El Gobierno publicó recientemente un tweet en una de sus cuentas oficiales alabando los resultados de la última enmienda para evitar las estafas telefónicas. El caso es que, lejos de desaparecer o incluso de reducirse, tengo la sensación de que cada vez recibo más. ¿También te cansaste del «Le llamamos desde Infojobs para una oferta de trabajo»? No hay semana que no reciba varias de estas.
El tweet. Un mensaje reciente de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales incidió en los resultados de la última enmienda para evitar las estafas a través de las llamadas telefónicas. Esta medida pretendía canalizar las llamadas comerciales a través de prefijos identificables (como 800 y 900) y bloquear aquellas que incumplan este requisito.
La realidad. No solo siguen llegando intentos de estafa a través del teléfono, tengo la sensación de que estas se incrementaron. Incluso a pesar de que aplico filtros extra a mi teléfono: entran por números internacionales y hasta por españoles. La mayor parte con el mismo patrón: robollamadas que intentan que devuelva la comunicación para reclamar algo que me han ofertado. Normalmente un trabajo.
Imágenes de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales
Total impunidad. El problema de este tipo de llamadas automatizadas es que resulta casi imposible ponerles barreras. Desde el teléfono podría aplicar una regla para evitar las llamadas de números desconocidos, pero entonces perdería muchas comunicaciones del trabajo. Y el operador tampoco puede hacer nada, porque quienes están detrás de las robollamadas no responden ante ninguna autoridad comercial. Y usan números corrientes.
Llamadas aleatorias en masa dirigidas por inteligencia artificial que buscan incautos que les devuelvan la comunicación para hacerles caer en la trampa. De lograrlo, intentarán sacarles los datos personales y bancarios. Puede que no sean muchos los que caigan, pero más que suficientes como para mantener el entramado de comunicaciones masivas.
No solo robollamadas. Responder un número desconocido y que suene un robot en el otro lado es lo habitual, pero no lo único: también me encuentro con comerciales que no utilizan los números destinados a ellos. Y sin haber pedido que me llamen, por supuesto.
Pese a la notable mejora en la legislación, y a la colaboración de los operadores, los intentos de estafa y el spam están lejos de acabarse. De poco sirve amenazar a las empresas, al final siempre hay atajos por los que encuentran una grieta. Ya sea porque están detrás unos estafadores o porque los comerciales son de un país con otra legislación y les da igual cumplirla.
La única solución será desconectar el teléfono. Y entonces las robollamadas entrarán por WhatsApp, como ya me ha ocurrido más de una vez (hay filtros que las evitan, por suerte). Si hay una vía de entrada seguirán explotándola. Y nosotros seguiremos en el extremo más débil: al otro lado de la línea telefónica.
Imagen de portada | Iván Linares
En Xataka Móvil | Pensaba que Apple había copiado el filtro de llamadas spam de los Google Pixel. Hasta que lo probé en mi iPhone
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