculo financiero para pagar la prima que exige Zegona sin recurrir a una ampliación de capital o a un menos deseado endeudamiento.
Un gigante del 45% que asusta. Si el precio se acuerda, llegará entonces el "jefe final": Bruselas. La fusión crearía una entidad con más del 45% de cuota de mercado en España y un dominio en el segmento de grandes empresas. Aunque Europa parece empezar a ver con buenos ojos la creación de gigantes nacionales y existen precedentes como el modelo francés, la Comisión exigirá remedies importantes.
Es aquí donde entra la paradoja de Digi: aunque para Telefónica tenía más sentido comprar al operador rumano por su encaje operativo, la regulación lo pondría más complicado si cabe. Ahora, Digi podría convertirse en un beneficiado forzoso: se quedaría a precio de saldo con las redes y clientes que Telefónica tenga que soltar por obligación para que le dejen firmar la compra de Vodafone.
Desde Xataka Móvil, nos hemos puesto en contacto con las compañías implicadas: por su parte, Vodafone ha declinado hacer comentarios sobre la noticia. Sea como sea, seguiremos pendiente durante las próximas semanas y meses de esta importante operación.
Imagen de portada | Composición con imágenes de Vodafone España y Telefónica
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